S?bado, 09 de enero de 2010
Es realmente para apreciar que el inicio de nuestra conversión y la
adhesión radical al Amor de Jesús es la INMENSA FE que llena de
GRACIA nuestros días!!!

APUNTES

Del Catecismo de la Iglesia Católica.

La fe, comienzo de la vida eterna

La fe nos hace gustar de antemano el gozo y la luz de la visión
beatífica, fin de nuestro caminar aquí abajo. Entonces veremos a
Dios "cara a cara" (1 Cor 13,12), "tal cual es" (1 Jn 3,2). La fe es
pues ya el comienzo de la vida eterna:

Mientras que ahora contemplamos las bendiciones de la fe como el reflejo
en un espejo, es como si poseyéramos ya las cosas maravillosas de que
nuestra fe nos asegura que gozaremos un día ( S. Basilio, Spir.
15,36; cf. S. Tomás de A., s.th. 2-2,4,1).

Ahora, sin embargo, "caminamos en la fe y no en la visión" (2
Cor 5,7), y conocemos a Dios "como en un espejo, de una manera
confusa,...imperfec ta" (1 Cor 13,12). Luminosa por aquel en quien cree,
la fe es vivida con frecuencia en la oscuridad. La fe puede ser puesta a
prueba. El mundo en que vivimos parece con frecuencia muy lejos de lo
que la fe nos asegura; las experiencias del mal y del sufrimiento, de
las injusticias y de la muerte parecen contradecir la buena nueva,
pueden estremecer la fe y llegar a ser para ella una tentación.

Entonces es cuando debemos volvernos hacia los testigos de la fe:
Abraham, que creyó, "esperando contra toda esperanza" (Rom 4,18); la
Virgen María que, en "la peregrinación de la fe" (LG 58), llegó
hasta la "noche de la fe" (Juan Pablo II, R Mat 18) participando en el
sufrimiento de su Hijo y en la noche de su sepulcro; y tantos otros
testigos de la fe: "También nosotros, teniendo en torno nuestro tan
gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia,
y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en
Jesús, el que inicia y consuma la fe" (Hb 12,1-2).

Comentario:

¡Pobres de los hombres que no tienen fe en Dios! Caminan a ciegas y
desesperados por este mundo sin saber a dónde van, de dónde vienen
y para qué están en este mundo. En cambio la fe es una luz que nos
da seguridad y nos hace afirmarnos en la vida y tender con todas
nuestras fuerzas hacia la vida eterna. La no fe, en cambio, lleva a la
desesperación, al suicidio y a toda clase de vicios. Los que tenemos
fe no podemos entender y comprender la gran oscuridad en que viven los
que no la tienen, por eso debemos compadecerlos y rezar por ellos para
que lleguen a creer también como nosotros. La Virgen promete que en
este próximo triunfo de Dios en el mundo, que ya se aproxima,
desaparecerá el ateísmo de la tierra.

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Tags: inmensa, catecismo, iglesia, católica

Publicado por mario.web @ 16:59
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