Martes, 07 de septiembre de 2010

?Proh?be?
la Biblia la transfusi?n de sangre??
Hay?
cat?licos que me preguntan si es verdad que la Biblia proh?be?
la transfusi?n de sangre... Su inquietud nace del hecho de que algunas?
personas, con la Biblia en la mano, tratan de afirmar que la transfusi?n?
de sangre es un pecado grav?simo contra Dios. Tales personas -as??
dicen ellos- prefieren morir antes que aceptar una transfusi?n de?
sangre, porque dicen: es la voluntad de Dios. En esta l?nea est?n?
sobre todo los Testigos de Jehov? y miembros de algunas sectas religiosas?
modernas.?
?Qu?
triste que haya gente entre nosotros que usa la Biblia para confundir al?
cat?lico sencillo y para propagar estas teor?as que son una?
burla a la humanidad!?
A?
los que piensan as? les quiero recordar que nunca debemos leer la?
Biblia en forma parcial; nunca debemos estudiar el Antiguo Testamento (A.T.)?
sin tomar en cuenta el Nuevo Testamento (N.T.).?
Hay?
una gran diferencia entre los dos. Aunque se complementan el A.T. y el N.T.,?
no debemos olvidar que Jesucristo, Dios-hombre, es el centro y el fin de
toda la Biblia. Adem?s Jesucristo, con su autoridad humano-divina,?
corrigi? varias cosas que se leen en el A.T. y anul? muchas?
costumbres que para los jud?os del A.T. eran pr?cticas muy?
importantes.?
Si?
uno lee atentamente la Biblia ver? que de la primera a la ?ltima?
p?gina hay una evoluci?n doctrinal y moral. Es decir, que?
no todo en la Biblia tiene el mismo valor o igual vigencia. Y entre esas?
cosas que cambi? el N.T. est? la ley de la sangre.?

?Qu?
nos ense?a el A.T. acerca de la transfusi?n de sangre??
Antes?
que nada, debemos decir que la Biblia nunca habla de la transfusi?n?
de sangre como pr?ctica de medicina para salvar a enfermos, simplemente?
porque los antiguos no conocieron este tratamiento. Pero veamos de d?nde?
sacan algunos miembros de otras religiones esta creencia.?
Los?
israelitas del A.T., como otros pueblos antiguos de aquel tiempo, pensaban?
que la vida (o el alma) de cada ser estaba en la sangre. Leemos en G?n.?
9, 4-5: ?Lo ?nico que no deben comer es la carne con su alma,?
es decir, con su sangre... Reclamar? la sangre de ustedes, como si?
fuera su alma?.?
As?,?
los antiguos cre?an que el alma era la sangre misma (Lev. 17, 14;?
Dt. 12, 23). Es decir: alma = vida = sangre. Ahora bien, Dios es el ?nico?
Se?or de la vida y por eso la sangre ten?a un car?cter?
sagrado para los israelitas, la sangre pertenec?a a Dios. De este?
concepto antiguo que ten?an los israelitas acerca de la vida, vienen?
las leyes acerca de la sangre que es lo que vamos a analizar ahora brevemente:?


1?
Prohibici?n del homicidio?
El?
hombre fue creado a imagen de Dios, por lo cual Dios tiene poder sobre su?
vida: ?Si alguien derrama su sangre, Dios le pedir? cuenta?
de ello (G?n. 9, 5). En esto encuentra su fundamento religioso el?
mandamiento que dice: ?No matar?s? (Ex. 20, 13). Pero?
en caso de homicidio los antiguos aceptaron la venganza de sangre inocente?
contra el asesino: ?Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente??
(Ex. 21, 23). Solamente fue admitida una venganza limitada, porque Dios?
mismo se encargar? de esta venganza, haciendo recaer la sangre inocente?
sobre la cabeza del asesino (1 Reyes 2, 32).?

