Lunes, 06 de septiembre de 2010

Un modelo de educaci?n personalizada y una opci?n de libertad.

por Mar?a Calvo Charro

La educaci?n diferenciada, es decir, la ense?anza separada de ni?os y ni?as, constituye un modelo pedag?gico moderno que est? siendo utilizado en los pa?ses m?s desarrollados como herramienta para superar determinados problemas a los que la educaci?n mixta, tras aproximadamente treinta a?os de experiencia, no ha sido capaz de dar respuesta

?Nada hay m?s poderoso que una idea a la que ha llegado su momento?. V?ctor Hugo

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Introducci?n?Los beneficios que se desprenden de este modelo educativo son cualitativa y cuantitativamente merecedores de una detallada atenci?n por parte de padres, autoridades y docentes. Acad?mica y personalmente los resultados son, como regla general, ?ptimos. Y, al contrario de lo que se cree mayoritariamente, provoca un mejor entendimiento y respeto entre sexos opuestos, un ambiente m?s relajado y agradable entre los alumnos, mayores facilidades para el ejercicio de la docencia, unos resultados acad?micos espectacularmente mejores que los de las escuelas mixtas, mucha menor conflictividad y violencia, mejora la autoestima de los alumnos, favorece desde un punto de vista realista la verdadera igualdad de oportunidades y da respuesta a las peculiaridades concretas de los alumnos en cuanto personas, ni?os o ni?as, en atenci?n a sus problem?ticas espec?ficas.

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Una educaci?n diferenciada por sexos que supere el mito de la neutralidad sexual aportar? ventajas evidentes. Entre otras, alcanzar mejor los objetivos educativos y culturales y abrir para los alumnos mayores posibilidades, ya que los docentes trabajar?n con grupos m?s homog?neos, as? como un desarrollo m?s arm?nico de la personalidad que s?lo se puede lograr si se tiene en cuenta la diferenciaci?n sexual, pues es una cualidad que debe ser desarrollada individualmente. No darle importancia a esta cuesti?n, reducirla a la relaci?n sexual, es poner freno al desarrollo personal de los j?venes.

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La clave del ?xito de la educaci?n diferenciada, afirman los expertos, radica en el equilibrio entre el reconocimiento de la diferencia y la garant?a de la igualdad de oportunidades entre sexos.

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Una Educaci?n en crisis en Espa?a y en alza en los pa?ses de nuestro entorno

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A pesar de las ventajas demostradas que ofrece este tipo de educaci?n, en Espa?a est? sufriendo una de sus mayores crisis.

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- Es una educaci?n minoritaria. Los colegios que la imparten no llegan ni siquiera al 1 % y, por supuesto, ninguno es p?blico.

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- Es una educaci?n incomprendida y sobre la que existe una profunda ignorancia y desconocimiento. A?n cuando es una de las mejores herramientas para la emancipaci?n de la mujer y la consecuci?n de la igualdad real entre hombres y mujeres, sorprendentemente, todav?a hay quien piensa que en los colegios s?lo de ni?as se las ense?a a ser seres d?biles y dependientes del hombre. Las ni?as quedar?an recluidas al ?mbito privado (siendo por lo tanto discriminadas y desfavorecidas). Mientras en los colegios s?lo de chicos ?stos ser?an educados para triunfar en el ?mbito p?blico; dejando para las mujeres todo lo relativo a la familia e hijos (d?ndoles una educaci?n contraria a la igualdad de oportunidades y a los tiempos).

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- Es una educaci?n criticada e incluso perseguida desde ?mbitos gubernamentales. Se le atribuye ser discriminatoria y causante en gran medida de la violencia de g?nero que sufre actualmente nuestra sociedad. Por ello, el Gobierno de algunas Comunidades Aut?nomas, como Extremadura, Andaluc?a, Castilla-La Mancha o Catalu?a, entre otras, le niegan la posibilidad de obtener subvenciones p?blicas, es decir, le cierran la puerta al concierto educativo. Tambi?n el Gobierno de la Naci?n ha llegado incluso a cuestionar su legalidad.

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Sin embargo, en los pa?ses m?s desarrollados de nuestro entorno la educaci?n diferenciada est? experimentando un renacer con una fuerza que s?lo estamos comenzando a percibir. Sus ventajas y desventajas est?n siendo analizadas en profundidad. En algunos de estos pa?ses la discusi?n y el an?lisis ha dejado ya paso a la adopci?n de medidas concretas, como la creaci?n de colegios p?blicos ?single-sex? o la separaci?n dentro de un mismo colegio de clases de ni?os y clases de ni?as durante determinadas edades. No estamos hablando de experiencias piloto sino de la implantaci?n seria y definitiva de este modelo pedag?gico, cuya fuerza arranca de sus propias ventajas demostradas emp?ricamente, al margen de ideolog?as, creencias o tendencias.

