Mi?rcoles, 30 de noviembre de 2011

Vivir en gracia de Dios. 

Debemos inculcar a los niños desde pequeños, que lo más importante es vivir en gracia de Dios, tener a Jesús en el corazón, y jamás cometer un pecado grave.

Sería muy bueno que los niños comiencen a confesarse con el sacerdote desde los cinco años por lo menos, para que se vayan acostumbrando a recibir cada vez mejor el sacramento y reciban gracias y fortaleza que Jesús derramará sobre ellos en la confesión.

El atleta se prepara a su competencia por medio del ejercicio, y las virtudes se conquistan haciendo actos virtuosos. Entonces tenemos que inculcar con amor en los niños el espíritu de sacrificio, no darles siempre todos los gustos, ya que esto es un daño que les hacemos y después cuesta mucho revertir.

Pero como ya el Señor ha dicho en su Evangelio que quien desprecia lo pequeño, poco a poco caerá en lo grave, entonces tenemos que enseñar a los pequeños a evitar no sólo el pecado grave, sino también todo pecado, diciéndoles que con cada pecado es como que clavamos una espina en el Corazón de Jesús y otra en el Inmaculado Corazón de María.

Sería bueno que los catequistas confeccionen un corazón donde se puedan clavar agujas y hagan que los chicos, en cada clase de catecismo claven una o más agujas según los pecados que hayan cometido, o que desclaven algunas si se han vencido en algo o si hicieron una buena obra.

 


Publicado por mario.web @ 11:02
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