2.?
Prohibici?n de la sangre como alimento?
La?
sangre, como signo de la vida, pertenece s?lo a Dios y por eso la?
sangre es parte de Dios (Lev. 3, 17). La sangre derramada es alimento de
Dios, ?manjar de Yav?, y ning?n hombre puede?
beber sangre, ni comer carne prohibida (Dt. 12, 16). La sangre pertenece?
por derecho propio a Dios, Se?or de la vida. (De ah? sacan?
los Testigos de Jehov? su ense?anza de no aceptar la transfusi?n?
de sangre).?

3.?
El uso de la sangre en el culto del A.T.?
La?
sangre es sagrada, a?n la de un animal, y solamente puede ser ofrecida?
a Dios en un sacrificio (G?n. 9, 5). Si no se sacrifica en un altar,?
debe ser derramada en el suelo, pero no se puede comer. Adem?s los?
israelitas, como los dem?s hombres del pasado, se hac?an de?
Dios una imagen terrible y pensaban que s?lo pod?an estar?
en paz con ese Dios violento ofreciendo sacrificios y sangre (Heb. 9, 22).
Era su manera de entrar en contacto con Dios; por eso los antiguos hac?an?
ritos sangrientos para sellar su alianza con Dios (Ex. 24, 3-8); sacrificios?
para la expiaci?n de los pecados (Is. 4, 4); ritos pascuales con?
sangre de corderos para alejar los esp?ritus exterminadores (Ex.?
12, 7-22), etc.?
Con?
el tiempo los israelitas descubrieron que estos sacrificios sangrientos?
eran una forma de culto muy imperfecto. Y por boca del profeta Isa?as,?
Dios rechaz? estos sacrificios: ??De qu? me sirve?
la multitud de sus sacrificios? No me agrada la sangre de sus vacas, de?
sus ovejas y machos cabr?os? (Is.1, 11). Tambi?n dice?
el salmista, hablando con Dios: ?Un sacrificio no te gustar?a,?
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas? (Salmo 51, 16).?
Reflexionando?
sobre estas leyes de sangre dentro del contexto del A.T. podemos decir que?
Dios acept? al pueblo de Israel con sus costumbres y tradiciones,?
y que Dios educ? a su pueblo a partir de su propia cultura. Pero?
no debemos pensar que las leyes de sangre fueron dictadas por Dios desde?
el cielo, sino que fueron ela-boradas por los sacerdotes de aquel tiempo?
que estaban a cargo de la conducta reli-giosa del pueblo de Israel. Las?
leyes sobre la sangre son solamente una manera de educar e inculcar el sentido?
de car?cter sagrado de la vida.?
Por?
muy antiguas, y a veces anticuadas que sean estas leyes, el cristiano de?
hoy las debe considerar con fe y buscar reflexiones nuevas referentes a?
lo que Dios nos pide ahora.?
?Qu?
nos ense?a el N.T. acerca de esas leyes de sangre??
En?
el N.T. no encontramos ninguna referencia acerca de la transfusi?n?
de san-gre. Pero hay claras indicaciones a favor de esta pr?ctica.?