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Alemania ha sido uno de los pioneros en la materia. En este pa?s la educaci?n diferenciada ha estado durante a?os prohibida en los colegios p?blicos. Sin embargo, en 1998, en los?L?nder?de Berl?n y Renania del Norte-Westfalia, por iniciativa de los socialistas y los verdes y con apoyo de los movimientos feministas, despu?s de una seria investigaci?n, se autorizaron las clases diferenciadas por sexo. Tambi?n en 1998, la revista?Der Spiegel, de tendencia socialista, se preguntaba en su portada ??Constituye un error hist?rico la ense?anza escolar conjunta de chicos y chicas?? La brecha definitiva se abri? en el 2004 cuando la misma revista dedic? un reportaje monogr?fico a analizar la situaci?n de las escuelas en Alemania. El Instituto Pedag?gico de Kiel realiz? un estudio en Berl?n, Hamburgo y la Baja Sajonia y, apoy?ndose en los resultados acad?micos obtenidos, demostraba que, cuando alumnos y alumnas eran separados para recibir ense?anza en determinadas materias, tanto el inter?s como las calificaciones mejoraban de forma significativa. Todo esto ha llevado a que crezca el n?mero de docentes, pedagogos y pol?ticos alemanes que estiman que el principio de la ense?anza mixta ha sido uno de los mayores errores pedag?gicos de los ?ltimos a?os, y muchos otros consideran una estrategia acertada la de separar a alumnos y alumnas en determinadas materias, especialmente a partir de la pubertad. Heidi Simonis, diputada alemana socialista y conocida feminista, mantiene la necesidad de superar estereotipos: ?Es necesario deshacerse definitivamente del prejuicio de que las chicas necesitan clases conjuntas con los chicos para no estar en desventaja en el trabajo profesional. Eso es totalmente falso, como lo es la afirmaci?n de que chicos y chicas aprenden a conocerse mejor estando juntos?.

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En Gran Breta?a, la red escolar est? formada por centros masculinos, femeninos y mixtos con la misma consideraci?n. Como es sobradamente conocido, los m?s prestigiosos colegios son diferenciados. Existe en este pa?s una tradici?n arraigada de este tipo de escuelas. Al respecto es destacable el estudio realizado por laInternational Organisation?for the Development of Freedom Education(OIDEL). ?ste sit?a 36 escuelas diferenciadas entre las primeras 50 mejores del Reino Unido. En diciembre de 2004, el Ministro David Miliband (School Standards Minister), declar? la necesidad de insistir en los beneficios derivados para los j?venes de una educaci?n en colegios diferenciados(1). Bastar?a con separar a los ni?os y ni?as durante determinadas clases aunque permanezcan en el mismo colegio e incluso en la misma clase durante otros momentos del d?a(2). Esta insistencia parte de la reciente publicaci?n de un informe, resultado de cuatro a?os de investigaci?n, de la Facultad de Educaci?n de la Universidad de Cambridge, en el que se analizan pormenorizadamente los beneficios que resultan de la educaci?n diferenciada frente al sistema de educaci?n mixta.

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En Francia la coeducaci?n comenz? a cuestionarse seriamente a partir de la publicaci?n del controvertido libro del soci?logo (especialista en temas de adolescencia, juventud y familia) Michel Fize ?Las trampas de la educaci?n mixta? (2003)(3). En ?l se expone c?mo la coeducaci?n en el pa?s galo no ha conseguido asegurar la igualdad de oportunidades ni de sexos. Este libro ha abierto un encendido debate en la sociedad y entre los pol?ticos franceses pues su autor es conocido por ser miembro del?Centre National de?la Recherche Scientifique?(CNRC) y, sobre todo, por haber sido asesor t?cnico, entre 1997 y 2002, de la entonces Ministra de la Juventud y Deporte, Marie-George Buffet, miembro del partido comunista franc?s.

