Mi?rcoles, 10 de febrero de 2010

Parte 26 del libro “Católico conoce tu fe” del P. Angel Peña. O.A.R.

 

 

Todos los cristianos aceptamos la Biblia como Palabra de Dios. S. Pablo en 2 Tim 3,16 nos dice: “Toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud”. En Hebreos 4,12 se afirma que “La Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que espada de doble filo”. Igualmente S. Pedro en 2 Pe 1,20 nos dice que “hombres movidos por el Espíritu Santo han hablado de parte de Dios”.

 

Por tanto, debemos leer la Biblia, porque es la Palabra de Dios, como recomiendan los Papas y el concilio Vaticano II. Es como una carta amorosa de nuestro Padre Dios y debemos meditarla, debemos aprender incluso de memoria muchos pasajes; y, sobre todo, debemos vivir conforme a la Palabra de Dios. “Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”, nos dice Jesús (Lc 11,28).

 

El libre examen.

 

A pesar de que la Palabra de Dios es viva y eficaz, el mismo Cristo reconoce que hay algunos que no la comprenden y les dice: “Estáis en un error por no entender las Escrituras ni el poder de Dios” (Mt 22,29). El mismo S. Pedro, hablando de las cartas de S. Pablo, nos dice que “hay en ellas cosas difíciles de entender que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente como también las demás Escrituras, para su propia perdición” (2 Pe 3,16). Jesús tiene que explicarles personalmente a los apóstoles muchas cosas. (Lc 24,45).

 

Entonces, ¿se puede aceptar la doctrina(protestante) del libre examen, es decir, la libre interpretación de la S. Escritura? De ninguna manera. Según esta doctrina, cada uno tiene derecho a interpretar personalmente la S. Escritura, aun en puntos dudosos y difíciles, sólo basta con pedir a Dios sabiduría para entender. Ahora bien, existen unas 28.000 iglesias evangélicas distintas, que se fundan en la Biblia y afirman que la Biblia dice, que la Palabra de Dios dice etc., y se creen los auténticos intérpretes de la S. Escritura. Esto lleva a preguntarse: ¿Qué es realmente lo que dice la Biblia? ¿Acaso es un libro de confusión, en el que todos pueden apoyarse para decir cosas distintas y aún opuestas?.

 

Porque, si se admite la doctrina del libre examen, entonces cada persona individualmente es la máxima autoridad en su iglesia. Podría haber tantas iglesias distintas como personas y todos serían buenos evangélicos. Bastaría con estar con la conciencia tranquila de haber pedido a Dios sabiduría para entender su Palabra y cada uno podría salvarse a su manera, según su criterio.

 

Si son consecuentes con esta doctrina, deberían exigir la supresión absoluta de todo libro que hable de la Biblia y lo mismo de toda charla o predicación sobre ella, puesto que, al hacerlo, están condicionando e imponiendo de alguna manera a los demás su propia interpretación y nadie tiene derecho a hacerlo, abusando de la ignorancia de los demás, dado que Dios personalmente puede hacerlo sin necesidad de terceras personas. No es de extrañar, según estos criterios de nuestros hermanos separados, que ellos critiquen a los católicos por tener explicaciones de la Biblia al pie de página para comprender mejor el texto sagrado ¿Por que no criticar sus libros o sus prédicas?


Tags: libro, católico, conoce, biblia

Publicado por mario.web @ 19:19
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios