Jueves, 14 de enero de 2010
¡Oh caridad, qué buena y qué rica eres!
¡Qué poderosa!
Nada posee el que no te posee.
Tú sola has sabido hacer de Dios un hombre.
Tú le has hecho humillarse y alejarse
por un tiempo de su inmensa majestad.
Tú lo has retenido prisionero
nueve meses en el seno de la Virgen.
Tú has sanado a Eva en María,
Tú has renovado a Adán en Cristo.
Tú has preparado la cruz
para salvación de un mundo ya perdido...
 
Oh amor, tú eres quien,
para vestir al desnudo,
consientes en tu propia desnudez.
Por ti, el hambre es un manjar suculento,
si el hambriento ha comido tu pan.
Tu fortuna se la has concedido
entera a la misericordia.
Tú no sabes hacerte rogar.
Socorres al instante a los oprimidos,
cualquiera que sea su apuro.
Tú eres ojo para el ciego, pie para el cojo,
escudo fidelísimo
para la viuda y los huérfanos...
Tú amas de tal manera a tus enemigos,
que nadie percibe la diferencia
entre este amor y el de tus amigos.
 
Tú eres, oh caridad, la que unes
los misterios celestes a las cosas humanas,
y los misterios humanos a las cosas celestes.
Tú eres la guardiana de todo lo divino.
Tú gobiernas y ordenas en el Padre.
Tú eres quien te obedeces a ti misma en el Hijo
Tú eres la que gozas en el Espíritu Santo.
Porque eres una en las tres personas,
no puedes ser dividida...
Brotando de la fuente que es el Padre,
te derramas entera en el Hijo
sin salir del Padre.
Con todo derecho se dice «Dios es Amor»(1Jn 4,16)
porque sólo tú guías el poder de la Trinidad.
 -San Zenón de Verona (?- hacia 38
¡Oh caridad, qué buena y qué rica eres!

¡Qué poderosa!

Nada posee el que no te posee.

Tú sola has sabido hacer de Dios un hombre.

Tú le has hecho humillarse y alejarse

por un tiempo de su inmensa majestad.

Tú lo has retenido prisionero

nueve meses en el seno de la Virgen.

Tú has sanado a Eva en María,

Tú has renovado a Adán en Cristo.

Tú has preparado la cruz

para salvación de un mundo ya perdido...

 

Oh amor, tú eres quien,

para vestir al desnudo,

consientes en tu propia desnudez.

Por ti, el hambre es un manjar suculento,

si el hambriento ha comido tu pan.

Tu fortuna se la has concedido

entera a la misericordia.

Tú no sabes hacerte rogar.

Socorres al instante a los oprimidos,

cualquiera que sea su apuro.

Tú eres ojo para el ciego, pie para el cojo,

escudo fidelísimo

para la viuda y los huérfanos...

Tú amas de tal manera a tus enemigos,

que nadie percibe la diferencia

entre este amor y el de tus amigos.

 

Tú eres, oh caridad, la que unes

los misterios celestes a las cosas humanas,

y los misterios humanos a las cosas celestes.

Tú eres la guardiana de todo lo divino.

Tú gobiernas y ordenas en el Padre.

Tú eres quien te obedeces a ti misma en el Hijo

Tú eres la que gozas en el Espíritu Santo.

Porque eres una en las tres personas,

no puedes ser dividida...

Brotando de la fuente que es el Padre,

te derramas entera en el Hijo

sin salir del Padre.

Con todo derecho se dice «Dios es Amor»(1Jn 4,16)

porque sólo tú guías el poder de la Trinidad.

 -San Zenón de Verona (?- hacia 38)
 

Tags: caridad

Publicado por mario.web @ 20:19
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