S?bado, 06 de marzo de 2010

Invoquemos al Espíritu Santo:

“Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María Santísima, tu amadísima Esposa”.

 

Dios es la Verdad

 

En Dios están todas las perfecciones en grado infinito.

¿La verdad es una perfección? –Sí. Por consiguiente Dios es verdadero. Más aún, Cristo ha dicho “Yo soy la Verdad” (Jn 14, 6). Dios es absolutamente verdadero: “ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero…” (Jn 17, 3) ; tiene una inteligencia infinita: “su inteligencia es inenarrable” (Salmo 147, 5); por lo tanto no puede equivocarse, no puede engañarse ni ser engañado, habla siempre la verdad, no miente, no puede engañarnos, “es imposible que Dios mienta” (Hb 6, 18); por último hace lo que dice y cumple lo que promete porque es fiel: “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt 24, 35). No puede defraudarnos. Por eso tenemos que creer y confiar en Él. Dios está siempre con nosotros.

Debemos tener todo esto muy presente porque en la actualidad ya no se cree o se duda de la Palabra de Dios, de las Sagradas Escrituras. Pero si Dios no puede mentir, entonces no podemos dudar de la Biblia que fue escrita por hombres inspirados por Dios que es Verdad, y no podemos dudar del Magisterio de la Iglesia que enseña la Verdad porque la Iglesia es guiada por el Espíritu Santo que es Dios.

Dios es inmutable, es decir, no cambia. El tener posibilidad de cambiar es signo de imperfección, por ejemplo, saber algo y luego olvidarlo, poder ir perdiendo fuerzas, decir primero una cosa y después negarla, etc.; por eso Dios no cambia: “en Él no se da mudanza ni sombra de alteración” (Santiago 1, 17). No ignora nada que tenga que saber, no desgasta sus fuerzas de modo que tenga que repararlas. Si Dios quiso descansar el séptimo día fue para darnos ejemplo a nosotros, que muchas veces nos creemos superiores a Dios porque no le hacemos caso y trabajamos igual los domingos.

Dios no puede ser mejor ni más bueno porque Él es infinitamente bueno, perfecto y santo.

Dios conoce absolutamente todo; conoce hasta el “número de granos de arena que tiene el mar y el número de gotas que tiene la lluvia” (Santo Tomás de Aquino); conoce aun nuestros pensamientos: “escudriña los corazones de todos y penetra en todos los designios y todos los pensamientos” (1 Paralipómenos 28, 9), e, incluso, sabe “las cosas antes de que sucedan” (Daniel 13, 42).

¿Si Dios sabe todo, por qué entonces permite el mal, permite el error? El mal y el error no vienen de Dios sino de Satanás que es el mal personificado y autor de toda maldad. Dios no creó el mal sino que éste nació por sí solo cuando se rebelaron los ángeles, como veremos más adelante. Pero Dios permite el mal porque con su omnipotencia saca un bien del mal. Dios sabe sacar hasta de nuestros pecados, un bien. No por eso vamos a pecar. Pero si tenemos la desgracia de caer en pecado, sepamos que Dios sacará de ello un bien si nos arrepentimos. Porque en definitiva hasta los mismos demonios tendrán que reconocer en el juicio universal que han ayudado a hacerse santos a infinidad de hombres.

¡Por eso qué confianza que debemos tener en Dios! Cumplir sus mandamientos y vivir de acuerdo al Evangelio, ya que con esto nos aseguramos la ayuda de Dios; pero si tenemos la desgracia de ofenderlo, no nos quedemos caídos sino levantémonos que hasta de ese pecado Dios sacará un bien y nosotros nos haremos más humildes y vigilantes.

Una de las cosas que dijimos más arriba es que Dios cumple sus promesas. Esto es un gran consuelo para los que practicamos alguna de las devociones que hay en esta página web, ya que las promesas hechas por Jesús o María serán cumplidas.

 

 


 

Visite: www.devocionesypromesas.com.ar


Tags: Dios, verdad, catecismo

Publicado por mario.web @ 20:24
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