Lunes, 06 de septiembre de 2010

Un buen d?a yo enterr? una ofensa que dol?a.
Cre? que podr?a olvidarla si la dejaba escondida.?

El agravio iba creciendo.
Cada d?a lo tapaba.?

No logr? dejarlo atr?s.
Mucho, mucho me costaba.?

La alegr?a me abandon?,
no conoc? sino penas.?

Incapaz era de amar,
ten?a el alma en cadenas.?

A la vera de aquel hoyo
clam? con el alma a Dios:
?Sana esta herida profunda,
T? que eres el Dios de amor?.?

Sent? entonces Su presencia;
en Sus brazos me sent?.?

Enjug? mis agrias l?grimas,
hizo azul el cielo gris.?

Sincer?ndome con ?l,
le expliqu? mi gran afrenta.?

Me prest? Su atento o?do
mientras yo le daba cuenta.?

Cav?, ahond? y arranqu?
la afrenta que me oprim?a,
y entreg?ndola el Maestro
libre al fin qued? aquel d?a.?

As? fue como ?l quit?
la negrura de mi alma
y algo hermoso fue a nacer;
donde hab?a estado la llaga.?

Cuando vi en qu? convirti?
mi tormento y mi pesar,
aprend? a d?rselo a ?l
y no enterrarlo jam?s.?

Carol Parrott?


Publicado por mario.web @ 2:43
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