Martes, 06 de diciembre de 2011


2011-12-04




Evangelio

Del santo Evangelio según san Marcos 1, 1-8

Este es el principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. En el libro del profeta Isaías está escrito: 
He aquí que yo envío a mi mensajero delante de ti, a preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: “Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”.

En cumplimiento de esto, apareció en el desierto Juan el Bautista predicando un bautismo de arrepentimiento, para el perdón de los pecados. A él acudían de toda la comarca de Judea y muchos habitantes de Jerusalén; reconocían sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.


Juan usaba un vestido de pelo de camello, ceñido con un cinturón de cuero y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Proclamaba: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo lo he bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo”. Palabra del Señor.

Oración introductoria

Jesús, quiero enderezar todo lo que esté torcido en mi vida, ayúdame a descubrir en esta oración qué es eso que me aparta del camino del amor a Ti y a los demás. Permite que sepa responder a tu gracia con toda generosidad.

Petición

Señor, dame la sabiduría para ver la necesidad permanente de conversión y la gracia para cambiar lo que haya que cambiar.

Meditación
Tiempo para enderezar el camino 

«Podemos imaginar la extraordinaria impresión que tuvo que causar la figura y el mensaje del Bautista en la efervescente atmósfera de aquel momento de la historia de Jerusalén. Por fin había de nuevo un profeta cuya vida también le acreditaba como tal. Por fin se anunciaba de nuevo la acción de Dios en la historia. Juan bautiza con agua, pero el más Grande, Aquel que bautizará con el Espíritu Santo y con el fuego, está al llegar. Por eso, no hay que ver las palabras de san Marcos como una exageración: “Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán”. El bautismo de Juan incluye la confesión: el reconocimiento de los pecados. El judaísmo de aquellos tiempos conocía confesiones genéricas y formales, pero también el reconocimiento personal de los pecados, en el que se debían enumerar las diversas acciones pecaminosas. Se trata realmente de superar la existencia pecaminosa llevada hasta entonces, de empezar una vida nueva, diferente» (Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 15).

Reflexión apostólica

«La Iglesia es también portadora del “movimiento” del hombre que responde al amor divino: movimiento hacia Dios, en primer lugar, como conversión a su amor misericordioso; movimiento hacia los demás, hecho amor fraterno y solicitud por sus necesidades; movimiento hacia el propio corazón y la propia conciencia, para descubrir en ellos la profundidad de la imagen y semejanza divina; y movimiento hacia el mundo, para edificarlo y transformarlo según el designio del Padre» (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 8).

Propósito

Poner fecha para mi próxima confesión y prepararla con un buen examen de conciencia y un propósito de enmienda.

Diálogo con Cristo

Jesús, cada vez está más cerca la Navidad. Quiero pedirte que me adelantes el mayor de regalo: la gracia de la conversión definitiva de corazón, para que así mi celebración de esta Noche Buena sea diferente: todo marcado por el sello de tu amor.

«Es evidente que todo andará flojo si no se mantiene fresca la presencia del ideal, constantemente renovado, único que da sentido a la vida»

(Cristo al centro, n. 1783).


Publicado por mario.web @ 21:33
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