Viernes, 11 de noviembre de 2011
Ciudad del Vaticano, 10 Nov. 11 (AICA)
Trabajo digno

Trabajo digno

Se hizo público hoy el mensaje que Benedicto XVI dirigió al presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, monseñor Antonio Arregui Yarza, arzobispo de Guayaquil, con motivo del II Congreso nacional de la familia en el Ecuador, con el lema “El trabajo y la fiesta al servicio de la persona y del bien común”, comenzó ayer y se clausurará el sábado 12.

      El congreso se enmarca en la Misión continental y en preparación al VII Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Milán (Italia) en junio del 2012.

      Benedicto XVI escribe: “La familia, nacida del pacto de amor y de la entrega total y sincera de un hombre y una mujer en el matrimonio, no es una realidad privada, encerrada en sí misma”.

      “Ella por vocación propia presta un servicio maravilloso y decisivo al bien común de la sociedad y a la misión de la Iglesia. En efecto, la sociedad no es una mera suma de individuos, sino el resultado de relaciones entre las personas, hombre-mujer, padres-hijos, entre hermanos, que tienen su base en la vida familiar y en los vínculos de afecto que de ella se derivan”, expresó el Papa.

      Y agrega el Santo Padre que cada familia entrega a la sociedad la riqueza humana que ha vivido y por esta razón se deriva que de la salud y calidad de la relaciones familiares depende la salud y calidad de las mismas relaciones sociales.

La familia es la primera escuela del trabajo
      En referencia al lema del Congreso, que será también el lema del Congreso Internacional de Milán, dice el Papa: “El trabajo y la fiesta atañen particularmente y están hondamente vinculados a la vida de las familias: condicionan sus elecciones, influyen en las relaciones entre los cónyuges y entre los padres e hijos, e inciden en los vínculos de la familia con la sociedad y con la Iglesia”.

      Y agrega “A través del trabajo, el hombre se experimenta a sí mismo como sujeto, partícipe del proyecto creador de Dios. De ahí que la falta de trabajo y la precariedad del mismo atenten contra la dignidad del hombre, creando no sólo situaciones de injusticia y de pobreza, que frecuentemente degeneran en desesperación, criminalidad y violencia, sino también crisis de identidad en las personas”.

      Urge el Pontífice que surjan por medidas eficaces, planteamientos serios y atinados, guiados por voluntad inquebrantable y franca que lleve a encontrar caminos para que todos tengan acceso a un trabajo digno, estable y bien remunerado, y por medio del cual –dice el Papa- “se santifiquen y participen activamente en el desarrollo de la sociedad, conjugando una labor intensa y responsable con tiempos adecuados para una rica, fructífera y armoniosa vida familiar”.

      Y resalta el obispo de como “un ambiente hogareño sereno y constructivo, con sus obligaciones domésticas y con sus afectos, es la primera escuela del trabajo y el espacio más indicado para que la persona descubra sus potencialidades, acreciente sus ansias de superación y dé curso a sus más nobles aspiraciones”.

      Finalmente en referencia al otro tema de reflexión: la fiesta, dice el Santo Padre que ella “humaniza el tiempo abriéndolo al encuentro con Dios, con los demás y con la naturaleza. De ahí que las familias necesiten recuperar el genuino sentido de la fiesta, especialmente del domingo, día del Señor y del hombre. En la celebración eucarística dominical, la familia experimenta aquí y ahora la presencia real del Señor Resucitado, recibe la vida nueva, acoge el don del Espíritu, incrementa su amor a la Iglesia, escucha la divina Palabra, comparte el Pan eucarístico y se abre al amor fraterno”.+
 
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Publicado por mario.web @ 21:57
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