Martes, 07 de septiembre de 2010

(Mc?14,12-16.22- 26):??El primer d?a de los ?zimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dicen sus disc?pulos: ??D?nde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua??. Entonces, env?a a dos de sus disc?pulos y les dice: ?Id a la ciudad; os saldr? al encuentro un hombre llevando un c?ntaro de agua; seguidle y all? donde entre, decid al due?o de la casa: ?El Maestro dice: ?D?nde est? mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis disc?pulos??. ?l os ense?ar? en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced all? los preparativos para nosotros?. Los disc?pulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les hab?a dicho, y prepararon la Pascua.

Y mientras estaban comiendo, tom? pan, lo bendijo, lo parti? y se lo dio y dijo: ?Tomad, ?ste es mi cuerpo?. Tom? luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella. Y les dijo: ??sta es mi sangre de la Alianza , que es derramada por muchos. Yo os aseguro que ya no beber? del producto de la vid hasta el d?a en que lo beba de nuevo en el Reino de Dios?.

Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.

LA CENA DEL?SE?OR?

JOS? ANTONIO PAGOLA?

SAN SEBASTI?N (GUIPUZCOA).

?

ECLESALIA,?www.eclesialia. net?.- Los estudios sociol?gicos lo destacan con datos contundentes: los cristianos de nuestras iglesias occidentales est?n abandonando la misa dominical. La celebraci?n, tal como ha quedado configurada a lo largo de los siglos, ya no es capaz de nutrir su fe ni de vincularlos a la comunidad de Jes?s.

Lo sorprendente es que estamos dejando que la misa ??se pierda?? sin que este hecho apenas provoque reacci?n alguna entre nosotros. ?No es la eucarist?a el centro de la vida cristiana? ?C?mo podemos permanecer pasivos, sin capacidad de tomar iniciativa alguna? ?Por qu? la jerarqu?a permanece tan callada e inm?vil? ?Por qu? los creyentes no manifestamos nuestra preocupaci?n con m?s fuerza y dolor?

La desafecci?n por la misa est? creciendo incluso entre quienes participan en ella de manera responsable e incondicional. Es la fidelidad ejemplar de estas minor?as la que est? sosteniendo a las comunidades, pero ?podr? la misa seguir viva s?lo a base de medidas protectoras que aseguren el cumplimiento del rito actual?

Las preguntas son inevitables: ?No necesita la Iglesia en su centro una experiencia m?s viva y encarnada de la cena del Se?or, que la que ofrece la liturgia actual? ?Estamos tan seguros de estar haciendo hoy bien lo que Jes?s quiso que hici?ramos en memoria suya?

?Es la liturgia que nosotros venimos repitiendo desde siglos la que mejor puede ayudar en estos tiempos a los creyentes a vivir lo que vivi? Jes?s en aquella cena memorable donde se concentra, se recapitula y se manifiesta c?mo y para qu? vivi? y muri? Jes?s? ?Es la que m?s nos puede atraer a vivir como disc?pulos suyos al servicio de su proyecto del reino del Padre?

Hoy todo parece oponerse a la reforma de la misa. Sin embargo, cada vez ser? m?s necesaria si la Iglesia quiere vivir del contacto vital con Jesucristo. El camino ser? largo. La transformaci? n ser? posible cuando la Iglesia sienta con m?s fuerza la necesidad de recordar a Jes?s y vivir de su Esp?ritu. Por eso tambi?n ahora lo m?s responsable no es ausentarse de la misa sino contribuir a la conversi?n a Jesucristo.

?


Publicado por mario.web @ 11:15
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios