Martes, 07 de septiembre de 2010

[5] Me hab?is llamado dichosa todas las gentes, todos los tiempos y
lo hab?is hecho adornando mi nombre con esos t?tulos que contienen
veneraci?n, amor y la descripci?n de un destino. Entre todos esos
t?tulos me dec?s uno: ?Asunta?, que yo veo que me califica
como el resumen, como la ?ltima palabra de una vocaci?n que madura
en su fruto final pero que, al mismo tiempo, est? contenido en el
comienzo y en el discurrir de esa misma vocaci?n como lo est? la
meta en el principio y en el medio de un itinerario.

"Asunta a los cielos". De esos cielos, del Padre que habita en
ellos recib? la comuni?n en su alegr?a en el comienzo de mi
vocaci?n: ?Al?grate?, mientras me conced?a el regalo de
sus manos colmadamente llenas de su favor. Ahora en los cielos, en el
coraz?n del Padre, la alegr?a ha remansado en el gozo total y el
favor ha desembocado en la gracia plena. Por ella todo lo poseo ya
comprendido y resumido en la altura ilimitada de su luz y en el abrazo
interminable de su amor.

Yo tambi?n, en aquel comienzo misterioso de mi vocaci?n, me puse
un t?tulo que quer?a expresar la ?nica forma de agradecer la
visita del Alt?simo: "la Sierva del Se?or". S?lo
recibi?ndolo como peque?a sierva pod?a ensalzar la grandeza de
su plan amoroso y el inmenso don para m? de que contara con mi
consentimiento y colaboraci?n.

Pero vosotros, mis hijos, hab?is usado muy poco ese t?tulo para
designarme, casi os hab?is limitado en decirme ?la sierva del
Se?or?, mi t?tulo preferido en la tierra. Ahora que en los
cielos, junto a Dios, me reconoc?is coronada como reina, ?no
record?is la verdad de aquel dicho: ?Servir es reinan>? ?Verdad
que comprend?is que solamente sirviendo en la tierra se puede recibir
una corona en el cielo? ?No es verdad que s?lo pasando mi vida
como la peque?a sierva del Se?or he podido ser elevada finalmente
junto al | Alt?simo?

Si quer?is, pues, poner una corona a mi vida llam?ndome ?Asunta
al cielo?, no olvid?is que los elementos con que se ha trabajado
esa corona fueron el metal precioso del favor del Padre pero tambi?n
el humilde material de la obediencia entregada, del amor sencillo, de la
fidelidad cotidiana, del servicio generoso.

En mi persona, el que hizo cosas grandes por mi, ha coronado juntamente
su propia obra y esta carne humilde que se llev? en su vuelo tantas
peque?as partes de mi vida transcurridas en la luz o en la sombra. En
mi cielo, conmigo, han recibido su trono mi cocina y mi rueca de Nazaret
y mis humildes servicios a Jos?, las flores de mi huerto, las
caricias del ni?o en mis brazos y mis vigilias de sus sue?os, el
polvo de mis pasos detr?s de los caminos de Jes?s y las preguntas
que guardaba en m? coraz?n, mis l?grimas y dolor en su muerte,
la soledad de mis a?os maduros y el afecto venerado de los
disc?pulos.

Yo os llamo a vivir con fiel sencillez vuestra vida en la tierra para
que nada de ella se pierda cuando llegue el d?a de las coronas que no
se marchitan en el cielo.


Publicado por mario.web @ 11:19
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