Lunes, 06 de septiembre de 2010

....Me ha hecho pensar (nos cuenta Marcelo) en todo esto lo que me cuenta un amigo en una carta.

Durante la pasada Navidad tuvo que padecer una seria operaci?n en un hospital de Jaen y le asombr? oir que en la habitaci?n vecina a la suya alguien no cesaba de cantar villancicos.

Pregunto a la enfermera: "?Quien es ese?".

Y la enfermera, con rostro de complicidad, respondi?: "?Por qu? lo pregunta: porque canta? Si yo le contara que el otro dia, cuando le operamos, se durmio con la anestesia cantando un villancico y cuando volvio en si, seguia aun cantandolo.. .". Y luego anadio: "No se preocupe, ya le conocera".

Y, efectivamente, pronto mi amigo le conocio.

Sinti? que alguien llamaba a su puerta y que en ella aparecia alguien en una silla de ruedas, con la parte inferior del cuerpo tapada con una manta y los brazos a la espalda, y entrabapreguntando: "?Quien es aqui el que va a ser operado?".

Cuando le respondieron, anadio el hombre del carrito: "Ah, no se preocupe, las operaciones no son nada.

Te llevan a una habitacion en la que todo parece un carnaval: todos, menos el enfermo, van tapados con mascaras; te duermen y cuando te despiertas ya esta todo hecho. Ademas, por mucho que le hagan, mas me han hecho a mi".

Y, dici?ndolo, enseno sus brazos: el derecho estaba cortado por el codo y el izquierdo parecia cortado por la muneca, con una especie de munon convertido en dos dedos deformes y gordisimos. "?Ve Ud.? -anadio- Pues yo tan contento".

Y luego, retirando la manta que cubria su parte inferior, anadio sonriendo: "Ahora vamos a mostrarle a Ud. mi carnet de conducir, de primera especial".

Y vimos sus dos piernas cortadas por la rodilla. Y le oimos anadir con asombro: "El resto de las piernas lo tengo en la cama para que descanse un rato"..

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Publicado por mario.web @ 2:41
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