Martes, 07 de septiembre de 2010

Con la mirada puesta en Cristo, miles de corazones recobran la esperanza, acogen el perd?n, celebran los sacramentos. Aprenden a construir, m?s all? de las derrotas.
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El mal derrotado y moribundo



Cuando el mal muerde la propia carne, cuando destruye planes que llevamos en el coraz?n, cuando deja cicatrices que no se cierran.?

Cuando el mal aparece con su rostro m?s salvaje, en los ni?os sin alimento, en los pobres sin vestido, en los enfermos sin asistencia m?dica ni consuelos humanos.?

Cuando el mal explota en esas guerras largas, a veces olvidadas, que alimentan odios que pasan de padres a hijos, que provocan miles de muertos y de heridos.?

Cuando el mal entra en mis propios pensamientos, me arrastra hacia el ego?smo, me hunde en la pereza, me encadena a las pasiones de la carne, me adormece con el conformismo ante la mentalidad del mundo vac?o y hedonista.?

Cuando el mal me lleva a la desesperanza, a la apat?a, a la rendici?n, a la postura de quien ya no quiere hacer nada...?

Cuando el mal parece triunfar, en m? y en otros, y llena las p?ginas de la prensa, las novelas de los escritores, las pantallas del cine, la imaginaci?n de los pueblos...?

Cuando ocurre todo eso, el mal muestra toda su debilidad y su impotencia. Dejar? heridas, producir? penas, destrozar? corazones, provocar? l?grimas. Pero ser? siempre pasajero, vulnerable, mezquino, d?bil.?

Porque el mal no puede vencer a Dios, porque el bien es la palabra definitiva de la historia, porque el pecador tiene abierta ante s? las puertas del perd?n, porque tambi?n hoy miles de hombres y mujeres de todas las edades y naciones dejar?n de lado su ego?smo, adorar?n a Dios y se pondr?n a servir a sus hermanos.?

La Cruz venci? el mal, destruy? la muerte, derrot? al pecado. La Pascua da la clave definitiva de la historia humana. El Sepulcro est? vac?o, porque Cristo es el Se?or del mundo y de la historia.?

Con la mirada puesta en Cristo, miles de corazones recobran la esperanza, acogen el perd?n, celebran los sacramentos. Aprenden a construir, m?s all? de las derrotas, espacios de bien en este mundo necesitado de consuelos. Ponen pelda?os de alegr?a y misericordia que nos acercan, poco a poco, al momento del encuentro con el Padre del Amor eterno.?


Publicado por mario.web @ 9:43
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