S?bado, 06 de febrero de 2010

Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: “¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?” y Labán respondió: “No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes que la mayor”. Génesis 29:25,26.

He tratado de imaginar el impacto de esta decisión en la vida de tres personas: Raquel, Lea  y Jacob. No puedo entender como un padre cambió la felicidad de sus hijas por la avaricia y la codicia.

Imaginemos por un momento la sorpresa de Raquel cuando se le dijo que no vistiera su traje de novia. Imagina la expresión del rostro de Lea cuando la llamaron para que se arreglara con un atavío de novia que ella no había visto antes. A Jacob, por su parte lo podemos imaginar nervioso, emocionado, queriendo que el tiempo volara, para encontrarse definitivamente con su amada Raquel.

Y aunque el padre de la novia parecía preocupado por el futuro de sus hijas, sus motivos no pudieron ser más egoístas. “Labán, deseoso de retener tan valioso ayudante, cometió un gran engaño al sustituir a Lea en lugar de Raquel. El hecho de que Lea misma había participado del engaño hizo sentir a Jacob que no la podía amar”.

Se celebró ese matrimonio y todo parecía ser normal. Raquel tal vez estaba llorando a escondidas y Lea estaba muy temerosa por lo que vendría a su vida de allí en adelante. Obedientes, las dos cedieron ante lo que creyeron era lo mejor para ellas.

Esa noche se rompieron los sueños de las dos; su noche de bodas no debió ser la más dulce para Lea. El primer desayuno juntos no fue el más agradable. El desespero, la decepción y la angustia de Jacob amargaron con lágrimas su recién comenzada vida. Tal vez todos sus días de allí en adelante fueron así como el primero. Además de las comparaciones físicas, ahora Lea se comparaba de otras maneras. Aunque no era culpable de lo que sucedía, lea tuvo que cargar con la miseria del desprecio, el rechazo y la indiferencia.

Tu y yo hemos cargado con muchos de estos sentimientos desde hace tiempo, pero Dios nos dice hoy: “Porque a mis ojos eres de gran estima. Eres honorable. Yo te amo. Daré, pues, hombres por ti y naciones por tu vida”.

Que Dios te bendiga.


Tags: valiosos, Cristo

Publicado por mario.web @ 20:08
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