Viernes, 04 de noviembre de 2011

No es lenguaje políticamente correcto hablar del tema. Lo contrario, si. Fuera complejos de culpa, fuera remordimientos de conciencia. La persona libre y progre debe obrar a su aire, maxime, en temas de sexo, ejercido sin trabas de ningun tipo.
Eso de la conciencia, de los remordimientos, son algo obsoleto. Restos de una mala educación, de influencia judeo cristiana. Sexo sin amor ni responsabilidad. ¿Por qué no?. Esto es lo progre, lo que priva. Lo demas, tabúes a combatir. Cada uno deberá obrar como mejor crea y le parezca. En el sexo vale todo. Solo asi podrá haber verdadera libertad sin mayores complicaciones. Todo remordimiento, represión o complejo de culpa, son barreras a derribar, pues impiden el disfrute del placer natural. Despojarse de todo prejuicio moral es la meta a lograr en el sexo. Ni mas ni menos que con la misma facilidad que lo hacemos con una chaqueta incómoda.
Todo muy claro y convincente. El caso es que no es tan fácil pensarlo, oirlo o leerlo, como hacerlo. Por suerte o por desgracia, la conciencia no es como una chaqueta de quita y pon. La llevamos todos con nosotros, indeleble en nuestra alma y ni despiertos o dormidos podemos prescindir de ella. Es la voz premonitora de Dios, el juez insobornable que nos juzga, invitándonos a rectificar o convertirnos mientras aún tenemos tiempo y vida. ¡Dichosos los que oyen la voz de Dios y la ponen en práctica!


  Autor: Padre Miguel Rivilla San Martin


Publicado por mario.web @ 23:00
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