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En Estados Unidos, la Administraci?n Bush derog?, en mayo de 2002, la coeducaci?n obligatoria que impon?a la Ley de 1972 (aprobada durante la presidencia de Nixon y bajo la presi?n de los emergentes movimientos feministas radicales) y autoriz? a los distritos a abrir escuelas p?blicas diferenciadas (?Same sex schools?) bajo el lema ?No Child Left Behind?. Esta nueva Ley concede a los padres y a los centros mayor flexibilidad para poder optar entre clases mixtas o diferenciadas, siempre que ?stas pongan a disposici?n de ambos sexos una programaci?n, curr?culums, medios, profesorado e instalaciones comparables. Seg?n un portavoz de presidencia, el objetivo de esta medida es ?ampliar las opciones de los padres?. Se han destinado m?s de tres millones de d?lares a financiar programas experimentales en este ?mbito. Un ejemplo emblem?tico es la?Young Women's?Leadership Academy, de East Harlem, un colegio p?blico s?lo para ni?as abierto en 1996. Este centro consigue tasas de ?xito del 100% frente a la media del 42% en Nueva York. Aunque el 90% de las alumnas proced?an de familias sin estudios (el 70% viven bajo el umbral de la pobreza), el instituto consigui? que todas en los ?ltimos dos cursos llegaran a la Universidad. Dado el ?xito de esta experiencia, en septiembre de 2005 se abrir? un nuevo colegio p?blico femenino, el Queen Campus, esta vez en el conflictivo barrio del Bronx de Nueva York.

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Seg?n el corresponsal de?Le Monde?en Nueva York (9 de enero de 2003) las nuevas escuelas diferenciadas reciben un apoyo variado, desde republicanos a dem?cratas, pasando por neofeministas e investigadores progresistas(4). Esto ha provocado que para el 2005 el Ministerio de Educaci?n haya anunciado su pretensi?n de aprobar una nueva ley por la que se obligar? a las escuelas p?blicas a ofrecer programas diferenciados. La senadora republicana Kay Bailey Hutchinson, quien tambi?n promueve la iniciativa, ha declarado que ?muchos chicos logran mejores resultados en centros de un solo sexo, libres de la distracci?n de las chicas. Y lo mismo tiende a ocurrir en los colegios femeninos, donde las chicas asumen m?s iniciativas y un mayor nivel de liderazgo?. Entre los dem?cratas, Hillary Clinton, que realiz? sus estudios universitarios en uno de los 84?colleges?femeninos de ense?anza superior, es una defensora convencida de las ventajas de la separaci?n de sexos en la escuela.

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En Suecia, la parlamentaria Chris Heister, presidenta de la Comisi?n para el Estudio de la Educaci?n, present?, en julio de 2004, un informe definitivo: ?Todos somos diferentes?. En ?l se afirma que el fracaso de la educaci?n actual radica en el empe?o por despreciar las diferencias entre los sexos. En sus propias palabras: ?Se ha demostrado que las ni?as, de peque?as, entre los 7 y los 15 a?os, asimilan con m?s rapidez que los ni?os. Mientras que en la secundaria, tienen mayores dificultades que los chicos. Por otra parte, hay que tener en cuenta que las chicas alcanzan la madurez mucho antes que los chicos, y aunque tengan la misma edad no se les puede tratar igual?. El informe acaba recomendando que se organicen clases solamente con ni?os o ni?as, porque no es l?cito imponer conductas o modelos educativos id?nticos a ambos sexos.

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En Suiza el debate sobre coeducaci?n se reabri? en 1993 a ra?z de una Conferencia de Directores Cantonales de Educaci?n. En las conclusiones finales se propon?a que, para eliminar los estereotipos y atender mejor a las necesidades de las chicas, era preciso adoptar las medidas que fueran necesarias, incluyendo la separaci?n de sexos, con el fin de lograr una ense?anza individualizada y diferenciada.

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En Nueva Zelanda, el Ministro de Educaci?n, recientemente, ha creado un ?think tank? para investigar las razones por las que los ni?os obtienen bastante peores calificaciones que las ni?as en secundaria. Todo parece indicar que el menor rendimiento acad?mico de los varones est? ?ntimamente relacionado con el sistema de clases mixtas (The New Zealand Herald; abril 2005).

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Escocia puede ser el siguiente en la lista. Las estad?sticas del gobierno demuestran que el 55% de las chicas de menos de 21 a?os accedieron a la educaci?n superior el a?o 2002-03, mientras que s?lo el 42% de los chicos lo hicieron. El primer ministro de Escocia, Jack McConnell, ha decidido experimentar con clases de un solo sexo (Scotsman; 14/9/04).

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En Espa?a, nuestro Gobierno, por su parte, ciego a esta imparable tendencia internacional, se esmera en intentar acabar con los pocos colegios que ofrecen este tipo de educaci?n personalizada. En Espa?a, lo moderno es ir en direcci?n opuesta al resto de los pa?ses desarrollados, aunque ello suponga renunciar a una de las posibles soluciones a nuestro escandaloso fracaso escolar.

