Viernes, 09 de julio de 2010

Cuenta la leyenda que un hombre oy? decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenz? a buscarla. Primero se aventur? por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, despu?s por la fama y la gloria, y as? fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.

En un recodo del camino vi? un letrero que dec?a : "Le quedan dos meses de vida"
Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo: " Estos dos meses los dedicar? a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean".

Y aquel buscador infatigable de la felicidad, s?lo al final de sus d?as, encontr? que en su interior, en lo que pod?a compartir, en el tiempo que le dedicaba a los dem?s, en la renuncia que hac?a de s? mismo por servir, estaba el tesoro que tanto hab?a deseado.

Comprendi? que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo peque?o y de lo grande; conocerse a s? mismo y aceptarse as? como se es; sentirse querido y valorado, pero tambi?n querer y valorar; tener razones para vivir y esperar y tambi?n razones para morir y descansar. Entendi? que la felicidad brota en el coraz?n, con el roc?o del cari?o, la ternura y la comprensi?n. Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que est? unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre est? de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior. Finalmente descubri? que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que s?lo Dios es la fuente suprema de la alegr?a, por ser ?L: amor, bondad, reconciliaci?n, perd?n y donaci?n total. Y en su mente record? aquella sentencia que dice:"Cu?nto gozamos con lo poco que tenemos y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos".
de?webcatolicodejavier.org


Publicado por mario.web @ 20:17
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios