Lunes, 21 de noviembre de 2011

Evangelio 

Del santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.



Entonces dirá el rey a los de derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos ver?’. Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron.



Entonces dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.



Entonces ellos le responderán: ‘Señor ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificante, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”. Palabra del Señor.

Oración introductoria 

Señor, creo en Ti, espero y te amo. Ayúdame a vivir con el apremio de hacer rendir el tiempo que me concedes para amarte más a través de mi servicio a los demás, porque es claro que el juicio final será de acuerdo a como haya vivido la caridad.

Petición

Jesús, ayúdame a recordar que la vida me ha sido dada para crecer en el amor a los demás.

Meditación
El criterio con el que se juzgará nuestra vida

«Un resumen muy peculiar de esta relación lo encontramos en la parábola del juicio final transmitida por Mateo, en la que el “Hijo del hombre”, en el momento del juicio, se identifica con los hambrientos y los sedientos, con los forasteros, los desnudos, los enfermos y los encarcelados, con todos los que sufren en este mundo, y considera el comportamiento que se ha tenido con ellos como si se hubiera tenido con Él mismo. Esta no es una ficción posterior del juez universal. Al hacerse hombre, Él ha efectuado esta identificación de manera extremadamente concreta. Él es quien no tiene posesiones ni patria, quien no tiene dónde reclinar la cabeza. Él es el prisionero, el acusado y el que muere desnudo en la cruz. La identificación del Hijo del hombre, que juzga al mundo, con los que sufren de cualquier modo presupone la identidad del juez con el Jesús terrenal y muestra la unión interna de cruz y gloria, de existencia terrena en la humildad y de plena potestad futura para juzgar al mundo. El Hijo del hombre es uno solo: Jesús. Esta identidad nos indica el camino, nos manifiesta el criterio por el que se juzgará nuestra vida en su momento» (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 131).

Reflexión apostólica 

«El último domingo del tiempo ordinario solemnidad de Jesucristo, Rey Universal, el Movimiento lo celebra de manera especial. Por ello, ese día todos los miembros son invitados a renovar espiritualmente la decisión de entregar su vida al amor de Cristo y de poner todo lo que está de su parte para que el Reino de Cristo sea una realidad pujante y creciente en medio de la sociedad» (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 453).

Propósito

Revisar mi plan de vida para asegurar que la caridad y el servicio a los demás, por amor a Dios, sean las metas alcanzar.

Diálogo con Cristo 

¿Cuántas veces he dejado de ayudar a aquéllos que tenía oportunidad de hacerlo? ¿Realmente la caridad y el servicio a los demás, por amor a Dios, son las metas de mi vida diaria? Te pido, Señor, que la reflexión de estas preguntas me ayuden a replantear mi proyecto de vida porque, Padre mío, confío en Ti y te digo que puedes venir por mí cuando Tú quieras, como Tú quieras y donde Tú quieras. Mientras que esto suceda, permite que pueda seguir creciendo en el amor al estar al pendiente de las carencias y de los sufrimientos de los demás.

«Si realmente no es un mito todo lo que nosotros hemos creído, si realmente existe Dios, y si realmente a la hora de la muerte nos vamos a encontrar con Él y vamos a ser juzgados, ¿cómo nos vamos a presentar a ese juicio? Y, ¿cómo vamos a entrar a la eternidad?» 

(Cristo al centro, n. 2107).

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 20:24
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