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El reconocimiento de las diferencias entre ni?os y ni?as desde la ciencia y el fin del Feminismo de G?nero

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Despu?s de aplicar durante d?cadas el modelo coeducativo, habiendo puesto en este sistema ?de forma loable- tantas esperanzas por conseguir la igualdad de oportunidades y el mejor conocimiento y respeto entre sexos, la realidad ha demostrado que esta meta no se ha alcanzado. Es cierto que la educaci?n mixta sirvi? para que las ni?as se situaran en el mismo nivel que los ni?os en cuanto a exigencia escolar, es decir, curr?culum y materias impartidas, pero es tambi?n cierto que se ha producido un aumento significativo de la violencia en los colegios y un profundo desentendimiento entre los sexos que ha conducido, en ?ltimo t?rmino, a constantes faltas de respeto y conflictos entre ambos. A esta situaci?n debemos a?adir un evidente aumento tambi?n del fracaso escolar.

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Como consecuencia de esta situaci?n, dejando de lado el miedo a ser tachados de pol?ticamente incorrectos y siendo pr?cticos, debemos plantearnos si el ignorar las diferencias existentes entre ni?os y ni?as y el empe?o por imponer una igualdad radical habr? tenido que ver con este aumento de la violencia y del fracaso escolar.

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Los estudios, estad?sticas, informes y la propia experiencia de los docentes han llevado de forma inevitable a una respuesta tajantemente afirmativa, mantenida, como hemos visto, en muchos casos, precisamente por sectores de izquierdas. Los mismos que lucharon en su d?a con gran ?mpetu por la imposici?n, en ocasiones radical, del sistema educativo mixto, reconocen hoy la necesidad de tener en cuenta las diferencias como una de las medidas, entre otras muchas, que ser? necesario adoptar para salir de la profunda crisis educativa en la que estamos sumidos.

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Lo m?s interesante es que la existencia de diferencias entre ni?os y ni?as ha encontrado su m?xima demostraci?n en los m?s reciente avances de la neurociencia. Las diferencias que ambos sexos percib?amos en nuestra convivencia en el trabajo, en casa, en las diversiones, en la forma de afrontar los problemas, en la familia, ya tienen una explicaci?n cient?fica. La explosi?n de investigaciones cient?ficas y los avances de la t?cnica en los ?ltimos diez a?os han dado lugar a interesantes descubrimientos sobre el cerebro humano y sus diferencias entre hombres y mujeres, tanto estructurales, como funcionales. Algo que hasta hace poco era una aberraci?n para la biolog?a es hoy una realidad emp?rica y objetiva.

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De manera que podemos decir sin ning?n temor a equivocarnos que estamos ante diferencias innatas. Es decir, no son s?lo el resultado de unos roles tradicionalmente atribuidos a hombres y mujeres, o de unos condicionamientos hist?rico-culturales que nos hayan sido impuestos, sino que pertenecen a lo m?s ?ntimo y profundo de nuestra estructura cerebral.

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En 1997, el doctor Milton Diamond, experto en el efecto prenatal de la testosterona sobre la organizaci?n cerebral, demostr? que, incluso antes del nacimiento, los cerebros masculino y femenino son notablemente diferentes, cosa que influye en el modo en que el neonato percibe visualmente el movimiento, el color y la forma. El resultado es una predisposici?n biol?gica de los ni?os hacia juguetes t?picamente masculinos y de las ni?as hacia juguetes t?picamente femeninos(5).

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Stevens Rhoads, en su libro ?Taking sex differences seriously? (2004), expone las conclusiones a las que ha llegado tras a?os de investigaci?n y estudio, dando cuenta de las diferencias sustanciales que existen entre hombres y mujeres desde aproximadamente el sexto mes de gestaci?n. Demuestra, por ejemplo, que la agresividad es m?s propia del sexo masculino, y que los hombres tienden m?s a competir, mientras que las mujeres prefieren cooperar. Hoy se sabe que, aunque el cerebro femenino pesa un 15% menos que el de los hombres, tiene regiones que est?n pobladas por m?s neuronas. Entre ?stas la zona del lenguaje. Seg?n una investigaci?n de la Universidad de Yale, las mujeres utilizan las neuronas de ambos hemisferios cuando leen, hablan o recitan un poema, mientras que los hombres utilizan s?lo las neuronas del hemisferio izquierdo.

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La revista?Time?(march/7/05) en un art?culo titulado: ?La verdad real sobre el cerebro femenino?, afirm? que, gracias a las nuevas tecnolog?as de imagen del cerebro, sabemos que existen m?s diferencias reales entre los cerebros de hombres y mujeres de las que pudi?ramos haber imaginado hace una d?cada. De hecho la neurocient?fica Sandra Witelson (famosa por la investigaci?n realizada sobre el cerebro de Einstein en 1990) afirma con rotundidad que el cerebro es un ?rgano sexual, con diferente estructura seg?n se trate de varones o f?minas, lo que explica fen?menos tales como la m?s r?pida mejora y recuperaci?n tras un infarto cerebral en mujeres que en hombres.

