Mi?rcoles, 08 de septiembre de 2010

EL INFIERNO ES LA CONSECUENCIA ULTIMA DEL PECADO
Catequesis del Santo Padre Juan Pablo II, 28 julio 1999?
"El infierno como rechazo definitivo de Dios"?

1. Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso. Pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perd?n, renunciando as? para siempre a la comuni?n gozosa con ?l. Precisamente esta tr?gica situaci?n es lo que se?ala la doctrina cristiana cuando habla de condenaci?n o infierno. No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. La misma dimensi?n de infelicidad que conlleva esta oscura condici?n puede intuirse, en cierto modo, a la luz de algunas experiencias nuestras terribles, que convierten la vida, como se suele decir, en "un infierno".?

Con todo, en sentido teol?gico, el infierno es algo muy diferente: es la ?ltima consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situaci?n en que se sit?a definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el ?ltimo instante de su vida.?

[...]

3. Las im?genes con las que la sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente. Expresan la completa frustraci?n y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, m?s que un lugar, indica la situaci?n en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegr?a. As? resume los datos de la fe sobre este tema el Catecismo de la Iglesia cat?lica: "Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de ?l para siempre por nuestra propia y libre elecci?n. Este estado de auto exclusi?n definitiva de la comuni?n con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno" (n. 1033).?

Por eso, la "condenaci?n" no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso ?l no puede querer sino la salvaci?n de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La "condenaci?n" consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elecci?n libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opci?n. La sentencia de Dios ratifica ese estado.?

El pensamiento del infierno y mucho menos la utilizaci?n impropia de las im?genes b?blicas no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortaci?n necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jes?s resucitado ha vencido a Satan?s, d?ndonos el Esp?ritu de Dios, que nos hace invocar "Abb?, Padre" (Rm 8, 15; Ga 4, 6).?

Esta perspectiva, llena de esperanza, prevalece en el anuncio cristiano. Se refleja eficazmente en la tradici?n lit?rgica de la Iglesia, como lo atestiguan, por ejemplo, las palabras del Canon Romano: "Acepta, Se?or, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa (...), l?branos de la condenaci?n eterna y cu?ntanos entre tus elegidos".?

? L'Osservatore Romano


Publicado por mario.web @ 9:16
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