Martes, 07 de septiembre de 2010

Esta fiesta significa estar juntos en su presencia, caminar con el Se?or y arrodillarse en adoraci?n ante el Se?or.
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Corpus Christi, arrodillarse ante el Se?or


Queridos hermanos y hermanas:?

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?Cu?l es el significado de la solemnidad de hoy, del Cuerpo y la Sangre de Cristo? Nos los explica la misma celebraci?n que estamos realizando, con el desarrollo de sus gestos fundamentales: ante todo, nos hemos reunido alrededor del Se?or para estar juntos en su presencia; en segundo lugar, tendr? lugar la procesi?n, es decir, caminar con el Se?or; por ?ltimo, vendr? el arrodillarse ante el Se?or, la adoraci?n que comienza ya en la misa y acompa?a toda la procesi?n, pero que culmina en el momento final de la bendici?n eucar?stica, cuando todos nos postraremos ante Aqu?l que se ha agachado hasta nosotros y ha dado la vida por nosotros.?

Analicemos brevemente estas tres actitudes para que sean realmente expresi?n de nuestra fe y de nuestra vida.?

Reunirse en la presencia del Se?or?

El primer acto es el de reunirse en la presencia del Se?or. Es lo que antiguamente se llamaba "statio". Imaginemos por un momento que en toda Roma s?lo existiera este altar, y que se invitara a todos los cristianos de la ciudad a reunirse aqu?, para celebrar al Salvador, muerto y resucitado. Esto nos permite hacernos una idea de cu?les fueron los or?genes de la celebraci?n eucar?stica, en Roma y en otras muchas ciudades, a las que llegaba el mensaje evang?lico: en cada Iglesia particular hab?a un solo obispo y, a su alrededor, alrededor de la Eucarist?a celebrada por ?l, se constitu?a la comunidad, ?nica, pues uno era el C?liz bendecido y uno era el Pan partido, como hemos escuchado en las palabras del ap?stol Pablo en la segunda lectura (Cf. 1 Corintios 10,16-17).?

Pasa por la mente otra famosa expresi?n de Pablo: "ya no hay jud?o ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jes?s" (G?latas 3, 28). "?Todos vosotros sois uno!". En estas palabras se percibe la verdad y la fuerza de la revoluci?n cristiana, la revoluci?n m?s profunda de la historia humana, que se experimenta precisamente alrededor de la Eucarist?a: aqu? se re?nen en la presencia del Se?or personas de diferentes edades, sexo, condici?n social, ideas pol?ticas. La Eucarist?a no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas seg?n afinidades o amistad. La Eucarist?a es un culto p?blico, que no tiene nada de esot?rico, de exclusivo. En esta tarde, no hemos decidido con qui?n quer?amos reunirnos, hemos venido y nos encontramos unos junto a otros, reunidos por la fe y llamados a convertirnos en un ?nico cuerpo, compartiendo el ?nico Pan que es Cristo. Estamos unidos m?s all? de nuestras diferencias de nacionalidad, de profesi?n, de clase social, de ideas pol?ticas: nos abrimos los unos a los otros para convertirnos en una sola cosa a partir de ?l. Esta ha sido desde los inicios la caracter?stica del cristianismo, realizada visiblemente alrededor de la Eucarist?a, y es necesario velar siempre para que las tentaciones del particularismo, aunque sea de buena fe, no vayan en el sentido opuesto. Por tanto, el Corpus Christi nos recuerda ante todo esto: ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del ?nico Se?or y ser uno en ?l y con ?l.?

Caminar con el Se?or?

El segundo aspecto constitutivo es caminar con el Se?or. Es la realidad manifestada por la procesi?n, que viviremos juntos tras la santa misa, como una prolongaci?n natural de la misma, avanzando tras Aqu?l que es el Camino. Con el don de s? mismo en la Eucarist?a, el Se?or Jes?s nos libera de nuestras "par?lisis", nos vuelve a levantar y nos hace "pro-ceder", nos hace dar un paso adelante, y luego otro, y de este modo nos pone en camino, con la fuerza de este Pan de la vida. Como le sucedi? al profeta El?as, que se hab?a refugiado en el desierto por miedo de sus enemigos, y hab?a decidido dejarse morir (Cf. 1 Reyes 19,1-4). Pero Dios le despert? y le puso a su lado una torta reci?n cocida: "Lev?ntate y come -le dijo--, porque el camino es demasiado largo para ti" (1 Reyes 19, 5.7). La procesi?n del Corpus Christi nos ense?a que la Eucarist?a nos quiere liberar de todo abatimiento y desconsuelo, quiere volver a levantarnos para que podamos retomar el camino con la fuerza que Dios nos da a trav?s de Jesucristo. Es la experiencia del pueblo de Israel en el ?xodo de Egipto, la larga peregrinaci?n a trav?s del desierto, de la que nos ha hablado la primera lectura. Una experiencia que para Israel es constitutiva, pero que para toda la humanidad resulta ejemplar. De hecho, la expresi?n "no s?lo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca del Se?or" (Deuteronomio 8,3) es una afirmaci?n universal, que se refiere a cada hombre en cuanto hombre. Cada uno puede encontrar su propio camino, si encuentra a Aqu?l que es Palabra y Pan de vida y se deja guiar por su amigable presencia. Sin el Dios-con-nosotros, el Dios cercano, ?c?mo podemos afrontar la peregrinaci?n de la existencia, ya sea individualmente ya sea como sociedad y familia de los pueblos??

La Eucarist?a es el sacramento del Dios que no nos deja solos en el camino, sino que se pone a nuestro lado y nos indica la direcci?n. De hecho, ?no es suficiente avanzar, es necesario ver hacia d?nde se va! No basta el "progreso", sino no hay criterios de referencia. Es m?s, se sale del camino, se corre el riesgo de caer en un precipicio, o de alejarse de la meta. Dios nos ha creado libres, pero no nos ha dejado solos: se ha hecho ?l mismo "camino" y ha venido a caminar junto a nosotros para que nuestra libertad tenga el criterio para discernir el camino justo y recorrerlo.?

Arrodillarse en adoraci?n ante el Se?or?

Al llegar a este momento no es posible de dejar de pensar en el inicio del "dec?logo", los diez mandamientos, en donde est? escrito: "Yo, el Se?or, soy tu Dios, que te he sacado del pa?s de Egipto, de la casa de servidumbre. No habr? para ti otros dioses delante de m?" (?xodo 20, 2-3). Encontramos aqu? el tercer elemento constitutivo del Corpus Christi: arrodillarse en adoraci?n ante el Se?or. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio m?s v?lido y radical contra las idolatr?as de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucarist?a es una profesi?n de libertad: quien se inclina ante Jes?s no puede y no debe postrarse ante ning?n poder terreno, por m?s fuerte que sea. Nosotros, los cristianos, s?lo nos arrodillamos ante el sant?simo Sacramento, porque en ?l sabemos y creemos que est? presente el ?nico Dios verdadero, que ha creado el mundo y lo ha amado hasta el punto de entregar a su unig?nito Hijo (Cf. Juan 3, 16).?

Nos postramos ante un Dios que se ha abajado en primer lugar hacia el hombre, como el Buen Samaritano, para socorrerle y volverle a dar la vida, y se ha arrodillado ante nosotros para lavar nuestros pies sucios. Adorar el Cuerpo de Cristo quiere decir creer que all?, en ese pedazo de pan, se encuentra realmente Cristo, quien da verdaderamente sentido a la vida, al inmenso universo y a la m?s peque?a criatura, a toda la historia humana y a la m?s breve existencia. La adoraci?n es oraci?n que prolonga la celebraci?n y la comuni?n eucar?stica, en la que el alma sigue aliment?ndose: se alimenta de amor, de verdad, de paz; se alimenta de esperanza, pues Aqu?l ante el que nos postramos no nos juzga, no nos aplasta, sino que nos libera y nos transforma.?

Por este motivo, reunirnos, caminar, adorar, nos llena de alegr?a. Al hacer nuestra la actitud de adoraci?n de Mar?a, a quien recordamos particularmente en este mes de mayo, rezamos por nosotros y por todos; rezamos por cada persona que vive en esta ciudad para que pueda conocerte e ti, Padre, y a Aqu?l que t? has enviado, Jesucristo. Y de este modo tener la vida en abundancia. Am?n.?




Homil?a que pronunci? Benedicto XVI en la tarde del jueves 22 mayo 2008, solemnidad del Corpus Christi, al presidir la celebraci?n eucar?stica en la plaza de la Bas?lica de San Juan de Letr?n.?


Publicado por mario.web @ 9:31
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