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Para complicar m?s el asunto, nuevos estudios de im?genes cerebrales de la Universidad de California sugieren que hombres y mujeres con el mismo coeficiente intelectual utilizan diferentes proporciones de materia gris y blanca cuando resuelven tests de inteligencia.

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En definitiva, no aprendemos a ser hombres o mujeres sino que nacemos hombres o mujeres. El estudio en beb?s reci?n nacidos supone una fuente de informaci?n fundamental para la b?squeda de diferencias de origen esencialmente biol?gico, ya que los efectos del aprendizaje a?n son muy peque?os. En este sentido, el Doctor Hoffman, de la Universidad de Nueva York, tras a?os de experimentaci?n, ha demostrado que los beb?s de 24 horas de vida reaccionan de manera distinta al llanto de otros beb?s seg?n sean varones o ni?as. Estas se inquietan en mayor medida, mostrando un alto grado de empat?a, afectividad y solidaridad hacia los que sufren a su alrededor, mientras que muchos ni?os no llegan siquiera a despertarse con el llanto ajeno.

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En la misma l?nea, el pediatra Aldo Naouri, nos invita a fijarnos en c?mo las ni?as peque?as en la sala de espera de su consulta o de cualquier otro hospital, corren deseosas de consolar o socorrer al ni?o o la ni?a que sufre o llora. Mientras que el ni?o de su edad aprovecha el momento para darle un buen mamporro impunemente al cr?o desconsolado o para arrebatarle un juguete, ellas inventan para ?l miradas, gestos y caricias, utilizando todo tipo de voces y palabras para alegrarle. ?Es eso solamente una imitaci?n de una madre?. A esta pregunta responde tajante: ?Eso es lo que sostienen los negacionistas obstinados por la diferencia de sexos, esos que provocan la desgracia al acusar a la sociedad bienpensante de fabricar ese tipo de comportamiento, al tiempo que rechazan constatar una diferencia sexual fundamental... ?que se crea en el mismo desarrollo embrionario!? (6).

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Varones y mujeres somos pues diferentes incluso antes de nacer. La demostraci?n cient?fica y emp?rica de las diferencias cerebrales entre hombres y mujeres echa por tierra la teor?a de aquellos que afirman que las distintas formas de pensar, de actuar, de reaccionar, abstracci?n hecha de las obvias diferencias anat?micas, no corresponden a la naturaleza sino que son el producto de la cultura de un pa?s y de una ?poca determinados, que les asigna a cada sexo una serie de caracter?sticas, estereotipos o roles(7).

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El descubrimiento de que las diferencias entre hombres y mujeres son innatas tiene una importancia enorme de cara a poner freno a la tendencia feminista radical seg?n la cual el sexo no pertenece a la naturaleza sino que es un producto de la libertad y cultura de cada ser. De manera que la inclinaci?n sexual se podr?a incluso contraponer a la naturaleza. Pretenden dejar a la libertad de cada cual el tipo de ?g?nero? al que quieren pertenecer, todos igualmente v?lidos. Esto hace que hombres y mujeres, heterosexuales, homosexuales, bisexuales... sean simplemente modos de comportamiento sexual producto de la libre elecci?n de cada persona. La identidad sexual puede ?desconstruirse? y la masculinidad y feminidad no son m?s que ?roles de g?neros construidos socialmente?. Esta visi?n ha emergido con fuerza en los recientes encuentros patrocinados por las Naciones Unidas, en el Cairo (sobre poblaci?n y desarrollo) y en Pek?n (Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres), infligiendo a las mujeres un nuevo golpe en su identidad en cuanto tales mujeres, aunque afirmen que la finalidad es proteger su dignidad como personas. Mantienen pues que la socializaci?n puede imponerse a la identidad biol?gica.

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Los problemas actuales de la coeducaci?n

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La educaci?n mixta cuando se impuso, tanto en Espa?a, como en otros pa?ses, result? un interesante instrumento educativo en busca de la igualdad de oportunidades. Y, de hecho, permiti? grandes avances en este terreno. Especialmente en lo relativo a conseguir que las ni?as recibieran una educaci?n con id?nticos contenidos y formas que los ni?os. Los grandes problemas se han manifestado sin embargo recientemente y se deben en gran medida a un factor puramente externo: el cambio de nuestra sociedad.

