Martes, 20 de diciembre de 2011

La Iglesia NO hace al santo, la Iglesia investiga si esa persona llevo
una vida santa y solo lo problama despues que el Señor confirma con
varios milagros que la persona esta en su precencia y tiene poder de
intercesion. Este es el proceso:

Se llama canonizar al acto por el que el Papa declara que una persona
es digna de culto universal. La canonización tiene el propósito de
presentar a dicha persona como modelo de conducta ante los creyentes
dándole reconocimiento por el grado de perfección alcanzado y como
intercesor ante Dios.

La Iglesia Católica es la única confesión religiosa que posee un
mecanismo formal, continuo y altamente racionalizado para llevar a
cabo el proceso de canonización de una persona. Actualmente las
canonizaciones se efecúan después de un proceso judicial, llamado
proceso de beatificación y canonización, o simplemente proceso de
canonización. El proceso de canonización podríamos definirlo como el
proceso que dilucida la duda acerca de la santidad de una persona. Hay
dos vías para llegar a la declaración de canonización, la vía de
virtudes heroicas y la vía de martirio; en el proceso de canonización
se establece la duda procesal de si el candidato a santo (o siervo de
Dios) ha vivido las virtudes cristianas en grado heroico, o si ha
sufrido martirio por causa de la fe. Además, para llegar a la
canonización se requiere uno o dos milagros

La canonización se lleva a cabo mediante una solemne declaración papal
de que una persona está, con toda certeza, contemplando la visión de
Dios. El creyente puede rezar confiadamente al santo en cuestión para
que interceda en su favor ante Dios.

El nombre de la persona se inscribe en la lista de los santos de la
Iglesia y a la persona en cuestión se la "eleva a los altares", es
decir, se le asigna un día de fiesta para la veneración litúrgica por
parte de la Iglesia católica.

Los santos originalmente eran aclamados a vox populi (por aclamación
popular), se trataba de un acto espontáneo de la comunidad cristiana
local. Para evitar abusos, los obispos tomaron responsabilidad por la
declaración de santos en su diócesis. Entonces se le asignaba un día
de fiesta, generalmente el aniversario de su muerte. Finalmente, en el
año 1234, se reservó oficialmente al papado el derecho de
canonización. En el año 1588 el Papa Sixto V puso el proceso en manos
de la Congregación para las Causas de los Santos y del Santo Padre,
que se encarga de estudiar, comprobar y verificar todo el proceso.

Hay cuatro pasos en el proceso oficial de la causa de los santos:

Siervo de Dios: El Obispo diocesano y el Postulador de la Causa piden
iniciar el proceso de canonización. Y presentan a la Santa Sede un
informe sobre la vida y las virtudes de la persona.

La Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los
Santos, examina el informe y dicta el Decreto diciendo que nada impide
iniciar la Causa (Decreto "Nihil obstat"). Este Decreto es la
respuesta oficial de la Santa Sede a las autoridades diocesanas que
han pedido iniciar el proceso canónico.

Obtenido el Decreto de "Nihil obstat", el Obispo diocesano dicta el
Decreto de Introducción de la Causa del ahora Siervo de Dios.

Venerable: Con el título de Venerable se reconoce que un fallecido
vivió virtudes heroicas. Beato: Se reconoce por el proceso llamado de
"beatificación". Además de los atributos personales de caridad y
virtudes heroicas, se requiere un milagro obtenido a través de la
intercesión del Siervo de Dios y verificado después de su muerte. El
milagro no es requerido si la persona ha sido reconocida mártir. Los
beatos son venerados públicamente por la iglesia local. Santo: Con la
canonización, al beato le corresponde el título de santo. Para la
canonización hace falta otro milagro atribuido a la intercesión del
beato y ocurrido después de su beatificación. Al igual que ocurre en
el proceso de beatificación, el martirio no requiere habitualmente un
milagro. Mediante la canonización se concede el culto público en la
Iglesia católica. Se le asigna un día de fiesta y se le pueden dedicar
iglesias y santuarios. No existe un cómputo preciso de quiénes han
sido proclamados santos desde los primeros siglos. En 1988, para
celebrar su IV centenario, la Congregación para las Causas de los
Santos publicó el primer "Index ac status Causarum". Este libro y los
suplementos que le siguieron, escritos enteramente en latín, están
considerados como el índice definitivo de todas las causas que han
sido presentadas ante la congregación desde su institución.

Por Frank Morera


Publicado por mario.web @ 21:03
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