1.?
Jes?s repiti? con el A.T. el profundo respeto por la vida:?
?No matar?s? (Mt. 19,18), pero el Se?or critic?
duramente la antigua ley de la venganza de sangre inocente: ?Ustedes?
han o?do que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente. Pero Yo les?
digo: no resistan al hombre malo; al contrario si alguien te pega en un?
lado de la cara, ofr?cele tambi?n el otro lado? (Mt.?
5, 39). Tambi?n termin? Jes?s con la ley de alimentos?
prohibidos: ?No hay ninguna cosa fuera del hombre que al entrar en?
?l pueda hacerle pecador o impuro? (Mc. 7, 15). Con estas palabras?
est? claro que la prohibici?n de comer ?carne con sangre??
no tiene ning?n valor para Jes?s.?
2.?
Jes?s quiso morir derramando su sangre, para mostrar la entrega total?
de su vida por obediencia al Padre y por amor a sus hermanos (Jn. 3, 16;
Rom. 8, 32). Este sacrificio de su vida terminar? con todos los sacrificios?
de animales del A.T., porque el sacrificio de su vida era para el perd?n?
de todos los pecados del mundo y la reconciliaci? n definitiva entre?
Dios y los hombres (Heb. 9, 26; Heb. 10, 5-7). ?Cristo nos ama y nos?
ha lavado de nuestros pecados con su sangre? (Apoc. 1, 5).?
3.?
En la Ultima Cena Jes?s present? la copa de la acci?n?
de gracias (o Eucarist?a), diciendo: ?Esta copa es la Nueva?
Alianza que est? confirmada por mi sangre, que se derrama por ustedes??
(Lc. 22, 20). Y desde ahora en adelante los hombres pueden comulgar con?
esta sangre de la Nueva Alianza cuando beben el c?liz eucar?stico?
(1 Cor. 10, 16 y 11, 25-28). La sangre de Cristo derramada en la cruz establecer?
entre los hombres y el Se?or una uni?n profunda que durar?
hasta su venida (1 Cor. 10, 16 y 11, 25-28).?
4.?
Jes?s, el Buen Pastor, dio su vida por sus ovejas (Jn. 10, 11), as??
tambi?n los disc?pulos de Jes?s han sido llamados a?
dar su vida por el pr?jimo: ?El amor m?s grande que?
uno puede tener es dar su vida por sus amigos? (Jn. 15, 13). El disc?pulo?
de Jes?s no debe preocuparse excesivamente por su vida y debe ser?
capaz de arriesgarla por los dem?s, como nos ense?a tambi?n?
el ap?stol Pablo: ?Les tenemos a ustedes tanto cari?o?
que hubi?ramos querido darles no s?lo el mensaje de Dios,?
sino hasta nuestras propias vidas, pues hemos llegado a quererles mucho??
(1Tes. 2, 8).?
Esto?
se manifiesta en los misioneros que han muerto por Cristo y en los m?rtires?
cristianos de todos los tiempos. ?Acaso no dijo Jes?s: ?Quien?
quiere salvar su vida (su alma) la perder?, pero quien la pierda?
por causa m?a, la hallar? para la vida eterna?? (Mt.?
16, 25; 10, 39).?

Algunas?
consideraciones finales?
1.?
Las leyes de sangre del A.T. son un reflejo de una cultura primitiva y no?
fueron dictadas por Dios y s?lo tend?an a inculcar al pueblo?
del A.T. el sentido sagrado de la vida. Por tanto las muchas leyes de sangre?
del A. T. no son doctrina eterna. Recordemos que Cristo vino a perfeccionar?
la antigua Ley. Ahora sabemos muy bien que el alma humana no se identifica?
con una cosa material como es la sangre. Propiamente hablando, el alma no?
habita en un cuerpo con sangre, sino que se expresa en el hombre entero.?

Y?
cuando los Tesigos de Jehov? se aferran a las creencias del A.T.,?
ellos olvidan que la ley del A.T. fue perfeccionada por Jesucristo y que?
muchas costumbres de aquel tiempo no tienen valor en la Nueva Alianza que?
comenz? con Cristo. Los Testigos de Jehov? y muchos otros?
se quedaron en el A.T. y no aceptan la evoluci?n que est?
en la Biblia; ellos no interpretan bien toda la Biblia ya que se quedaron?
en una pr?ctica jud?a antigua y no siguieron el cumplimiento?
del N.T. Esto sucede porque interpretan la Biblia en forma literal y parcial,?
y adem?s arreglaron la Biblia a su manera con traducciones equivocadas?
y malas interpretaciones. (Ninguna de las Iglesias Cristianas acepta la?
Biblia arreglada por los Testigos de Jehov?).?
2.?
En Jesucristo fue superada la Antigua Alianza y la ley de Mois?s.?
Los pri-meros cristianos muy pronto terminaron con muchas pr?cticas?
del A.T., como por ejemplo, la observaci?n del d?a s?bado,?
etc. y entre estas cosas el N.T. aboli? tambi?n las leyes?
de sangre. Es verdad que entre los primeros cristianos de origen jud?o?
persist?a al comienzo la ley de sangre, y algunas comunidades cristianas?
jud?as fue-ron injustamente obligadas a observar esta pr?ctica?
(Hech.15, 29). Pero esta observancia se hizo solamente por un breve tiempo?
para no escandalizar a los de conciencia d?bil. Pronto fue superado?
este problema y las iglesias siguieron el consejo de Jesucristo: ?No?
hay nada de fuera que ensucie el alma? (Mc. 7,15).?
Finalmente?
el Ap?stol Pablo escribe en forma muy tajante a los colosenses: ?Que?
nadie les venga a molestar por cuestiones de comida o bebida? (Col.2,16).?
?Todos los alimentos son buenos y todas las cosas les servir?n?
de alimento? (1 Tim. 4,3-6).?
3.?
Dios es el Dios de la vida. ?Dios no se complace en la muerte de nadie??
(Ez.18, 32). ?No cre? al hombre para dejarlo morir, sino para?
que viviera? (Sab. 1, 13; 2, 23). Para Jes?s la vida era cosa?
preciosa, y ?salvar una vida? prevalec?a sobre la ley?
del s?bado (Mc. 3, 4), porque ?Dios no es un Dios de muertos?
sino de vivos? (Mc. 12, 27). El mismo san? y devolvi?
la vida como si no pudiera tolerar la presencia de la muerte. ?Si?
hubieras estado aqu?, mi hermano L?zaro no hubiese muerto?,?
le dijo Marta a Jes?s (Jn.11, 21). Jes?s, Dios-hombre, dijo?
que El es la vida, y ha venido a servir, y muri? como rescate para?
provecho de la multitud (Mc. 10,45).?
4.?
Seamos seguidores de Cristo. A ejemplo de Cristo, podemos dar nuestra vida?
por amor al pr?jimo. ?Nadie tiene m?s amor que el que?
da su vida por sus amigos? (Jn. 15, 13). Por supuesto que nuestra?
vida est? en la mano de Dios. Pero si Dios nos ha dado inteligencia?
y voluntad, y con ellas podemos salvar la vida de otros, entonces esto es?
la voluntad de Dios.?
Todo?
lo que el hombre realiza en la medicina moderna para respetar la vida y?
sanar a los enfermos es voluntad de Dios. Y ser?a un pecado grav?simo?
dejar morir a una persona que, con buenos remedios y con una transfusi?n?
de sangre, puede ser sanada. En este sentido ?dar sangre? para?
hacer una transfusi?n no es ning?n atentado contra Dios, sino?
que puede llegar a ser un acto heroico de caridad. Por supuesto, que hay?
que atenerse a la reglamentaci? n necesaria en cuanto a higiene y?
desinfecci?n, porque en asunto tan delicado hay que evitar todo posible
contagio de SIDA y otras enfermedades.?
Frente?
a la transfusi?n de sangre, entonces, hay una sola palabra: ?Conocemos?
el amor con que Jesucristo dio su vida por nosotros; as? tambi?n?
nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos?.?
Y?
eso mismo vale para la donaci?n de ?rganos. Es muy humano?
y cristiano solidarizar con un enfermo hasta el punto de ceder los propios?
?rganos para ser trasplantados a otras personas que carecen de ellos.?

Ello?
se puede hacer tanto en vida como despu?s de la muerte. Y a diario?
vemos padres que donan ojos o ri?ones para sus hijos, ?qu?
ejemplo de caridad! Estos son gestos que hay que recomendar, ya que tanto?
con la donaci?n de sangre como con la donaci?n de ?rganos?
podemos salvar una vida.

....?? "Toda mi fuerza se encuentra en la oraci?n y en el sacrificio;
?esas son las armas invencibles que Jes?s me ha dado,
?y logran mover los corazones mucho m?s que las palabras."...Santa Teresita??


Publicado por mario.web @ 9:30
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