Martes, 20 de diciembre de 2011


Un pecado serio grave o mortal es la violación con pleno conocimiento
y deliberado consentimiento de la Ley de Dios en una materia grave,
por ejemplo, idolatría, adulterio, asesinato o difamación. Todas estas
son gravemente contrarias al amor que debemos a Dios y por Él, a
nuestro prójimo. Como enseñó Jesús al condenar hasta al que mira con
malos deseos a una mujer, el pecado puede ser interior ( selección del
deseo solamente ) y exterior ( selección del deseo seguido por la
acción ). La persona que por su propia voluntad desea fornicar, robar,
matar o cometer otro pecado grave, ya ha ofendido seriamente a Dios al
escoger interiormente lo que Dios ha prohibido.

El pecado mortal se llama mortal porque es la muerte "espiritual " del
alma ( separación de Dios ). Si estamos en un estado de gracia nos
hace perder esta vida sobrenatural. Si morimos sin arrepentirnos, lo
perdemos a Él por la eternidad. Sin embargo, si volvemos nuestro
corazón a Él y recibimos el Sacramento de la Penitencia, nuestra
amistad con Él queda restaurada. A los católicos no les está permitido
recibir la Comunión si tienen pecados mortales sin confesar .

Los pecados veniales son pecados leves. No rompen nuestra amistad con
Dios, sin embargo la afectan. Incluyen desobediencia a la Ley de Dios
en materias leves ( veniales ). Si por chismes destruimos la
reputación de una persona, esto es un pecado mortal. Sin embargo, los
chismes normales son sobre asuntos insignificantes y solo son pecados
veniales. Adicionalmente, algo que de otra manera sería un pecado
mortal ( por ejemplo la calumnia ) puede ser en un caso particular
solo un pecado venial. La persona puede haber actuado sin reflexionar
o bajo la costumbre de un hábito. Pero, por no tener plena intención,
su culpa ante Dios se ve reducida. Es bueno recordar especialmente
para aquellos que están tratando de serle fieles a Dios, pero caen
algunas veces, que el pecado mortal no solo debe ser 1) materia grave,
sino 2) que la persona esté consciente de ello, y entonces 3 ) lo
cometa libremente.

Estas dos categorías de pecado se encuentran explícitamente en las
Escrituras. En el Antiguo Testamento había pecados que ameritaban la
pena de muerte y pecados que se podían expiar con una ofrenda. Esta
Ley ha sido nuestro pedagogo hasta Cristo, para ser justificados por
nuestra fe ( Gál 3;24 ). En el Nuevo Testamento estas categorías
materiales son reemplazadas por las espirituales, muerte natural por
muerte eterna. Hay faltas diarias por las cuales debemos pedir
diariamente perdón ( Mt 6;12 ), porque el

" justo, aunque caiga siete veces se levanta" ( Pro 24;16 ), y faltas
mortales que separan al pecador de Dios ( 1Co 6;9-10 ) por toda la
eternidad.


Colin B. Donovan, STL


Publicado por mario.web @ 20:11
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