Martes, 07 de septiembre de 2010

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Lucas 7,36-50. ?Quieres saber cu?nto vales? No cuentes lo que tienes, mira solamente lo que amas.
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La pecadora arrepentida
La pecadora arrepentida
Lucas 7, 36-8,3?


En aquel tiempo un fariseo le rog? a Jes?s que comiera con ?l, y, entrando Jes?s en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Hab?a en la ciudad una mujer pecadora p?blica, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llev? un frasco de alabastro de perfume, y poni?ndose detr?s, a los pies de ?l, comenz? a llorar, y con sus l?grimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ung?a con el perfume. Al verlo el fariseo que le hab?a invitado, se dec?a para s?: Si ?ste fuera profeta, sabr?a qui?n y qu? clase de mujer es la que le est? tocando, pues es una pecadora. Jes?s le respondi?: Sim?n, tengo algo que decirte. ?l dijo: Di, maestro. Un acreedor ten?a dos deudores: uno deb?a quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no ten?an para pagarle, perdon? a los dos. ?Qui?n de ellos le amar? m?s? Respondi? Sim?n: Supongo que aquel a quien perdon? m?s. ?l le dijo: Has juzgado bien, y volvi?ndose hacia la mujer, dijo a Sim?n: ?Ves a esta mujer? Entr? en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con l?grimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entr?, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra. Y le dijo a ella: Tus pecados quedan perdonados. Los comensales empezaron a decirse para s?: ?Qui?n es ?ste que hasta perdona los pecados? Pero ?l dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado. Vete en paz. Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les serv?an con sus bienes.


Reflexi?n


Cada hombre vale lo que puede valer su amor. El amor, lo dijo alguien hace muchos siglos, no tiene precio. Se atribuye al rey Salom?n esta frase: "Si alguien quisiese comprar todo el amor con todas sus riquezas se har?a el m?s despreciable entre los hombres". Un empresario multimillonario puede comprar las acciones de muchas empresas m?s d?biles que la suya, pero no puede lograr, con todos sus miles de millones de d?lares, comprar la sonrisa amorosa de su esposa o de sus hijos. Y si el amor es algo inapreciable, si vale m?s que todos los diamantes de Sud?frica, vale mucho m?s la persona, cada hombre o mujer, capaces de amar.

Por eso podemos decir que cuesta mucho, much?simo, casi una cifra infinita de d?lares, cada ser humano. Mejor a?n: tiene un precio que s?lo se puede comprender cuando entramos en la l?gica del "banco del amor", cuando aprendemos a mirar a los dem?s con los ojos de quien descubre que todos nacemos y vivimos si nos sostiene el amor de los otros, y que nuestra vida es imposible el d?a en que nos dejen de amar y en el que nos olvidemos de amar.

?Quieres saber cu?nto vales? No cuentes lo que tienes. Mira solamente si te aman y si amas, como esta mujer pecadora que amaba a Cristo y Cristo la amaba porque sab?a que le daba no s?lo un valioso perfume sobre sus pies, sino un valioso amor que vale m?s que todas las riquezas del fariseo. El fariseo dejaba de lado a todos aquellos que ?l consideraba pecadores pero no sab?a que en el coraz?n de Cristo no hay apartados. ?l ama a todos los hombres y espera ser correspondido por cada uno de ellos. De igual forma en nuestra vida, amemos a los hombres sin considerar su fealdad o belleza, su condici?n social o sus defectos.

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Publicado por mario.web @ 9:04
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