Lunes, 06 de septiembre de 2010

En nuestra vida tenemos muy bien programadas nuestras horas, nuestras semanas. Tiempo para trabajar, tiempo para el ejercicio, tiempo para tomar alimentos, de preferencia los que m?s nos gustan, tiempo para descansar o divertirnos, pero... ?y el tiempo para Dios?.?

No encontramos tiempo para Dios, para orar. Teniendo comunicaci?n con ?l que es qui?n precisamente nos da ese tiempo que repartimos en nuestro muy personal plan de vida.?

Y llega el domingo... Si estamos en un lugar de descanso, de monte o de playa ?qu? dif?cil es programarnos para ir a misa! Si nos hemos quedado en la ciudad, ?con qu? mezquindad le damos a Dios la media hora de misa de los domingos!

Para ir al cine , al teatro o a un evento deportivo nos ponemos diligentes y contentos. Queremos llegar y llegamos antes de que empiece la funci?n, buscamos el mejor lugar para poder ver y o?r lo mejor posible, ?no nos queremos perder ni un solo detalle!. Pero la misa, y eso que la entrada es gratis, no importa llegar cuando ya est? empezada la ceremonia y no nos interesa ver o no ver lo que el celebrante hace o dice en el altar y nos quedamos en la entrada para que en el momento de que nos den la bendici?n nos podamos ir r?pidamente, como el que termina un cometido fastidioso y poco grato.

Por todos nosotros. Es poder estar en la Cena del Se?or la noche del Jueves Santo en el espacio y en el tiempo. Es poder llegar con nuestro coraz?n hasta Dios y si lo recibimos, es alimentarnos de El y pedir que nos acompa?e en el camino que estamos recorriendo aqu? hasta el final de nuestros d?as.

Tarde o temprano ese d?a llegar? y no queremos presentarnos a El con la frase tan conocida de "las manos vac?as" sino con algo mucho peor: con el coraz?n vac?o de amor.

No le hemos querido, no le hemos amado como El nos am? hasta dar la vida por nuestra salvaci?n eterna. Vamos viviendo indiferentes a ese gran amor y no sabemos corresponder. Cuando estemos en su presencia ?qu? ansias de volver a empezar, qu? ganas de tener todo el tiempo del mundo como ahora, otra vez, toda una vida para amarlo!.

Pensaremos, aunque ya demasiado tarde, en c?mo desperdiciamos los minutos, las horas, los a?os en peque?eces, en minucias que nos absorbieron, que nos quitaron todo nuestro tiempo para al pasar por una Iglesia entrar, dejando todos la preocupaciones afuera, y frente al Sagrario decirle a Cristo simplemente: -"Te amo y aqu? estoy".

Pasamos la vida corriendo tras las cosas vanas y perecederas mientras que apenas tenemos unas migajas de oraci?n para Dios y con la media hora escasa de los domingos en la Iglesia tenemos la conciencia tranquila porque ya cumplimos. ....

Cambiemos radicalmente la forma de vivir nuestra religi?n.

Seamos radicales en este cambio. Desechemos la tibieza, el esp?ritu taca?o para todo lo concerniente a las cosas de Dios y am?mosle con generosidad, empezando por cumplir con el primer Mandamiento que es: Amar a Dios sobre todas las cosas.

?Qu? se nos note que lo amamos, para que en los ojos de Cristo encontremos, un d?a, el reconocimiento del encuentro con el amigo, al llegar a su presencia!.?


Publicado por mario.web @ 17:55
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