Mi?rcoles, 10 de febrero de 2010

El Papa es el obispo de Roma y sucesor de San Pedro, representante de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, que tiene potestad plena, suprema y universal y puede ejercerla siempre con entera libertad ( Cat 882). Es también el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad en la Iglesia ( LG 23). Según San Gregorio Magno es el Siervo de los Siervos de Dios.

 

Vicario de Cristo.

 

El Papa es el Vicario de Cristo, pero hay quienes creen que es la bestia de que habla el Apocalipsis 13,18 y que lleva grabado en. su tíara el número de la bestia, el 666.

 

Algunos, como los adventistas, dicen que lleva escrito en su tíara “Vicarius Filii Dei”, cuyo valor numérico sería VICIVILIIDI = 666. Pero, por la misma regla de tres, podríamos decir que lo es su fundadora Hellen Gould White, cuyo valor numérico es LLVLDVVI = 666. Sin embargo, nunca al Papa se le ha llamado Vicarius Filii Dei (Vicario del Hijo de Dios), sino Vicario de Cristo. Por otra parte, S. Juan,

cuando escribe el Apocalipsis, lo escribe en griego y no en latín.

 

El 666 podría muy bien referirse al valor numérico de las palabras griegas César-Dios, ya que los emperadores romanos fueron como bestias diabólicas que mataron miles de cristianos. Y para evitar decirlo con todas las letras y que las autoridades romanas tomaran represalias, si llegaban a leerlo; por eso, lo pone de un modo simbólico.

 

Pero vayamos al punto clave, ¿es verdaderamente Pedro la cabeza visible de la Iglesia, la piedra fundamental, el vicario de Cristo en la tierra?. Algunos lo niegan, porque dicen que no se puede poner otro fundamento que Cristo. Ciertamente que Cristo es la Cabeza y el Centro y el fundamento primero de la, Iglesia, pero El mismo quiso dejamos su representante visible, revestido de su autoridad en Pedro y sus sucesores.

 

En Jn 21,15-17 le dice: “Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas” (incluyendo a los mismos apóstoles, pues le había preguntado inmediatamente antes: ¿me amas más que estos?). En Mt 16,18-19 le dice: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. A ti te daré las llaves del Reino de los cielos y lo que ates en la tierra será atado en los cielos y lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”. La primera vez que Jesús ve a Pedro ya le indica su misión, cambiándole de nombre: “ Tú eres Simón, hijo de Juan, tú te llamarás Kefas, que quiere decir piedra” (Jn 1,42). Por eso, en Mt 16,18 Jesús juega con la palabra Kefas y le dice según el texto original: “Tú eres Kefas y sobre esta Kefas edificaré mí Iglesia". Porque Pedro y piedra es la misma palabra, indicándole así su misión: estaba destinado a ser la roca, el fundamento de su Iglesia, que durará siempre, porque las puertas (poderes) del infierno no podrán prevalecer contra ella. Por otra parte, Cristo sabía que Pedro iba a morir, de ahí que este poder de las llaves del Reino de los cielos debía continuar en los sucesores de Pedro.

 

Primero de los Apóstoles.

 

Siempre que se nombra a los apóstoles se nombra primero a Pedro, que en Mt 10,2 se le dice expresamente el primero. Después de la resurrección, se le aparece a él solo antes que a los demás apóstoles (Le 24,34; 1 Co 15,5). Cuando se habla de los tres discípulos predilectos (Pedro, Santiago y Juan) siempre aparece Pedro el primero ( Mt 17, 1; Lc 9,28; Mc 9,2; Hech 1,13 ). Las cuatro veces que aparece la lista de los apóstoles en el N.T. siempre varía el orden de los demás apóstoles menos el de dos: Pedro siempre el primero y Judas el último (Cf. Mt 10,24; Mc 3,16-19; Lc 6,14; Hech 1, 13). Cuando se habla en general del colegio apostólico, también aparece Pedro el primero. Por ejemplo en Mc 1,36 dice: “Pedro y los que estaban con él”. En Hech 2,14: “Pedro con los once”.

 

Cuando los apóstoles son apresados, Pedro habla en nombre de todos (Hech 5,29). Es detenido por Herodes Agripa como jefe de la Iglesia (Hech 12,3) y toda la Iglesia oraba por él. El mismo ordena con su autoridad bautizar a los primeros gentiles (Hech 10,48). En el concilio de Jerusalén es el primero que habla para decidir la cuestión y Santiago lo apoya (Hech 15). Pablo va a Jerusalén a conocer a Pedro (Gal 1, 18). Pedro toma la iniciativa en la elección de Matías (Hech 1, 15). Habla ante el sanedrín (Hech 4,8) y predica como representante de la Iglesia en Pentecostés, día que se considera como el nacimiento de la Iglesia.

