Viernes, 03 de septiembre de 2010

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Vivir la vida, centrados en lo que toca en cada instante, y "sentir" el momento presente como la ?nica cosa.
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La vida es como el tiro con arco.
La vida es como el tiro con arco.




El blanco era dif?cil.?

Un ?guila oscura con solo una pluma blanca en la punta del ala volaba alto, muy alto en curvas caprichosas, y desde el suelo con una sola flecha hab?a que arrancarle la plumita blanca sin herir al ave.?

Lleg? el primer arquero al centro reglamentario, y el Maestro le pregunt?: "-?qu? ves?" Contest?: "-Veo el p?blico, y mi familia y amigos...; veo el prado y las plantas y los ?rboles que me rodean; veo las nubes en el cielo, y el ?guila que entre ellas vuela". "-Ves demasiado", dijo el Maestro, y lo despidi?.

Lleg? el segundo. "-?Qu? ves?" "-Veo s?lo el punto blanco de la pluma que he de alcanzar con mi flecha". "-Ves demasiado poco", dijo el Maestro, y lo despidi?.

Lleg? el tercero. "-?Qu? ves?" "-M?s que ver, siento. Siento a mi alrededor el p?blico que con sus voces y sus gestos se?alan el vuelo del ?guila; siento en mi piel la fuerza y la direcci?n del viento que me indica sin yo distraerme, hacia d?nde va a empujar mi flecha; siento el arco y la flecha como prolongaci?n de mi brazo y mano, y la pluma blanca en el cielo que se deja acariciar desde aqu? por mi mirada". "-T? est?s preparado", dijo el Maestro, "puedes tirar".?


Hubo un momento de susurros y miradas, de brisas y caricias, del sonido vibrante del arco seguro y la trayectoria certera de la flecha veloz. Un momento en que el todo se uni? con el todo, y ?rboles y nubes y rostros y miradas se unieron en la punta de la flecha y en el copo blanco de la pluma que descendi? satisfecha de satisfacer a todos. Cuando todo es uno, todo vive".?

Me gust? la historia, firmada por la hermana Teresita Santamar?a, pues pens? que m?s que hacer cosas hay que vivirlas, sentir ese momento m?gico que est? escondido en cada cosa. A veces estamos replegados sobre nosotros mismos, no somos capaces de ese sentir la vida. El ego?smo nos impide darnos cuenta de lo que hay a nuestro alrededor, nos anula, priva de ser uno mismo quien act?a. Tendemos a dejarnos llevar por la rutina, el aburrimiento, y en esta situaci?n caben las dos posibilidades: caer en la rutina que esclaviza ?ver poco- o como el primer arquero ver demasiado, divagar, es f?cil que la imaginaci?n se desate y busque un refugio en la fantas?a que, alejando de la realidad, acaba adormeciendo la voluntad. Es la `m?stica ojalatera', hecha de ensue?os vanos y de falsos idealismos: ?ojal? no me hubiera casado, ojal? no tuviera esa profesi?n, ojal? tuviera m?s salud, o menos a?os, o m?s tiempo!" En esos casos, uno tiende a escapar de aquella situaci?n a la que no quiere enfrentarse. Como la protagonista de la novela "Donde el coraz?n te lleve" de S. Tamaro, que dice a la abuela que se va a Am?rica, pues "as? al menos no pierdo el tiempo y aprendo idiomas". Pero le contesta la abuela que la vida no es una carrera sino un tiro con arco, lo importante en la vida no es hacer muchas cosas y no perder nunca el tiempo sino estar centrado, y el que no est? centrado est? descentrado, inquieto hasta que encuentra su centro.?

Hay que evitar esos dos peligros: ver tan poco que uno acaba esclavo del deber, trabajo, af?n de dinero... y est? aburrido; y como consecuencia la cabeza va hacia otra parte, escapa entre ensue?os que alejan de la realidad. Hemos de vivir la vida, estar centrados en lo que toca en cada instante, y "sentir" el momento presente como la ?nica cosa existente, sin pensar en lo que pas? ni en lo que vendr?. Dios est? como escondido en cada quehacer, y ese "algo divino" que est? en todas las cosas est? siempre ah?, esperando que sepamos encontrarlo, vivir cada instante con "vibraci?n de eternidad", como recordaba estos d?as Mons. Javier Echevarr?a con unos versos del poeta Joan Maragall, que comprend?a muy bien ese "algo divino" encerrado en cada instante:?

"Esfu?rzate en tu quehacer / como si de cada detalle que pienses, / de cada palabra que digas, / de cada pieza que pongas, / de cada golpe de martillo que des, / dependiese la salvaci?n de la humanidad / porque en efecto depende, cr?elo".

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Publicado por mario.web @ 21:13
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