Martes, 06 de diciembre de 2011


2011-12-07




Evangelio

Del santo Evangelio según san Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, Jesús dijo: “Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”. Palabra del Señor.

Oración introductoria

Señor, qué miserable soy cuando, a pesar de todos los innumerables dones con los que has colmado mi vida, aún me siento cansado y agobiado ante los problemas cotidianos de mi vida. Ilumina mi oración para experimentar tu cercanía, tu fidelidad, tu misericordia y bondad de corazón.

Petición

Vengo ante ti, Señor, fatigado por la carga de mis debilidades, dame tu gracia para tenerte en todo como mi modelo.

Meditación
Jesús promete a todos un descanso

«Jesús promete que dará a todos “descanso”, pero pone una condición: “Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. ¿En qué consiste este “yugo”, que en lugar de pesar aligera, y en lugar de aplastar levanta?


El “yugo” de Cristo es la ley del amor, es su mandamiento, que ha dejado a sus discípulos. El verdadero remedio para las heridas de la humanidad --tanto materiales, como es el hambre y las injusticias, y psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar-- es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su manantial en el amor de Dios. Por esto es necesario abandonar el camino de la arrogancia, de la violencia utilizada para procurarse posiciones cada vez de mayor poder, para asegurarse el éxito a toda costa. También por respeto del ambiente es necesario renunciar al estilo agresivo que ha dominado en los últimos siglos y adoptar una razonable “mansedumbre”. Pero sobre todo en las relaciones humanas, interpersonales, sociales, la regla del respeto y de la no violencia, es decir, la fuerza de la verdad contra todo abuso, puede asegurar un futuro digno del hombre» (Benedicto XVI, 3 de julio de 2011).

Reflexión apostólica

«El cristiano debe esforzarse por despojarse del hombre viejo, con sus tendencias desordenadas de sensualidad y de soberbia, y hacer propio, por la comunión con Cristo y con la Iglesia, el corazón nuevo que Dios le ha regalado mediante el bautismo.  De esta manera, logra adquirir gradualmente, por la acción del Espíritu, un corazón abierto al Creador, a la vocación de Dios, puro, grabado con la ley de Dios, que es la ley del amor; en definitiva, un corazón manso y humilde, como el de Cristo» (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 120).

Propósito

Ante el agobio y cansancio del trabajo o de los problemas diré: Jesús, en ti confío.

Diálogo con Cristo

Señor Jesús, enséñame a someterme siempre a la voluntad del Padre, para encontrar el descanso que me ofreces. Es paradójico como busco evadir todo lo que implique pobreza, soledad, fatiga, cuando vividos contigo y por amor a Ti, son los medios excelentes que me pueden llevar a crecer en el amor. Ayúdame a ser manso y humilde de corazón.

«En definitiva, eso es la vocación: ¡amor! Solamente el egoísmo humano es capaz de encontrar en ella una carga, un peso, un yugo insoportable »

(Cristo al centro, n. 2282). 


Publicado por mario.web @ 21:35
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