 

Ante tantos argumentos ¿seremos capaces de negar su autoridad, porque no se dice en la Biblia claramente que estuviera en Roma? ¿Acaso la Biblia lo niega? Al final de su primera carta Pedro dice: “les saluda la Iglesia de Babilonia” (1 Pe 5,13) y todos admiten que Babilonia significa Roma, como aparece claro en Apocalipsis 17 y 18; ya que la ciudad de las siete colinas de que habla no es otra sino Roma (Ap 17,9). Además, ¿hay acaso alguna ciudad en el mundo que se haya atribuido tener el sepulcro de S. Pedro? La estancia de Pedro en Roma está atestiguada por todos los escritores antiguos.

 

S. Clemente Romano en su carta a los Corintios el año 95 habla de que Pedro y Pablo fueron víctimas de la persecución de Nerón (Co 6, l). S. Ignacio de Antioquía, escribiendo a los cristianos de Roma, les dice: “no os mando yo como Pedro y Pablo” (Romanos 4,3).

 

Lo mismo afirman otros autores del siglo II y III como S. Ireneo, Tertuliano, Clemente de Alejandría, Dionisio de Corinto, etc. Especialmente Tertuliano y el escritor romano Gayo hablan del martirio de Pedro en Roma. Gayo incluso dice: “Yo puedo mostrar los trofeos de los apóstoles. Si quieres ir al Vaticano o a la Vía Ostiense, encontrarás los trofeos de los apóstoles que han fundado la Iglesia” (cita de S. Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica VI, 14,6).

 

El Papa es infalible

 

Cristo en Lc 22,32 afirma: “Yo he rogado por ti para que tu fe  no desfallezca y tú confirma a tus hermanos”. Yo he rogado por ti, le dice Jesús a Pedro. Lo normal es que nosotros oremos a Cristo. Pero, como Pedro es la piedra fundamental de la Iglesia y es demasiado grande su responsabilidad, Jesús siente el deber de sostenerlo, rezando por él para que su fe no se equivoque, ya que la seguridad de todos depende de la fidelidad de Pedro. Aquí podemos ver la gracia de la infalibilidad otorgada a Pedro para que dirija con seguridad y fidelidad la barca de la Iglesia. Si Caifás que era Sumo Pontífice hablaba en nombre de Dios con profecía (Jn. 11,51), ¿no lo podrá hacer el Papa?

 

El concilio Vaticano I afirmó: “Adhiriéndonos fielmente a las tradiciones de la fe cristiana... desde los primeros tiempos de la Iglesia, enseñamos y definimos que es doctrina divinamente revelada que el Romano Pontífice cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su cargo de Pastor y Doctor de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define que una doctrina referente a la fe o a las costumbres debe ser acatada por la Iglesia universal, goza plenamente, por la asistencia divina prometida a él en el bienaventurado Pedro, de aquella infalibilidad con que el divino Redentor quiso dotar a su Iglesia al definir doctrinas referentes a la fe y a las costumbres, y por consiguiente, que tales definiciones, del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas y no en virtud del consentimiento de la Iglesia”. (De Ecclesia Christi cap. V). El Papa, pues, es infalible, no se puede equivocar, pero sólo cuando habla como supremo Pastor y Maestro de la Iglesia, en cosas de fe y costumbres, dando una decisión final y manifestando explícitamente su intención de obligar a la Iglesia universal. ( Cat 891).

 

Cristo no prometió al Papa la impecabilidad, sino la infabilidad y, de hecho, ha habido Papas pecadores, aunque la inmensa mayoría han sido buenos y la tercera parte santos.

 

En cuanto a los dogmas,.hay que entenderlos de manera dinámica y no estática, pues tienen mucho más de comienzo que de término, ya que pueden ser entendidos en un sentido más profundo. Por eso, Karl Rahner decía en sus Escritos de Teología: “Toda fórmula en que la fe se expresa puede, en principio, aun permaneciendo verdadera, ser superada. Es decir, al menos en principio, puede ser sustituida por otra que diga lo mismo y añada algo más, que diga lo mismo, pero con un nuevo matiz”.

 

De hecho, nunca en la Iglesia ha habido ningún Papa que solemnemente haya definido algo con intención de obligar a toda la Iglesia y se haya equivocado. Esta es una prueba más de la asistencia del Espíritu Santo sobre él, como Cristo prometió. A veces, los Papas al hablar de opiniones personales se han podido equivocar, pero tenemos que respetarlos y obedecerlos, porque tienen la autoridad de Cristo, aún cuando no hablen ex cathedra, definiendo un dogma de fe. (En el caso de Galileo, no hubo ningún dogma de fe ni el Papa publicó ningún documento. Tampoco era asunto de su competencia por tratarse de cosas de astronomía y no de fe y costumbres).

LIBRO COMPLETO: http://www.4shared.com/file/81865063/bff6e3b7/catolico_conoce_tu_fe.html



Tags: libro, católico, Papa

Publicado por mario.web @ 8:54
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