S?bado, 03 de diciembre de 2011

En la actualidad, ¿sigue siendo la maternidad una prioridad para las féminas, o más bien buscan la realización profesional? ¿Están separadas ambas aspiraciones, es posible conciliarlas? Y si la mujer decide llevar a cabo ambas, ¿debe situarse una por encima de la otra, o se puede encontrar un balance?


Las anteriores son preguntas a las que resulta complejo dar una respuesta inmediata. El mundo ha cambiado en las últimas décadas, en muchos sentidos; y la mujer ha sido protagonista de algunas de esas transformaciones.

Con su incursión en el ámbito laboral y la evolución de su papel —cada vez más activo— en la sociedad, diversos conceptos, como la familia, la política, la maternidad y la igualdad, entre muchos otros, han sufrido transformaciones.

Obligadas por una presión social y económica, o simplemente porque lo desean, muchas mujeres mexicanas trabajan hoy y han abandonado la idea de antaño de que el único rol que podían tener era el de ser madre. Hoy, millones han decidido abandonar definitivamente o postergar la maternidad, con el objetivo de convertirse en profesionistas exitosas. Tener hijos ya no es prioridad.

Otras han decidido combinar trabajo y maternidad. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), alrededor de 8.5 millones de mujeres son mujeres y madres trabajadoras.

De las mujeres que se trabajan, algunas se han convertido en "jefas de hogar", es decir, que son las que sostienen a la familia, económicamente hablando. En 2010 el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Javier Lozano Alarcón, informó que de los 57.7 millones de mujeres mexicanas, 6.9 millones son "jefas de hogar".

Por desgracia, quienes buscan conciliar ambas aspiraciones —la de ser madre y la de tener éxito en el ámbito laboral— siguen enfrentando grandes dificultades, algunas de las principales: discriminación, desigualdad y temor propio.

Por una parte, los hombres siguen percibiendo salarios mayores a los de las mujeres. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, 42.5 por ciento de las mujeres de más de 14 años realizan alguna actividad económica, pero el ingreso por hora trabajada que reciben sigue siendo menor al de los hombres.

Por otra parte, en ocasiones las mujeres se convierten en su propio límite. Cuando son madres, no se atreven a exigir un aumento de sueldo, porque se "se sienten ´aliviadas´ de que se les permita continuar con sus empleos", señala un estudio de Regus.

Además, dentro de la familia también se presentan dificultades. Toda la responsabilidad del cuidado de la casa y de los hijos ya no puede recaer sobre una madre que trabaja, necesita del apoyo de su pareja —en caso de no ser madre soltera— para poder salir "bien librada".
No podemos dejar de reconocer los logros que la mujer ha tenido en el tema de su incursión a la sociedad y al ámbito laboral. Pero tampoco podemos pensar que ya no hay nada más que hacer. Muchas mujeres buscan ser madres y ser exitosas al mismo tiempo. Es su derecho, y no deberían ser limitadas a elegir un camino u otro, ni a restarle importancia a uno de ellos.

Cientos de mujeres han demostrado que se puede encontrar un equilibrio entre ambas aspiraciones. Han demostrado ser excelentes madres y profesionistas, aun sin el apoyo de quienes las rodean… pero, pregunto yo, ¿no sería mejor apoyarlas y contribuir a su felicidad?

Si tu madre, hija, esposa, colega, amiga… trabaja, ¡apóyala! Y hagamos que ni ser madre ni querer trabajar sean un impedimento.


Autor: Marcela Méndez | Fuente: Yoinfluyo.com


Publicado por mario.web @ 9:42
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios