Martes, 09 de marzo de 2010



"Nadie se puede sanar, hiriendo a otra persona." (San Ambrosio)

Aunque en estas páginas prestamos primordial atención a las mujeres, no ignoramos la complejidad del problema. Reconocemos que también hay mujeres violentas y abusivas que le hacen la vida imposible a sus compañeros.

Aunque nunca se justifique que el hombre le levante la mano a su pareja, es un hecho que hay mujeres que exasperan a sus hombres. Mencionemos cuatro de las ofensas que más hieren a los hombres: Primero, el adulterio o infidelidad de la mujer. Segundo, el despilfarro; hay mujeres gastadoras que arruinan a sus maridos. Tercero, el incumplimiento de los deberes domésticos. Cuarto, la inconformidad; hay mujeres que se quejan de todo.

Aunque en estas páginas prestamos primordial atención a las mujeres, no ignoramos la complejidad del problema. Reconocemos que también hay mujeres violentas y abusivas que le hacen la vida imposible a sus compañeros.

Aunque nunca se justifique que el hombre le levante la mano a su pareja, es un hecho que hay mujeres que exasperan a sus hombres. Mencionemos cuatro de las ofensas que más hieren a los hombres: Primero, el adulterio o infidelidad de la mujer. Segundo, el despilfarro; hay mujeres gastadoras que arruinan a sus maridos. Tercero, el incumplimiento de los deberes domésticos. Cuarto, la inconformidad; hay mujeres que se quejan de todo.

Hecha la precedente aclaración, continuemos nuestra exposición subrayando que cuando presentamos a la mujer como víctima debe tenerse presente la posibilidad de que el hombre también lo sea.

La violencia doméstica tiene un incuestionable efecto negativo en la salud física y mental de la mujer, como lo demuestra la experiencia. La víctima de la violencia doméstica puede sufrir síntomas de depresión, ansiedad, dolores corporales, compulsividad, obsesiones y paranoia, según reporta un artículo titulado "Más propensa la mujer a los problemas mentales", publicado en la revista puertorriqueña "El Nuevo Día", marzo 8 de l994.

En algunos casos, las víctimas de la violencia a su vez agreden a sus agresores. Las mujeres aparecen como las transgresoras en el l7% de todos los homicidios. El miedo, la ira y la sensación de sentirse atrapadas pueden llevar a una mujer a contraatacar a su agresor simplemente para sobrevivir. Sabemos por estadísticas que el 40% de las mujeres homicidas lo hicieron en defensa propia. Investigaciones realizadas en los últimos años indican que las mujeres que abandonan a sus victimarios corren un riesgo 75% mayor de ser asesinadas que aquellas que se quedan con sus agresores. El temor de ser asesinadas ha llevado a muchas mujeres a matar a sus compañeros abusadores. (Datos tomados del folleto "Cuando yo pido ayuda", publicado por la Arquidiócesis de Miami.)

Sin embargo, la mujer y el hombre no son las únicas víctimas de la violencia. Con frecuencia, la violencia doméstica también alcanza a los hijos.

Veamos un triste caso: Una mujer de 34 años de edad mató a sus dos hijas de 7 y 5 años, y después se suicidó. ("Diario Las Américas", agosto 7, l997). Antes de la tragedia escribió una carta que decía: "No lo hice por maldad, sino porque no quería que mis hijas sufriese igual que yo o anduviesen rodando sin padre ni madre." La carta agregaba: "Mi marido siempre me amenazaba con matarme y yo temía que de veras me matase y que mis hijas se quedasen solas; por eso lo hago yo misma."

Sólo Dios sabe cuántos maltratos y sufrimientos soportó esa pobre mujer antes de llegar a la desesperación que la llevó a tales extremos. Quizás los continuos atropellos de su esposo llegaron a hacerla creer que no valía nada como persona. En lugar de defenderse, cayó en la violencia al igual que él, pero dirigiéndola contra sus hijas y contra sí misma.

Se ha comprobado que la violencia doméstica es contagiosa. Según el psiquiatra español Luis Rojas Marcos, presidente del Servicio de Salud de la Ciudad de Nueva York y colaborador de numerosas publicaciones especializadas, la violencia genera violencia. Según el Dr. Rojas Marcos, en EE.UU.. (donde él trabaja), el 53% de los delincuentes adultos son personas que fueron maltratadas durante su infancia. Afirma el Dr. que ese dato se puede extrapolar a todo el mundo occidental.

Explicó el Dr. Rojas Marcos durante una conferencia en la ciudad de San Sebastián en España, que durante los primeros años de vida "es cuando los seres humanos desarrollan la facultad para la compasión, el aprecio a la vida o la capacidad de sentir dolor por otras personas". Por tanto, si son sometidos a actos de violencia no asimilarán tales capacidades y una vez adultos serán "los más dispuestos a usar la fuerza bruta para resolver conflictos." "El niño que ha sido maltratado, cuando crece se vuelve verdugo, por lo que se mantiene el círculo vicioso de la violencia", aseguró. También señaló que los maltratos a los niños y en concreto el abuso sexual, dan lugar a una serie de dolencias psicológicas importantes al llegar a la edad adulta, tales como la depresión crónica, las personalidades múltiples o fuertes tendencias al alcoholismo o la drogadicción.

Nota: Estos dos últimos párrafos fueron escritos utilizando información extraída del artículo "Psicólogo sostiene que violencia genera violencia", publicado en el "Diario Las Américas", marzo 4 de l998.


Tags: violencia, contagiosa

Publicado por mario.web @ 18:26
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