S?bado, 13 de febrero de 2010

–La consagración al Corazón de Jesús

Segunda entrega de este hermoso librito de Jesús del P. Alcañiz, editada en forma de pequeño folleto en 1951 (20ªEdición) , espero que les guste.

II LACONSAGRACIÓN

 

       En efecto, la Consagración es 1a práctica fundamental de ladevoción a mi Corazón divino. Pero ¡cuánta rutina se observa ya en este punto!Cuántas personas piadosas están haciendo cada día consagraciones que hallan enlos libros píos, y, sin embargo, no son almas consagradas de verdad; más bienque hacer consagraciones las rezan, son rezadoras de consagraciones. Oye, hijomío, en qué consiste la Consagración completa según Yo mismo enseñé a misamigos más íntimos, según ellos lo explicaron en sus diversos escritos, y segúnlo dejaron confirmado con su ejemplo.

 

UN PACTO

 

      La Consagración puedereducirse a un pacto: a aquel que Yo pedí a mi primer apóstol de España,Bernardo de Hoyos, y antes, en términos equivalentes, a mi sierva SantaMargarita: Cuida tú de mi honra y de mis cosas; que mi Corazón cuidará de ti yde las tuyas. También contigo desearía hacer este pacto. Yo, que como señorabsoluto podría acercarme exigiendo sin ningunas condiciones, quiero pactar conmis criaturas. Y tú ¿no quieres pactar conmigo? No tengas miedo que hayas desalir perdiendo. Yo en los tratos con mis criaturas, soy tan condescendiente ybenigno, que cualquiera pensaría que me engañan. Además, es un convenio que note obligará de suyo ni bajo pecado mortal, ni bajo pecado venial; Yo no quierocompromisos que te ahoguen; quiero amor, generosidad, paz: no zozobras niapreturas de conciencia.

       Yaves que el pacto tiene dos partes: una que me obliga a Mí, y otra que te obligaa ti. A Mí, cuidar de ti y de tus intereses; a ti, cuidar de Mí y de los míos,¿Verdad que es un convenio muy dulce?  

 

PRIMERA PARTE DE LA CONSAGRACIÓN  

 

Principiaremos por la parte mía: Yocuidaré de ti y de tus cosas. Para eso es necesario que todas, es a saber:alma, cuerpo, vida, salud, familia, asuntos, en una palabra: todo, lo remitasplenamente a la disposición de mi suave providencia y que me dejes hacer. Yoquiero arreglarlas a mi gusto y tener las manos libres. Por eso deseo que medes todas las llaves; que me concedas licencia para entrar y salir cuando Yoquiera; que no andes vigilándome para ver y examinar lo que hago; que no mepidas cuenta de ningún paso que dé, aunque no veas la razón y aun parezca aprimera vista que va a ceder en tu daño; pues, aunque tengas muchas veces queir a ciegas, te consolará el saber que te hallas en buenas manos. Y cuandoofreces tus cosas, no ha de ser con el fin precisamente de que Yo te lasarregle a tu gusto, porque eso ya es ponerme condiciones y proceder con mirasinteresadas sino para que las arregle según me parezca a Mí; para que procedaen todo como dueño y como rey, con entera libertad aunque prevea alguna vez quemi determinación te haya de ser dolorosa. Tú no ves sino el presente, Yo veo loporvenir; tú miras con microscopio, Yo miro con telescopio de inconmensurablealcance; y soluciones, que de momento parecerían felicísimas, son a vecesdesastrosas para lo que ha de llegar; fuera de que en ocasiones, para probar tufe y confianza en Mí y hacerte merecer gloria, permitiré de momento, conintención deliberada, el trastorno de tus planes.

Mas conesto no quiero que te abandones a una especie de fatalismo quietista ydescuides tus asuntos interiores. Debes seguir como ley aquel consejo que osdejé en el Evangelio: "Cuandohubiereis hecho cuanto se os había mandado, decid: siervos inútiles somos".Debes en cualquier asunto tomar todas las diligencias que puedas, como si eléxito dependiera de ti sólo, y después decirme con humilde confianza:"Corazón de Jesús, hice, según mi flaqueza, cuanto buenamente pude; lodemás ya es cosa tuya, el resultado lo dejo a tu providencia". Y despuésde dicho esto procura desechar toda inquietud y quedarte con el reposo de unlago en una tranquila tarde de otoño.  

 

LO QUE SE DEBE OFRECER  

 

Comodije, debes ofrecerme todo sin excluir absolutamente nada, pues sólo meexcluyen algo las personas que se fían poco de Mí.

 

       EL ALMA - Ponla en mis manos: tusalvación eterna, grado de gloria en el cielo, progreso en virtud, defectos,pasiones, miserias, todo. Hay algunas personas que siempre andan henchidas detemores, angustias, desalientos por las cosas del espíritu. Si esto es, hijomío, porque pecasgravemente, está muy justificado. Es un estado tristísimo el del pecado mortal,que a todo trance debes abandonar en seguida, ya que te hace enemigo formalmío. Esfuérzate, acude a Mí con instancia, que Yo te ayudaré mucho, y sobretodo confiésate con frecuencia, cada semana, si puedes, que este es unexcelente remedio. Caídas graves no es obstáculo para consagrarte a Mí, con talque haya sincero deseo de enmienda, la Consagración será un magnífico medio parasalir de este estado.

