Viernes, 03 de septiembre de 2010

Un d?a, el peque?o Jaimito entr? a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto. Su padre, quien estaba saliendo hacia el jard?n con el objeto de realizar unos trabajos en la huerta familiar, lo llam? para conversar con ?l. Jaimito, desconfiado, lo sigui?, no sin antes decirle en forma irritada:?

- Pap?, ?Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debi? hacer lo que hizo conmigo.?

Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ?Tengo ganas de matarlo!?

Su padre un hombre simple, pero lleno de sabidur?a, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:?

- Imag?nate que el tonto de Pedrito me humill? frente a mis amigos. ?No acepto eso!, Me gustar?a que ?l se enfermara para que no pudiera ir m?s a la escuela.?

El padre sigui? escuchando y se dirigi? hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tom? un saco lleno de carb?n el cual llev? hasta el final del jard?n. Jaimito lo miraba callado y antes de que pudiera decir algo, el padre le propone lo siguiente:

- ?Hijo, ves aquella camisa blanca que est? en el tendedero? Hazte la idea de que esa camisa es Pedrito y cada pedazo de carb?n que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a ?l. Quiero que le tires todo el carb?n que hay en el saco, hasta el ?ltimo pedazo. Despu?s yo regreso para ver como qued?.?

El ni?o lo tom? como un juego y comenz? a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa. Una hora despu?s, el padre regres? y le pregunt?:?

- Hijo ?Qu? tal te sientes??

- Cansado pero alegre. Acert? algunos pedazos de carb?n a la camisa. El padre tom? al ni?o de la mano y le dice: - Ven conmigo a mi cuarto, que quiero mostrarte algo.?

Al llegar al cuarto lo coloca frente a un espejo que le permite ver todo su cuerpo. ?Qu? susto!. Estaba todo negro y s?lo se le ve?an los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:?

- Hijo, como pudiste observar la camisa qued? un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste t?.?

El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por m?s que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre queda en nosotros mismos.?

Con esas palabras finales, el Padre se despidi? de Jaimito quien hab?a aprendido una lecci?n de vida. Cuantos de nosotros lanzamos improperios contra otras personas sin saber que esos mismos improperios nos da?an mucho m?s a nosotros mismos. Por ello a partir de este momento, reflexionen y cuando tengan en mente decirle algo a una persona, piensen que a lo mejor esa persona no pondr? atenci?n a lo que ustedes reclaman y ello los da?ar? m?s a ustedes.?


Publicado por mario.web @ 21:16
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