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Hace d?cadas, cuando la educaci?n mixta se instaur? en Espa?a, la sociedad en general se aten?a a una escala de valores respetados de forma general con naturalidad. Me refiero al valor de la familia como n?cleo esencial de la formaci?n de nuestros hijos y de la transmisi?n de valores y virtudes como la justicia, la generosidad, la obediencia, el respeto a los mayores, el cari?o por los peque?os... Me refiero al acatamiento respetuoso de la autoridad (no al autoritarismo) de los padres y profesores. Me refiero al prestigio del esfuerzo personal, al reconocimiento de que para ser feliz hace falta muchas veces sufrir, por ejemplo, estudiando. Me refiero al bienestar interior que proporciona el deber cumplido. Me refiero al conocimiento de que se iba al colegio a estudiar y s?lo en segundo t?rmino a divertirse... En estas condiciones los colegios mixtos no manifestaron m?s problem?ticas que las propias que necesariamente se generan por la convivencia entre sexos diferentes.

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Sin embargo, en la actualidad, la sociedad se caracteriza en t?rminos generales por la ausencia total de valores, el desprestigio del esfuerzo personal, la crisis de la familia (su destructuraci?n, la ausencia de los padres del hogar, las familias monoparentales, las parejas homosexuales...), la idea de que el colegio es un lugar de socializaci?n y de diversi?n, la absoluta falta de autoridad de padres y profesores sustituida por la tolerancia ilimitada. A estos factores debemos sumar adem?s la erotizaci?n del ambiente, favorecida en gran medida por los medios de comunicaci?n. Y, en definitiva, la extendida regla del ?todo vale? que -en palabras del pedagogo Jos? Luis Gonz?lez-Simancas- hace que nada valga y que todo sea indiferente. Es en estas circunstancias cuando la educaci?n mixta se convierte en un polvor?n a punto de estallar.

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Diversos estudios llevados a cabo por pedagogos, psic?logos, psiquiatras y dem?s profesionales(8), tras d?cadas de investigaci?n y experiencia pr?ctica, y las m?s recientes estad?sticas e informes de organismos p?blicos y privados, nos llevan al reconocimiento de una serie de efectos ampliamente demostrados: el fracaso escolar ha ido en aumento progresivamente, especialmente el fracaso masculino; la violencia de g?nero tambi?n ha aumentado alarmantemente; y la relaci?n entre los sexos se ha hecho m?s complicada, conflictiva e irrespetuosa.

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Otro dato importante a tener en cuenta es que estos problemas adquieren mucha mayor intensidad en los centros escolares situados en zonas de clase social baja o en colegios donde abundan minor?as de otras razas o culturas.

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Desprecio por las diferentes formas de aprender de ni?os y ni?as. Asimetr?as inabarcables para los docentes.

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Las diferencias entre chicos y chicas pertenecen al orden natural y biol?gico pero inciden de forma directa en su desarrollo personal, emocional e intelectual. Est? ampliamente demostrado que el proceso de maduraci?n es diferente entre ni?os y ni?as. Estas maduran biol?gica y psicol?gicamente antes que aquellos. Esto a su vez viene determinado por las diferencias cerebrales que se dan ya desde el seno materno entre los distintos sexos.

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El psiquiatra Jay Giedd, uno de los mayores expertos sobre el crecimiento del cerebro de los ni?os, miembro del?U.S. National Institute of Health?en Washington, ha demostrado que las partes del cerebro encargadas de las destrezas verbales, como escritura y lectura, maduran varios a?os antes en las ni?as. La regi?n de Wernicke, la parte del cerebro que coordina la funci?n ling??stica, es un 30% m?s peque?a en los hombres que en las mujeres.

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En la misma l?nea, los neurocient?ficos, Reuwen y Anat Achiron, gracias a las tecnolog?as actuales, han demostrado que simplemente realizando un esc?ner del cerebro, se puede distinguir claramente el cerebro femenino del masculino: el cerebro de una ni?a reci?n nacida est? m?s maduro que el de un var?n con id?ntico tiempo de vida. De hecho, el cerebro de una ni?a de cuatro a?os equivale en madurez al de un var?n de seis. Esta diferencia permanece hasta aproximadamente los treinta a?os, edad en la que alcanzan id?ntico nivel de madurez. Y esto con total independencia de la cultura o la raza.

