Domingo, 21 de marzo de 2010

El único sobreviviente de un naufragio llego a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.

 

Cansado, finalmente opto por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.

 

Entonces un día, tras de merodear por la isla en busca de alimento, regreso a su casa para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido, lo había perdido todo. Quedo anonadado de tristeza y rabia. "Dios, ¿Como pudiste hacerme esto?" -se lamento.

 

Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo.

 

"¿Como supieron que estaba aquí?" -pregunto el cansado hombre a sus salvadores. "Vimos su señal de humo" -contestaron ellos.

 

Es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal, pero no debemos desanimarnos porque Dios trabaja en nuestras vidas aun en medio del dolor y el sufrimiento. Recuerda la próxima vez que tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda y gracia de Dios viene en camino. 

Tags: nunca, desanimes

Publicado por mario.web @ 12:04
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Publicado por Invitado
Domingo, 21 de marzo de 2010 | 23:02
Cuanta ense?anza, Dios ilumine a quienes escriben y publican estos cuentos que tanta falta nos hacen en el vivir diario. GRacias FlashFlash