Jueves, 11 de febrero de 2010


Parte 41 del libro “Católico conoce tu fe” del P. Angel Peña. O.A.R.

 

 

Es la Iglesia de las tinieblas, su nombre viene del francés masón, que significa albañil. Tuvo su origen en Inglaterra en la Edad Media, en uno de los gremios de albañiles o constructores de catedrales, que se unieron para ayudarse en su profesión y conservar sus secretos profesionales. A Dios le llaman el gran arquitecto del universo y conservan todavía insignias de los antiguos albañiles como el mandil, escuadra, compás, nombres de aprendices, compañeros, maestros....

 

Esta masonería operativa se convirtió en especulativa desde principios del siglo XVIII y, desde entonces, según ellos, tienen por objeto la eliminación de la ignorancia en todas sus formas con una misión exclusivamente humanitaria. Afirman ser una institución educativa y docente que pone su principal ahínco en la liberación real y efectiva de la humanidad por el único y supremo medio de la educación e instrucción de los pueblos.

 

Ahora bien, ¿cómo pueden estar seguros de conseguir la verdad, que tratan de imponer para el desarrollo y progreso de la humanidad, con las solas y exclusivas fuerzas de la razón? Ellos no aceptan la revelación, como guía de verdad, pero hablan mucho de la reencarnación, de la guía e influencia de los extraterrestres y de otras “verdades” que consideran como dogmas inmutables, como los land-marcks o antiguos linderos. Hablan mucho de tolerancia ante todas las religiones, como si todas fueran iguales. Pero ¿puede un católico ser indiferente ante los errores de los demás, cuando Cristo nos mandó predicar el Evangelio a toda criatura?

 

Hablan de Fraternidad, como si todos fuéramos hermanos e iguales, pero no aceptan para ser masones a las mujeres, cojos, lisiados, mutilados, homosexuales... ¿Es que ellos no tienen derecho a conseguir su “sabiduría”?

 

Por otra parte, es como una Iglesia de las tinieblas, pues tienen ceremonias y ritos propios, sobre todo, en Semana Santa, tienen fiestas, hasta especie de sacramentos como la recepción de los luvetones (hijos de los masones) como si fuera un bautismo. Y todo esto en un ambiente lleno de simbolismos y signos cabalísticos y envuelto todo en un gran secreto. ¿Acaso no dijo Cristo: “Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz y lo que os digo al oído predicadlo sobre los terrados?” (Mt 10,27).

 

Está claro que la masonería no puede ser cristiana y que sus secretos y oscuridades, y su pretensión de ser maestra y guía de la humanidad, no puede estar de acuerdo con las enseñanzas de Cristo. Por eso, la Iglesia católica prohíbe pertenecer a la masonería bajo pena de pecado grave. Según declaración de la S. Congregación para la Doctrina de la fe, 4-12-83, con aprobación del Papa: “Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión”.

 

No se puede ser católico y masón al mismo tiempo, pertenecer a la luz y a las tinieblas, pertenecer a la Iglesia y a la masonería. La luz y los secretos de las tinieblas son incompatibles. “Dios es luz y en Él no hay tiniebla alguna”(1 Jn. 1,5). 

 


Tags: libro, católico, masonería

Publicado por mario.web @ 19:21
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Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 12 de febrero de 2010 | 3:33
?Extraterrestres?
?reencarnaci?n?

El autor de esta entrada no ha le?do absolutamente nada de las decenas de miles de libros serios que han sido publicados sobre la Masoner?a.
No hab?a le?do una sarta de insensateces mayor en mi vida.
jajaja
Publicado por Invitado
Jueves, 18 de febrero de 2010 | 14:57
No entiendo con que autoridad un cura puede criticar a los masones porque no permiten mujeres, cuando no existen las mujeres curas.-
Tampoco entiendo como puede criticar las ceremonias secretas, si los curas tambi?n las practican.-