Viernes, 02 de abril de 2010

Cuando los sufrimientos de nuestro Salvador llegaron a su punto extremo, el clamo a Dios: Dios mío, Dios mío, ¿por que me has abandonado? (Marcos 15:34; Salmo 22invasor. Pero no hubo respuesta, ninguna mirada llena de compasión, ni una mano que acudiera en su ayuda. ¡Cuan horroroso debió ser para aquel que había confiado constantemente en su Dios, y que podía decir: “Desde el vientre de mi madre, tu eres mi Dios”! (Salmo 22:10).

 

Las tres horas de tinieblas durante las que Cristo fue abandonado por Dios constituyen el comienzo de una nueva época en la historia del plan de Dios. La cuestión del pecado fue definitivamente resuelta en la cruz, conforme al pensamiento de Dios, quien tuvo que abandonar al Salvador para que ahora “la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro” (Romanos 5:21).

 

En el fondo, la respuesta al clamor de Jesús en la cruz somos nosotros, los creyentes. El fue nuestro sustituto, fue quien cargo con nuestros pecados. Con eterna adoración meditaremos en ese amor tan grande que lo hizo bajar a esta tierra y morir en sacrificio por nosotros.

 

En la cruz mirad clavado

A Jesús el Salvador;

Ved que prueba nos ha dado

De su celestial favor.

 

Alabemos al Cordero

Que nos ama y nos amo.

Y muriendo en un madero

Nuestras almas rescato. WFP3

Unamos nuestro corazón con el de Jesús y Maria


Tags: desamparados, Dios

Publicado por mario.web @ 6:21
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