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Esta diferente velocidad en la maduraci?n de ni?os y ni?as provoca a su vez diferencias palpables en el rendimiento acad?mico de unos y otras. Se ha demostrado que el desarrollo cognitivo del var?n es m?s lento en ciertos tramos de edad. Desde los 7 y hasta los 16 a?os las ni?as rinden intelectualmente m?s (especialmente en el tramo de los 12 a los 14 a?os, es decir, en plena adolescencia). Las ni?as son mejores en destrezas verbales. En cuanto empiezan a hablar articulan mejor las palabras y crean frases m?s largas y complejas. Con la lectura y la escritura las ni?as llevan ventaja desde el primer momento generando cierto agravio comparativo con los varones. La curva del ritmo de desarrollo de los varones discurre m?s lentamente, pero nuestro sistema escolar no se corresponde con esta situaci?n, lo que provoca que muchos chicos queden retrasados respecto a las chicas, sufren frustraci?n, des?nimo, pierden la motivaci?n y se les obliga a repetir curso en mucha mayor medida que sus compa?eras. Con la educaci?n diferenciada se pretende dar respuesta a la desigualdad de madurez que se constata entre chicos y chicas, especialmente en el periodo de la adolescencia, abriendo la puerta a la plena realizaci?n profesional y personal de los dos sexos.

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Pero los ni?os y las ni?as son diferentes no s?lo en sus ritmos de maduraci?n. Tambi?n lo son en intereses; juegos; aficiones; inquietudes; formas de socializaci?n; forma de exteriorizar los sentimientos; formas de reaccionar ante id?nticos est?mulos... tantas cosas. Todo esto provoca que, en definitiva, sean diferentes tambi?n en sus formas de aprender. Diversos estudios y la propia experiencia docente nos muestra que lo que es correcto y bueno para las ni?as, puede ser sumamente perjudicial para los varones y viceversa.

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Los ni?os necesitan que exista competencia en las clases. Que haya un perdedor y un ganador. Por eso, la divisi?n de las aulas en equipos que compiten entre ellos para sacar la mejor calificaci?n es un modelo ?ptimo para los chicos que se esfuerzan por conseguir que triunfe su equipo y aplastar al contrincante. Pero este sistema no sirve en absoluto para las ni?as que, por el contrario, trabajan mejor ayud?ndose unas a otras. Les gusta colaborar, no olvidemos que son m?s emp?ticas y solidarias.

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Los ni?os para estar atentos demandan cierta tensi?n con el profesor, que ?ste de alg?n modo les rete. Pero las ni?as necesitan sentirse queridas por la profesora. En el var?n predomina la b?squeda de independencia y el aprendizaje de poder o dominio. De ah? la mayor conflictividad latente con el profesor. Hay demostraciones cient?ficas que avalan que el uso de cierta tensi?n y confrontaci?n con los chicos les ayuda a mantener la atenci?n en clase y a rendir mejor.

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Mientras que las chicas precisan de la t?cnica contraria, conocida como ?inducci?n? que consiste en el uso de m?todos positivos que eleven su autoestima(9).

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Los varones est?n mas interesados por las cuestiones objetivas (por ejemplo, datos o fechas concretas), mientras que las ni?as lo est?n por las cuestiones subjetivas (acontecimientos).

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Para los ni?os funcionan mejor las clases bien estructuradas en las que se ?sientan vigilados?. Sin embargo, las ni?as mejoran en ambientes m?s relajados.

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Hay otras muchas diferencias entre sexos. A igual edad, los chicos son m?s impulsivos e inquietos; menos ordenados; se concentran menos; encuentran mayores dificultades para expresar sus sentimientos; muchos tienen problemas de disciplina. Muchos sobresalen en agresividad, nivel de aspiraciones, inadaptaci?n escolar. Sin embargo, superan a las chicas en fuerza f?sica y velocidad; perciben mejor el espacio y lugar que ocupan los objetos, teniendo m?s desarrollado el razonamiento abstracto (es decir, la capacidad de llevar algo real a algo simb?lico representado por signos)(10). Adem?s tambi?n las superan en valores pol?ticos, t?cnicos y econ?micos(11).

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En el plano afectivo las diferencias tambi?n son destacables. En ellas la delicadeza, la atenci?n a los detalles y el ?nfasis que ponen en lo emotivo fundamentar? m?s tarde su afectividad femenina. Las ni?as son capaces de estudiar y comportarse bien en clase por cari?o hacia su profesora a la que realmente quieren. Cosa que resulta impensable en los ni?os. Estos, en cambio, se caracterizan por la rudeza, dureza e insensibilidad, descalificando globalmente la vida afectiva que es percibida en esta etapa evolutiva como desprestigiada y hasta banalizada.

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De aqu? no debe concluirse que en el mundo afectivo del var?n no haya lugar m?s que para la violencia, sino que en estas edades la ternura est? como escondida y no hace nada por manifestarse. M?s tarde en la etapa adulta aparecer? la ternura masculina aunque manifest?ndose de forma muy diferente a como acontece en las chicas.

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Esta disparidad de maduraci?n, capacidades, intereses y aficiones entre ni?os y ni?as dificulta la tarea de los educadores, rest?ndoles eficacia en su labor. La asimetr?a en lo psicol?gico es m?s que considerable. Si los ni?os y ni?as est?n en la misma clase, se?ala el pedagogo V?ctor Garc?a Hoz, y el profesor explica de forma muy razonada y anal?tica, las ni?as se aburrir?n, y si se explica de una forma m?s ?gil y expl?cita, las ni?as ?m?s avispadas e intuitivas- lo captar?n mientras que los ni?os no terminar?n de entender.

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A estas diferencias, digamos cerebrales, debemos sumar otra que salta a la vista: el desarrollo muscular de los chicos provocado por la influencia de la testosterona (la hormona masculina del crecimiento). Esto les hace mucho m?s proclives al movimiento. En los chicos el desarrollo continuo de su musculatura f?sicamente les conduce a realizar juegos muy activos y bruscos que s?lo con otros chicos pueden compartir.

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Son por lo tanto m?s inquietos, brutos y activos. Ni mejores, ni peores, tan solo maravillosamente diferentes. En los patios o recreos esto es algo que salta a la vista. Se?ala Michel Fize, que son lugares en los que se fomenta la ?hegemon?a masculina? pues los chicos se inclinan por actividades m?s violentas y cin?ticas e imponen su dominio en un espacio limitado y reducido a las chicas (que prefieren los juegos m?s calmados)(12). Joanne Rodkey, directora de laWoodward Avenue?Elementary School, considera evidentes estas diferencias cuando, seg?n su experiencia, el primer d?a de colegio, en una clase mixta de ni?os y ni?as de seis a?os, ?stas se sientan r?pidamente en sus pupitres esperando disciplinadas que se les indique lo que tienen que hacer, mientras los varones van de mesa en mesa explorando la habitaci?n, teniendo que ser pr?cticamente ?acorralados? para que tomen asiento(13).

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Un estudio realizado por profesionales de la educaci?n explica que mientras las ni?as tienen suficiente con un descanso en la jornada escolar, los varones precisar?an hasta ocho interrupciones. Estamos hablando, claro est? de reglas generales, que por supuesto tienen sus excepciones, porque hay ni?as que juegan igual que los ni?os y viceversa, pero por eso son precisamente excepciones.

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En estas clases donde existen tantas variables emocionales, conductuales y evolutivas es complicado para el docente llegar por igual a todos. Y resulta ut?pico pretender que un profesor explique de dos formas diferentes simult?neamente.

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Profesores de colegios mixtos norteamericanos afirman perder el 80% del tiempo de las clases salvando las crisis generadas como consecuencia de las diferencias de criterios y formas de pensar entre chicos y chicas.

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Exacerbaci?n de los roles machistas. El aumento de la violencia de g?nero.

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La maduraci?n, m?s lenta en el caso de los varones, lleva a no pocos chicos a posicionar su rol a trav?s de actitudes sexistas, de violencia machista, al no poder compararse acad?micamente con sus compa?eras. Los chicos perciben de forma traum?tica que mientras ellos siguen siendo ni?os, las chicas de su edad aparecen ya como mujeres f?sica y ps?quicamente. No es extra?o que las chicas sean objeto de insultos sexistas en los pasillos e incluso de acoso sexual f?sico o verbal. Los comportamientos estereotipados y discriminatorios est?n a la orden del d?a en los centros escolares mixtos. Los chicos t?midos tampoco salen ganando pues reaccionan normalmente retray?ndose y encerr?ndose en s? mismos, aisl?ndose en sus relaciones con las chicas.

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Seg?n Nicole Mosconi, profesora de pedagog?a en la Universidad de Par?s, estos estereotipos quedan reforzados en las escuelas mixtas(14). Y esto curiosamente conduce a un distanciamiento entre ni?os y ni?as, no s?lo psicol?gico, sino tambi?n f?sico. Basta observar, como apuntan varios profesores, la tendencia espont?nea de unos y otras a agruparse en clase por separado.

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En Austria, el?Gymnasium Rahlgasse, instituto de secundaria famoso desde su creaci?n por su trabajo en la emancipaci?n de la mujer y que tiene como eje la consecuci?n de la igualdad de oportunidades, tras una dilatada experiencia en educaci?n mixta, lleg? a la conclusi?n evidente de que este tipo de educaci?n radicaliza los roles de g?nero. Por eso, su actual directora, Heidi Schrodt, adopt? diversas iniciativas para separar en determinados cursos a los ni?os y las ni?as.

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Publicado por mario.web @ 18:15
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