Jueves, 04 de febrero de 2010
Cuando andamos con el deseo de que las cosas de Dios sean algo
importante en nuestra vida, le pregunta surge alguna vez: ¿ Qué
querrá Dios de mí? ¿Qué giro he de darle a mi vida? ¿ Por
qué camino seré más feliz?

Esto nos pasa cuando alguna vez nos planteamos qué hacer en la vida

pero también cuando ella nos pone en encrucijadas en las que tenemos
que elegir.

Pensar que Dios tiene un sueño para mí es algo que a la vez

ilusiona y asusta. El miedo surge al pensar que yo tengo mis planes y
puede que estos y los suyos no vayan de la mano.. Y la ilusión viene
porque si Dios tiene un sueño para mi sólo puede ser un sueño
de felicidad y ya lo hemos experimentado cuando hemos sentido a Dios
cerca en nuestras vidas las felicidad que lo acompaña que lo
acompaña es de una hondura que nos sobrecoge.

El reto es cómo ir descubriendo, discerniendo a qué soy llamado.

La faena es que para esto no hay recetas pues Dios no acostumbra a
mandarnos un sms ni ángeles mensajeros.

En el camino que recorréis juntos, tu y El tenéis que confiar

uno en el otro. Ambos os necesitáis. Hablad mucho

Tags: elegir

Publicado por mario.web @ 19:14
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