Jueves, 11 de febrero de 2010


Parte 46 del libro “Católico conoce tu fe” del P. Angel Peña. O.A.R.

 

 

La oración es como el respirar, una necesidad vital. Es el alimento del alma, la fuerza del espíritu. Sin oración no podemos vivir espiritualmente. Sin oración la vida se vuelve triste y vacía, porque, sin Dios, nuestra vida no puede tener sentido. Orar es amar, es una comunicación amorosa con Dios, con palabras o sin palabras. Puede haber momentos en que tengamos la tentación de dejar la oración, porque no sentimos nada y creemos que perdemos el tiempo, pero cuanto menos ganas tengamos de orar, más necesidad tenemos de orar. El dejarla sería una trampa mortal.

 

La mejor oración que puede existir es la santa misa; después, la oración oficial de la Iglesia, el rezo de la Liturgia de las Horas, que es la oración de toda la Iglesia, unida con la misma voz y la misma Liturgia. En ella nos unimos los sacerdotes, religiosos y laicos del mundo entero, dando así prueba fehaciente de la unidad de la Iglesia universal.

 

También es especialmente eficaz e importante el rezo diario del rosario, si es posible, en familia. Esta oración, Nuestra Madre la Virgen nos la ha recomendado repetidas veces en distintas apariciones como Fátima, Lourdes. Es muy importante también hacer todos los días una visita al Santísimo Sacramento y tener algunos momentos para estar a solas con Dios. Decía S. Agustín que la oración es la fuerza del hombre y la debilidad de DIOS. “Pedid y recibiréis nos recomienda Jesús. “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,6).

 

En la base de toda oración está la humildad. Decía S. Agustín que “El hombre es un mendigo de Dios” (Cat 2559) y que “Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de EI” (Cat 2560).

 

Hay distintas clases de oración o de comunicación amorosa con Dios. Desde la oración vocal, hablarle como un hijo a su Padre con confianza y amor, hasta la oración contemplativa, que es amar en silencio o un silencio amoroso. Hay oración de petición, de alabanza, de intercesión, de perdón, de acción de gracias, de adoración. “La Eucaristía contiene y expresa todas las formas de oración: es la ofrenda pura de todo el Cuerpo de Cristo a la gloria de su Nombre, es, según las tradiciones de Oriente y Occidente, el sacrificio de alabanza” (Cat 2643).

 

También se puede orar con la Palabra de Dios, especialmente con los Salmos.

 

“La oración es la vida del corazón nuevo” (Cat 2697), de un corazón agradecido, de un verdadero hijo, que habla todos los días con amor con su Padre Dios y le obedece, cumpliendo sus mandamientos y haciendo siempre su voluntad. Es importantísima e imprescindible la oración personal, pero no debemos descuidar la oración-comunitaria, especialmente en familia.”Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa estén seguros que mi Padre celestial se lo dará”. Porque “donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,19-20).

 

La familia que reza unida, permanecerá unida y se salvará unida. No olvidemos lo que dice S. Pablo: “Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia” (Hech 16,31) Oremos en familia y con la Comunidad parroquial y pasemos muchos momentos a solas con Jesús Eucaristía.


Tags: libro, católico, oración

Publicado por mario.web @ 19:33
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