S?bado, 09 de enero de 2010
No pretendo ser perfecto, pero sí quisiera ser un viejo 
que no saque de quicio a todo el mundo, que no exaspere 
a los demás. No aspiro a ser un santo, pero sí un anciano
que no se crea infalible, ni viva de quejas y temores. 
No pretendo cambiar a estas alturas mis patrones de vida, 
pero sí convertir los años en espíritu y que fluya la dulzura; 
convertir las canas en acierto y que fluya el consejo; 
convertir las arrugas en sonrisas y reflejar lo que llevo dentro. 
Abrir paso a la precipitación de los demás, para que 
me perciban lo menos posible y no llegue a ser un estorbo. 
No interferir en el camino de la juventud siempre 
con una censura y un repudio 
Admitir los atenuantes que tienen para ser así 
y comprender que los buenos de ahora son quizás 
mejores que los de antes, porque transitan por mayores 
peligros y enfrentan peores tentaciones. 
No es posible hacer juventud con la vejez, pero sí aminorar 
mi alteración, mi irritabilidad, mi depresión, mi desasosiego 
y mi inevitable deterioro. No quisiera brillar en el mundo,
pero sí quisiera desde mi sillón de soledad, dar alguna claridad. 
No quisiera estar martillando sobre mi experiencia, 
porque sería inútil. A cada uno le gusta vivirla y descubrirla 
por sí mismo. Ni pretendo llevar a nadie de la mano: 
cada cual quiere caminar solo su propio destino. 
Pero sí deseo ser un faro en silencio que no apague su luz. 
Ser una barca en retirada llena de palomas, de historia, 
de relatos, de recuerdos que hablen, de miradas 
que descubran, de hechos que hagan pensar… 
No desperdiciar la vejez. No mirar los años con miedo, 
dándoles a estos últimos un profundo sentido, porque son 
el espacio final para movernos y el momento irrepetible 
para la realización completa. 
No hacer de la vejez un lastre y una insignificancia, 
sino una sombra que fue luz, un árbol que fue fruto 
y un camino que fue huella. 
¡No vivir en la oscuridad como algo inservible, 
sino pararme delante de una estrella para morir iluminado! 
No pretendo ser perfecto, pero sí quisiera ser un viejo 

que no saque de quicio a todo el mundo, que no exaspere 

a los demás. No aspiro a ser un santo, pero sí un anciano

que no se crea infalible, ni viva de quejas y temores. 



No pretendo cambiar a estas alturas mis patrones de vida, 

pero sí convertir los años en espíritu y que fluya la dulzura; 

convertir las canas en acierto y que fluya el consejo; 

convertir las arrugas en sonrisas y reflejar lo que llevo dentro. 



Abrir paso a la precipitación de los demás, para que 

me perciban lo menos posible y no llegue a ser un estorbo. 

No interferir en el camino de la juventud siempre 

con una censura y un repudio 



Admitir los atenuantes que tienen para ser así 

y comprender que los buenos de ahora son quizás 

mejores que los de antes, porque transitan por mayores 

peligros y enfrentan peores tentaciones. 



No es posible hacer juventud con la vejez, pero sí aminorar 

mi alteración, mi irritabilidad, mi depresión, mi desasosiego 

y mi inevitable deterioro. No quisiera brillar en el mundo,

pero sí quisiera desde mi sillón de soledad, dar alguna claridad. 



No quisiera estar martillando sobre mi experiencia, 

porque sería inútil. A cada uno le gusta vivirla y descubrirla 

por sí mismo. Ni pretendo llevar a nadie de la mano: 

cada cual quiere caminar solo su propio destino. 



Pero sí deseo ser un faro en silencio que no apague su luz. 

Ser una barca en retirada llena de palomas, de historia, 

de relatos, de recuerdos que hablen, de miradas 

que descubran, de hechos que hagan pensar… 



No desperdiciar la vejez. No mirar los años con miedo, 

dándoles a estos últimos un profundo sentido, porque son 

el espacio final para movernos y el momento irrepetible 

para la realización completa. 



No hacer de la vejez un lastre y una insignificancia, 

sino una sombra que fue luz, un árbol que fue fruto 

y un camino que fue huella. 

¡No vivir en la oscuridad como algo inservible, 

sino pararme delante de una estrella para morir iluminado! 

Tags: barca, retirada, pensamiento

Publicado por mario.web @ 22:34
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