Viernes, 19 de marzo de 2010

El comparar conlleva lo inferior y lo superior.
Cuando no comparas, toda inferioridad,

toda superioridad, desaparece.
Entonces realmente eres Tú.

Simplemente estás ahí; un pequeño arbusto
o un enorme árbol, no importa, eres tú mismo.
Tú eres necesario.

Una hoja de hierba es tan necesaria
como la estrella más grande.
Sin la hoja de hierba,
la creación será menos de lo que es.

El canto del "cucú" hace tanta falta
como cualquier Buda.
El mundo será menos rico
si este "cucú" desaparece.

Simplemente mira a tu alrededor,
todo es necesario y cada cosa encaja

una con la otra. Es una unidad orgánica:

Nadie es más alto, nadie es más bajo,
nadie es superior, nadie es inferior.
Todo el mundo es incomparablemente único.

¿Quién te ha dicho alguna vez

que el bambú es más hermoso que el roble?
¿Ó que el roble es más valioso qué el bambú?

¿Tiene celos el bambú del roble porque es

más grande y sus hojas cambian de color en el otoño?

La idea misma de que dos árboles se comparen

parece ridícula, pero los humanos parecemos tener
un hábito muy difícil de romper.

Encarémoslo, siempre va haber alguien más hermoso,
más talentoso, más fuerte, más inteligente,
o aparentemente más feliz de lo que tú eres.
Y, al contrario, siempre habrá aquellos que sean
menos que tú en todos estos campos.

La forma de encontrar quien eres no consiste

en que te compares con otros, sino en tratar de ver 
si estás realizando tu propio potencial
de la mejor manera que sabes.

 

Juan Á. Moliterni y Ma. del Carmen Prantera


Tags: comparación

Publicado por mario.web @ 8:43
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios