Domingo, 07 de febrero de 2010

El Vaticano a fondo: dictó Los Diez Mandamientos del Buen Automovilista
La esfera más alta de la Iglesia Católica expresó ayer su preocupación por los numerosos muertos en calles y rutas y denunció que el coche se ha convertido en un objeto de ostentación y vanidad para suscitar envidia. Solicita además a los conductores que hagan la señal de la cruz antes de salir a la carretera y propone la instalación de capillas móviles en autopistas. En la nota, las nuevas tablas motorizadas de Moisés.

Así se destaca en el documento Orientaciones para la pastoral de la carretera, presentado por el cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio para los Emigrantes e Itinerantes, que ha preparado el texto en el que la Iglesia reflexiona y ofrece su contribución ante el fenómeno de la movilidad humana en la época actual, especialmente a través de la carretera y el tren. El documento resalta que la carretera y el ferrocarril deben estar al servicio del hombre, cuyos comportamientos cambian -precisa- radicalmente si es conductor o peatón.
Recomienda santiguarse y usar la cadencia del rosario para no distraerse al manejar
El Vaticano emite los Diez Mandamientos del Camino
Cardenal Martino explica que rebasar con imprudencia es literalmente pecado.     

 Hace un tiempo, el Vaticano emitió un conjunto de “diez mandamientos” para conductores, pidiéndoles no matar, no beber y manejar, y ayudar a sus compañeros viajeros en caso de accidentes.
En un documento inusual, el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes también advirtió que los automóviles pueden ser “una ocasión para pecar”, en particular cuando se usan para rebasar peligrosamente o para la prostitución.
Alertó sobre los efectos del enojo carretero, señalando que manejar puede sacar a relucir comportamiento “primitivo” en los conductores, entre lo que se incluye “falta de cortesía, gestos rudos, maldiciones, blasfemias, pérdida del sentido de responsabilidad o violación deliberada del código carretero”.
El texto urgió a los conductores a obedecer las regulaciones del tráfico, a conducir con un sentido de lo moral y a rezar al estar tras el volante.
“Obviamente, alguien que permite que su atención sea desviada mientras maneja por un teléfono celular o una televisión no se está comportando acorde con la prudencia”, dice el manual.
El cardenal Renato Raffaele Martino, jefe del Consejo, dijo en rueda de prensa que el Vaticano consideró necesario tocar las necesidades pastorales de los conductores porque manejar se ha vuelto una parte esencial de la vida contemporánea.
Apuntó que la Biblia está llena de gente en movimiento, incluyendo a María y José, los padres de Jesús, y que el Consejo a su cargo tiene que ver con todas las personas emigrantes e itinerantes, incluyendo a refugiados, prostitutas, camioneros y personas sin hogar.
“Sabemos que cada año mueren 1.2 millones de personas y que otras 50 millones resultan heridas en las carreteras del mundo como consecuencia de la negligencia y las violaciones al código de circulación”, dijo Martino. “Esa es una realidad triste, y a la vez un gran reto para la sociedad y la Iglesia”.
Consultado acerca de cuándo un auto se convierte en ocasión de pecado, el cardenal Martino respondió: “Cuando un auto es usado como lugar para el pecado”.
Una parte del documento, en la sección “Vanidad y glorificación personal”, no caerá bien entre los propietarios de Ferraris en la Italia amante de los motores.
“Los autos se prestan particularmente para que sus propietarios los usen como modo de ostentación y como medio para eclipsar a otras personas y generar un sentimiento de envidia”, manifestó.
El documento, Orientaciones para el cuidado pastoral de la carretera, encomia los beneficios de manejar: salir con la familia, llevar los enfermos al hospital, permitir a la gente ver otras culturas.
Pero también lamenta el montón de negatividades asociadas a los autos: los conductores usan sus vehículos para presumir; manejar “ofrece una oportunidad fácil de dominar a otros” acelerando; los conductores pueden matarse a sí mismos y a otros si no afinan sus autos regularmente, si beben, usan drogas o se duermen al volante.
También apuntó el dedo a los problemas de tráfico particulares de Roma: “El peligro también se deriva de los autos citadinos, manejados por jóvenes y adultos que no tienen licencias de manejo, y por el uso imprudente de motonetas y motocicletas”.
Pide a los conductores obedecer los límites de velocidad y ejercer un montón de virtudes cristianas: caridad hacia los otros conductores, prudencia en los caminos, la esperanza de llegar a salvo y justicia en caso de choques.
Sugirió además que la oración podría ser útil: santiguarse antes de arrancar y rezar el rosario en el camino. El rosario es particularmente apto para ser recitado en el auto puesto que su “ritmo y suave repetición no distraen la atención del conductor”.
El documento está dirigido a las conferencias episcopales de todo el mundo, y como tal ofrece sugerencias para sus trabajadores pastorales, incluyendo establecer capillas en las carreteras y realizar “liturgias periódicas” en ejes carreteros, paradas camioneras y restaurantes.
El Vaticano, el Estado soberano más pequeño del mundo, no tiene muchos de los problemas enumerados en el documento. Tiene unos mil automóviles, el límite de velocidad es de 30 km/h y el último accidente dentro del Vaticano fue hace cerca de año y medio y provocó daños menores.
El decálogo
No hubo rayos y truenos desde el monte Sinaí, pero el Vaticano produjo ordenamientos sensatos.
1. No matarás.
2. El camino será para ti un medio de comunión entre personas y no un medio de daño mortal.
3. Cortesía, honestidad y prudencia te ayudarán a encarar eventos imprevistos.
4. Sé caritativo y ayuda a tu vecino en necesidad, especialmente a las víctimas de accidentes.
5. Los vehículos no serán para ti una expresión de poder y dominio, ni una ocasión para pecar.
6. Persuade caritativamente a los jóvenes y a los no tan jóvenes de que no manejen cuando no estén en condiciones aptas para hacerlo.
7. Apoya a las familias de las víctimas de accidentes.
8. Reune a los conductores culpables y a sus víctimas, en el momento apropiado, para que puedan pasar por la liberadora experiencia del perdón.
9. En el camino, protege a la parte más vulnerable.
10. Siéntete responsable hacia los otros.
   
  Ciudad del Vaticano

Tags: frene, lea, educación, vial

Publicado por mario.web @ 9:20
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