Mi?rcoles, 10 de febrero de 2010

Parte 19 del libro “Católico conoce tu fe” del P. Angel Peña. O.A.R.

La confirmación.

 

La confirmación es el sacramento que nos hace soldados de Cristo, capaces de dar testimonio de nuestra fe y de luchar contra el mal y contra el Maligno. Los apóstoles recibieron su confirmación el día de Pentecostés. Por eso, la confirmación es como nuestro Pentecostés personal.

 

Los apóstoles eran cristianos, discípulos y seguidores de Cristo, pero antes de Pentecostés, estaban llenos de miedo y eran incapaces de dar testimonio de su fe y mucho menos de dar la vida por Cristo. Aquel día de Pentecostés su vida se renovó y fueron “revestidos del poder de lo alto” (Lc 24,49). Recibieron el poder del Espíritu Santo y pudieron ser verdaderos testigos de Jesús “en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta el extremo de la tierra” (Hech 1,8).

 

Con nuestra confirmación, recibida con plena conciencia y preparación, Jesús se convertirá no sólo en nuestro Salvador, sino también en nuestro Señor, el centro y dueño de nuestra vida. Y lo amaremos con nuevo fervor a El y a todo lo que es de El: su Madre María, su Palabra divina, su Iglesia, su representante en la tierra, el Papa, sus hermanos (todos los hombres).

 

En la confirmación, el poder del Espíritu Santo se manifiesta en plenitud y le da al cristiano el poder de predicar y de dar testimonio de su fe.”De esta manera, se compromete mucho más, como auténtico testigo de Cristo, a extender y defender su fe con sus palabras y obras” (Cat 1285).

 

Para mejor significar el don del Espíritu Santo, se añade a la imposición de las manos una unción con óleo perfumado (crisma). Esta unción ilustra el nombre de “cristiano”, que significa ungido y que tiene su origen en el nombre de Cristo, al que “Dios ungió con el Espíritu, Santo” (Hech 10,38; Cat 1289). El nombre de confirmación sugiere la idea de la confirmación del bautismo y el robustecimiento de la gracia bautismal (Cat 1289). Por esto, aunque el ministro ordinario es el Obispo, en caso de peligro de muerte, cualquier sacerdote puede y debe confirmar (Canon 883). Incluso se debe confirmar a los niños, aunque no tengan todavía uso de razón (Canon 891).

 

La confirmación, es como una maduración del bautismo: lo “confirma” refuerza y completa (se recomienda para ambos sacramentos el mismo padrino). Por ella, llegamos a ser cristianos adultos en la fe y recibimos los dones y carismas del Espíritu Santo      (1 Co 12,13 y 14).

 

“La confirmación, como el bautismo, del que es la plenitud, sólo se da una vez. La confirmación, en efecto, imprime en el alma una marca espiritual indeleble, el “carácter”, que es el signo de qué Jesucristo ha marcado al cristiano con el sello de su Espíritu, revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo. Este carácter perfecciona el sacerdocio común de los fieles, recibido en el bautismo y el confirmado recibe el poder de confesar la fe de Cristo públicamente y como en virtud de un cargo” (Cat 1304-1305).

 

Como vemos, el sacramento de la confirmación es sumamente importante y todo cristiano tiene obligación de recibirlo para vivir su vida cristiana en plenitud y no vivir como un niño espiritualmente. Todos tenemos obligación de predicar la Palabra de Dios y de defender nuestra fe y de luchar contra el mal, pero si no tenemos esa plenitud del Espíritu Santo, que se nos da en la confirmación, no seremos capaces de vivir y obrar como verdaderos y auténticos cristianos.

 

 

 

 

Unción de los enfermos.

 

Una de las principales manifestaciones del ministerio de Jesús fue la curación de enfermedades y expulsión de los demonios y esta es tarea también de todo cristiano, que tiene el sacerdocio común y participa del mismo sacerdocio y ministerio de Jesús. “El que cree en mí impondrá las manos sobre los enfermos y éstos quedarán sanos” (Mc 16,18) “Ellos predicaban la conversión, expulsaban muchos demonios y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban” (Mc 6,12-13). “Sanad a los enfermos” (Mt 10,8), decía Jesús, y la Iglesia ha recibido del Señor esta tarea y desde del principio tuvo un rito propio para orar por los enfermos con el sacramento de la unción de los enfermos.

 

Este sacramento se administra a los gravemente enfermos. No es sólo para aquéllos que están a punto de morir. “Por esto, se considera tiempo oportuno para recibirlo, cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez” (Cat 1514). “Si el enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir de nuevo este sacramento. En el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado, si la enfermedad se agrava. Es apropiado recibir la unción de los enfermos antes de una operación importante. Y esto mismo puede aplicarse a las personas de edad avanzada, cuyas fuerzas se debilitan " (Cat 1515). En caso de accidente, cuando se duda si la persona está muerta, se puede aplicar bajo condición.

 

Sin embargo, todo cristiano puede y debe orar por los enfermos para pedir a Dios su curación. También es bueno pedir la bendición sacerdotal sobre las medicinas. “El Señor puso en la tierra las medicinas, con ellas cura y quita el sufrimiento. Hijo mío, en tu enfermedad no seas negligente, sino ruega al Señor, que El te curará. Huye del pecado, endereza tus manos y purifica tu corazón de toda culpa. Da ofrendas según tus medios. Y llama al médico, pues el Señor lo creó también a él, que no se aparte de tu lado, pues te es necesario. Hay momentos en que logra acertar, porque también él oró al Señor para que le dirigiera a procurarte el alivio y la salud para prolongar tu vida” (Eclo 38, 4-14). Jesús “tomó sobre sí nuestras flaquezas y enfermedades” (Mt 8,17). Por eso, “¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los sacerdotes de la Iglesia, que oren sobre él y lo unjan con óleo en el Nombre del Señor y la oración de la fe salvará al enfermo y el Señor lo curará y se ha cometido pecado lo perdonará” (Sant 5,14-15).

 

“Con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor su ente y glorificado para que los alivie y los salve” (Cat 1499).

LIBRO COMPLETO: http://www.4shared.com/file/81865063/bff6e3b7/catolico_conoce_tu_fe.html 


Tags: libro, católico, conoce, Dios, sacramento

Publicado por mario.web @ 11:35
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios