Martes, 20 de diciembre de 2011

Un diácono (del griego         , diakonos, <<servidor>> vía latín
diaconus) es un hombre que ha recibido el primer grado del sacramento
del Orden Sacerdotal por la imposición de las manos del obispo.
Propiamente, según el Catecismo de la Iglesia Católica, los diáconos
no son sacerdotes, a pesar de pertenecer al orden sagrado. La función
del diácono es asistir y ayudar a los obispos y pueden servir a
sacerdotes por ordenes de aquel en la predicación. Igualmente pueden
administrar los sacramentos del bautismo y el matrimonio, así como
dirigir la administración de las parroquias y otros servicios.

Dentro de la Iglesia Católica existen dos tipos de diáconos:

Diácono transitorio Diácono permanente Este tipo de diaconado puede
ser conferido a hombres casados pero especialmente comprometidos con
su comunidad y la iglesia. El diácono permanente debe ser considerado
hombre "probo" por la comunidad, caritativo, respetuoso,
misericordioso y servicial. Es determinación del obispo exigir que sea
casado, y en este caso, la esposa deberá autorizar por medio escrito
al obispo la aceptación para la ordenacion del esposo (requisito
indispensable). Un diácono casado que ha perdido a su esposa no puede
volver a contraer matrimonio, pero si puede optar a ser presbítero.
Quien es ordenado diácono siendo soltero se compromete al celibato
permanente.

En el Concilio Vaticano II, se restauró nuevamente el diaconado
permanente Los primeros diáconos fueron ordenados por los Apóstoles:
Hechos 6, 1-6. y fueron 7, el más destacado de ellos fue el
protomártir San Esteban. Sus funciones son: asistir y ayudar a su
obispo, también pueden servir a sacerdotes por ordenes del obispo,
Proclama el Evangelio y asiste en el Altar, administra los sacramentos
del bautismo, del matrimonio y bendice, lleva el Viático a los
enfermos (no pueden administrar la Unción de los Enfermos, antes,
llamada Extremaunción) además, pueden dirigir la administración de
alguna parroquia, se le puede designar una Diaconia y otros servicios
según la necesidad de la Diócesis. En fin, todo lo relacionado con la
misericordia y caridad además de animar a las comunidades que se le
reponsabilicen.

Las vestiduras propias del diácono son la estola puesta al modo
diaconal, es decir, cruzada en el cuerpo desde el hombro izquierdo y
anudada por sus extremos en el lado derecho, a la altura de la cintura
y sobre esta la dalmática, vestidura utilizada sobretodo en las
grandes celebraciones y solemnidades.


Publicado por mario.web @ 20:46
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