Hay otra clase de personas que no pecanmortalmente, y sin embargo, siempre están interiormente de luto, porque creenque no progresan en la vida espiritual. Esto no me satisface. Debes tambiénaquí hacer cuanto buenamente puedas según la flaqueza humana, y lo demásabandonarlo a Mí. El Cielo es un jardín completísimo, y así debe contener todavariedad de plantas; no todo ha de ser cipreses, azucenas y claveles; tambiénha de haber tomillos; ofrécete a ocupar ese lugar. Todas esas amarguras enpersonas que no pecan gravemente nacen de que buscan más su gloria que la mía.La virtud, la perfección tiene dos aspectos: el de ser bien tuyo, y el de serbien mío; tu debes procurarla con empeño, mas con paz, por ser bien mío, pueslo tuyo, en cuanto tuyo, ya quedamos en que debes remitirlo a mi cuidado.Además, debes tener en cuenta que si te entregas a Mí, la obra de tu perfecciónmás bien que tú la haré Yo.

 

EL CUERPO- También Yo quiero encargarme de tu salud y tu vida, y por esotienes que ponerlas en mis manos. Yo sé lo que te conviene, tú no lo sabes.Toma los medios que buenamente se puedan para conservar o recuperar la salud, ylo demás remítelo a mi cuidado, desechando aprensiones, imaginaciones, miedos,persuadido de que no de medicinas ni médicos, sino principalmente de Mí vendrála enfermedad y el remedio.

 

FAMILIA -Padres, cónyuges, hijos, hermanos, parientes. Hay personas que no hallandificultad en ofrecérseme a sí, pero a veces se resisten a poner resueltamenteen mis manos algún miembro especial de su familia a quien mucho aman. No parecesino que voy a matar incontinenti todo cuanto a mi bondad se confíe. ¡Quéconcepto tan pobre tienen de Mí! A veces dicen que en sí no tienen dificultaden sufrir, pero no quisieran ver sufrir a esa persona; creen que consagrarse aMí y comenzar a sufrir todos cuantos les rodean, son cosas inseparables. ¿Dedónde habrán sacado esa idea? Lo que sí hace la Consagración sincera, essuavizar mucho las cruces que todos tenéis que llevar en este mundo.

 

BIENES DE FORTUNA - Fincas, negocios, carrera, oficio, empleo, casa, etc. Yo no exijo quelas almas que me aman abandonen estas cosas, a no ser que las llame al estadoreligioso. Todo lo contrario; deben de cuidar de ellas ya que constituyen unaparte de las obligaciones de su estado. Lo que pido es que las pongan en mismanos, que hagan lo que buenamente puedan, a fin de que tengan feliz éxito;pero el resultado me lo reserven a Mí sin angustias ni zozobras, ni mediodesesperaciones.

 

BIENES ESPIRITUALES - Yasabes que todas las acciones virtuosas que ejecutes en estado de gracia, y lossufragios que después de tu muerte se ofrezcan por tu descanso, tienen unaparte a la cual puedes renunciar en favor de otras personas ya vivas o yadifuntas. Pues bien, hijo mío, desearía que de esa parte me hicieras donaciónplena, a fin de que Yo la distribuya entre las personas que me pareciere bien.Yo sé, mejor que tú, en quienes precisa establecer mi reinado, a quienes hacemás falta, en donde surtirá mejor efecto, y así podré repartirla con másprovecho que tú. Pero esta donación no es óbice para que ciertos sufragios queo la obediencia o la caridad o la piedad piden en algunas ocasiones puedasofrecerlos tú.

       Todo,pues, has de entregármelo con entera confianza, para que Yo lo administre comome parezca y, aunque no debes hacerlo con miras interesadas ya verás cómo, apesar de que en ocasiones sueltas pondré a prueba tu confianza haciendo quesalgan mal, sin embargo, en conjunto, tus asuntos han de caminar mejor; tantomejor, cuanto tú le tomes mayor interés por los míos. Cuanto más pienses tú enMí, más pensaré Yo en ti; cuanto más te preocupes de mi gloria, más mepreocuparé de la tuya; cuanto más trabajes por mis asuntos, más trabajaré porlos tuyos. Tienes que procurar, hijo mío, ser más desinteresado. Hay algunaspersonas que sólo piensan en sí; su mundo espiritual es un sistema planetario,en el cual ellos ocupan el centro, y todo lo demás, incluso mis intereses, almenos prácticamente son especies de planetas que giran en derredor; esteegocentrismo interior es mal sistema astronómico.   


Tags: libro, católico, sagrado, corazón

Publicado por mario.web @ 21:15
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