Mi?rcoles, 10 de febrero de 2010

Parte 27 del libro “Católico conoce tu fe” del P. Angel Peña. O.A.R.

 

La Biblia es el Libro de la Iglesia.

Podemos afirmar que la religión protestante es una religión personal, se basa en que la Biblia es la única fuente de fe y que cada uno puede interpretarla personalmente. Ahora bien, S. Pedro en 2 Pe 1,20 dice que “ninguna profecía de la Escritura es de interpretación personal”.

 

Interpretación de la Escritura.

 

¿Cómo interpretar la Escritura? ¿Sólo en sentido literal?. Los estudiosos de la Biblia aceptan que en la Escritura hay diferentes géneros literarios: histórico, poético, simbólico, apocalíptico, epistolar, figurado, típico etc. Los libros de la Escritura tienen características diferentes según las diferentes épocas y según la personalidad del autor inspirado. Por eso, hay que tener en cuenta el pensamiento con el que se escribió, aunque a veces Dios habla en sentido figurado, que supera el conocimiento del autor inspirado.

 

El mismo Cristo habla en sentido figurado: en Jn 2,19 habla del templo como su propio cuerpo; en Mt 16,6-12 habla de la levadura de los fariseos por la doctrina de ellos; lo mismo en las parábolas. Algunos hechos o personas del A.T. tienen un significado típico por prefigurar realidades espirituales del N.T.: Sara y Agar representan las dos alianzas según S. Pablo en Gal 4,24; Adán es figura de Cristo (Rom 5,14); la serpiente de bronce es figura de Cristo en la Cruz (Jn 3,14); Jonás en el vientre de la ballena es figura de Cristo en el seno de la tierra por 3 días (Mt 12,40). Luego ¿todo hay que entenderlo en sentido literal? ¿Cuándo en sentido figurado o típico  ?

 

Pensemos también que hoy día no disponemos de los textos originales escritos por los autores inspirados, pues han desaparecido. Sólo disponemos de copias o traducciones. ¿Cómo sabemos, entonces, que la traducción que tenemos es fiel a la Palabra de Dios original? ¿Se puede aceptar cualquier traducción?

 

Veamos algunos ejemplos: Lutero tradujo la Biblia al alemán y Zwinglio, después de revisarla, declaró que alteraba la Palabra de Dios; Calvino preparó otra traducción y Dumoulin dijo que Calvino alteraba el orden y añadía pasajes. Zwinglio hizo su propia traducción y los luteranos la criticaron como él criticó a Lutero. Ecolampadio y los doctores de Basilea hicieron una traducción y Beza declaró que en muchos puntos era impía. Entonces, ¿en qué quedamos?, ¿es que nunca vamos a estar seguros de si lo que leemos es la Palabra de Dios o una mala traducción que la altera?

 

Es de sentido común, en cualquier país, que todo código de leyes requiera de un tribunal que interprete; no se puede dejar la interpretación al arbitrio de cada uno. ¿Y es mucho decir que Cristo dejó en la Iglesia una autoridad para garantizar e interpretar auténticamente la Escritura?

 

Se necesita una autoridad en la Iglesia, que autorice una traducción e interprete legítimamente la Palabra de Dios. Como traducción oficial latina, la Iglesia autorizó la traducción Vulgata de S. Jerónimo en el concilio de Trento. Otras muchas traducciones de lenguas modernas están autorizadas por los obispos y tienen notas explicativas para mejor entender el texto. El Papa, representante de Cristo, es la última instancia para la interpretación de la Escritura.

 

Por otra parte, la Iglesia Católica nunca prohibió la lectura de la Biblia en términos generales y absolutos. Siempre la ha aceptado como Palabra de Dios. Lo que prohibió fue algunas traducciones erradas y en algunos países. En España, en el Reino de Valencia, en 1233 el Rey Jaime I prohibió tener Biblias en lengua vulgar por haberse introducido Biblias albigenses con torcidas interpretaciones. El concilio de Trento, para evitar las interpretaciones de los reformados protestantes, ordenó que solamente se usaran traducciones aprobadas y con notas explicativas. Por tanto, sólo se prohibieron las traducciones no aprobadas por la Iglesia. Entre los códices más antiguos y completos que tenemos de la Biblia está el códice Vaticano del siglo IV, conservado en el museo Vaticano; y el códice sinaítico del IV y el alejandrino del V, ambos en el museo británico de Londres. Actualmente, existen unos 6,000 códices copiados entre el siglo VI-XV en su gran mayoría por monjes católicos. Entre las traducciones de la Biblia más famosas están la versión griega de los LXX del A.T., realizada entre III-II a. C. y la Vulgata latina de S. Jerónimo. Antes de que Lutero editara la Biblia en alemán en 1534 ya había más de 100 ediciones católicas en lenguas modernas, 14 en alemán, 20 en Italiano, 10 en holandés, 26 en francés y, por lo menos, 2 en español. La primera Biblia que se imprimió en el mundo era una edición católica, la de Gutemberg en 1466.


Tags: libro, católico, conoce, biblia

Publicado por mario.web @ 19:24
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