Mi?rcoles, 06 de enero de 2010

Dice el Profeta Oseas: "La llevare al desierto, le hablare al corazón... recordaremos nuestro amor primero".

 

Es bueno recordar la "voz" del Señor que nos movió a iniciar este camino.

 

Era una llamada invitándome a tener una historia especial con El. A buscarlo, consagrando todo mi ser al Señor, al Evangelio y al Reino.

 

Era la invitación a seguir de cerca de Jesús, de una forma radical; era la invitación a vivir el evangelio hasta las ultimas consecuencias.

 

Y por esto me pregunto: "¿porque, Señor, por que me llamaste a mi, precisamente a mi? ¿Que viste en mi, Señor, que te movió a llamarme, a escogerme? ¿Que plan de amor pensaste para mi vida? Y hoy, ¿te hace feliz mi respuesta?".

 

Son preguntas necesarias para revivir el don de Dios que es la vocación.

 

Nuestra oración consistirá fundamentalmente en dialogar con el Señor sobre la llamada para recordar "nuestro amor primero".

 

La historia de cada una de nuestras vidas, la historia de nuestra vocación es, desde la fe, una historia de amor, del amor gratuito y generoso del Padre.

 

Son diversos los caminos que el Señor ha empleado para hacernos oir su voz: "En cuanto descubri que existia Dios, comprendí que solo podia vivir buscándolo".

 

Entre nosotros, en nuestras comunidades, habrá quienes se han sentido atraidos por lo absoluto de Dios y por la necesidad irresistible de vivir la plena y total comunión con Él, de consagrar todas las energias de la vida a buscarlo y a anunciarlo.

 

Otros han encontrado de modo concreto la persona de JesÚs en su vida. Literalmente Jesus se ha apoderado de su corazÓn despuÉs de cruzarse en su vida....

 

Empiezan a percibir el presentimiento de que un dia deberan abandonarlo todo para seguirle sin reservas. Y asi lo hicieron, o asi lo he hecho.

 

Otros han descubierto la necesidad, la miseria, la enfermedad, la soledad, la marginacion, la incultura o la pobreza en los hombres, en los ninos... y a partir de este descubrimiento Dios hace nacer en su corazon el deseo de dedicar la vida a remediar, desde una consagración, estas carencias de los hombres, mujeres, hermanos.

 

Hay tambien quienes ya caminaban con Cristo pero de forma mas bien solitaria o, quiza, marginada, desconocida, de incognito. Y han sentido la necesidad de apoyarse en unos hermanos concretos y entrar en una "escuela espiritual" que alimente, apoye, proteja y favorezca este camino.

 

Otros, finalmente, han descubierto al Senor y al evangelio y han visto en ellos el unico sentido de su vida. Y con una gran disponibilidad de corazón se han entregado al Señor para vivir con El, hablar con El, gozar de El y ser testigos y profetas vivos del Señor que vive...

 

Cada una de nuestras vocaciones tiene una historia concreta: Dios se ha servido de personas, de acontecimientos, de circunstancias intranscendentes, aparentemente.

 

Todo ello constituye el hilo conductor con el que el Señor va tejiendo nuestra pobre y pequena historia.

 

Mirando hacia atras, es hermoso ver la mano de Dios, el Amor de Dios guiando con amor los pasos de nuestra vida.

 

Por esto, ahora, en este tiempo de Dios, en el dialogo orante con el Señor, yo te invito a preguntarte ante Él y en dialogo con Él: "Señor, ¿qué fue lo que me movió a decirte que si?".

 

Preguntale tambien, preguntate a ti mismo, "¿Que fuerza tiene hoy en mi mi "si" del primer dia?".

 

Es necesario dedicar un largo rato a recordar ante el Señor nuestro "amor primero" que siempre es nuevo cuando es un amor fiel. Como el olivo, que podra tener un tronco centenario mientras que sus hojas siempre son nuevas.

 

No es una vuelta narcisista al pasado. Es importante recordar el comienzo como un punto de referencia ineludible. Y mas aún cuando, con frecuencia, se da en nosotros una desviación del objetivo central de nuestra vida. Por esto, encierra una gran sabiduria el apotegma de San Antonio: "Cada dia me digo: hoy comienzo"


Tags: pensamiento

Publicado por mario.web @ 20:09
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios