Lunes, 06 de septiembre de 2010

Mateo 5, 1-12. Tiempo Ordinario. Vivir estos mensajes en la sencillez y cotidianidad de nuestra vida profesional y familiar.
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Las bienaventuranzas

Mateo 5, 1 - 12?

Viendo la muchedumbre, subi? al monte, se sent?, y sus disc?pulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les ense?aba diciendo: ?Bienaventurados los pobres de esp?ritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos posseer?n en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos ser?n consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos ser?n saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzar?n misericordia. Bienaventurados los limpios de coraz?n, porque ellos ver?n a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos ser?n llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados ser?is cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa ser? grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.?


Reflexi?n?


Jes?s, como en tantas otras ocasiones ha salido a predicar en descampado. Sus ap?stoles y el gent?o le siguen gustosos, porque saben que el Maestro tiene palabras de vida eterna. El pueblo de Israel, vagaba desconcertado por sus propios gu?as, los escribas, fariseos y saduceos, a quienes Jes?s calific? de gu?as ciegos. Ahora que aparece Jes?s, ?ser? el Mes?as? se preguntan muchos para sus adentros, pero no encuentran en El nada de la figura de un libertador terreno, lleno de poder y castigador de sus adversarios, tan prometido por sus maestros.?

Al contrario, para quienes ven?an buscando liberaci?n pol?tica para Israel, topan con un Mes?as que les propone el camino de la abnegaci?n, de la humildad, de la pobreza, del sufrimiento. .. Pero todo esto basado en una recompensa grande en el Reino de los Cielos.?

El serm?n de la monta?a ha resonado tant?simas veces en el coraz?n de los cristianos de todos los tiempos, y ha sido para todos, el mensaje de la esperanza, en medio del vaiv?n de las dificultades del mundo. Es la paradoja de la fe, reducida su m?s clara expresi?n: bienaventurados los que lloran, porque ellos ser?n consolados. Es la promesa que todos deseamos ver cumplida alg?n d?a. Pero el cristiano no es el que simplemente se resigna a todo lo que le venga. El disc?pulo de Cristo, empu?a el arado todos los d?as, remueve obst?culos, limpia el terreno, trabaja, porque sabe que su esfuerzo siempre ser? remunerado, si no aqu?, s? en la otra vida.?

Por eso las bienaventuranzas no son s?lo promesas para esperar, son todo un programa de vida para reformar esta tierra. Si por un d?a todos los hombres fu?ramos pobres de esp?ritu, mansos de coraz?n, pac?ficos, misericordiosos, limpios de coraz?n, podr?amos traer el cielo a la tierra. Es cierto que el Se?or permite el mal en nuestras sociedades, la desorientaci? n y las injusticias, pero no podemos olvidar que si lo permite, es porque est? seguro de obtener de todo ello un bien mayor.?

Como cristianos nos toca testimoniar este mensaje, vivi?ndolo en la sencillez y cotidianidad de nuestra vida profesional y familiar, dejando a Dios la posibilidad de iluminar al mundo con la luz que emane de nuestras vidas.?



Publicado por mario.web @ 18:41
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