Mi?rcoles, 10 de febrero de 2010

Parte 30 del libro “Católico conoce tu fe” del P. Angel Peña. O.A.R.

 

 

La Biblia es Palabra de vida, luz en nuestro camino, pero muchos de nuestros hermanos separados afirman que la lectura de la Biblia es necesaria para la salvación. En este caso, todos los analfabetos y la mayoría de los cristianos hasta el siglo XV se habrían condenado, ya que hasta el siglo XV, con la aparición de la imprenta, los manuscritos eran muy raros y costosos y difíciles de conseguir. Procuremos leerla, meditarla, memorizarla y, sobre todo, vivirla en plenitud la Palabra de Dios para ser felices, como dice Jesús. Leamos la Biblia con sinceridad y sencillez de corazón, tratando de escuchar la Palabra de Dios para nuestra vida personal. Porque Dios tiene mucho que decirnos a cada uno a través de su Palabra y sus promesas son promesas eternas y su Palabra es siempre viva y actual, porque permanece para siempre.

 

Leamos la Palabra de Dios en particular y en familia. Recemos con la Biblia, prediquemos a los demás la Palabra de Dios. Dios nos va a bendecir abundantemente. La Biblia es una carta personal de amor de Dios nuestro Padre. “Útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud” (2 Tim 3,16). Dios te pedirá cuenta del uso que has hecho de su Palabra y si has tenido interés de aprenderla y predicarla. “No se aparte de tus labios, medítala día y noche” (Jos 1,8). Pero tengamos en cuenta que hay dos modos de entender la Escritura; uno a nivel personal, buscando lo que Dios me dice aquí, ahora y a mí. Para ello, hay que leerla con humildad y sencillez de corazón, sin buscar profundizaciones teológicas ni estudios científicos sobre el autor, la época o el ambiente histórico en que se escribió. Dios habla aquí, ahora y para mí, personalmente.

 

Otro modo de entenderla es buscando las verdades que Dios nos revela y nos enseña para todos los hombres. En este sentido, la verdad es una sola, no puede haber diferentes interpretaciones como ocurre a nivel personal. Por consiguiente, debemos guiarnos siempre por la autoridad de la Iglesia, que, a través del Papa, nos dice lo que debemos creer y cómo se interpreta auténticamente la Escritura en puntos, sobre todo, dudosos o difíciles. No tengamos nunca la osadía de querer imponer a otros nuestra propia interpretación personal, dejémonos guiar por la Luz de la Iglesia Católica, columna y fundamento de la verdad (1 Tim 3,15).

 

Ahora, un consejo de S. Pablo: “procura presentarte ante Dios como hombre probado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, como fiel distribuidor de la Palabra de verdad” (2 Tim 2,15).


Tags: libro, católico, conoce, palabra, vida

Publicado por mario.web @ 19:32
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