Viernes, 10 de septiembre de 2010

El cristiano debe ser un hombre de esperanza.

Tenemos que ser optimistas, mirar al futuro

con confianza. Pero la realidad es ca?tica,

por mucho que intentemos maquillarla.

Lo que ocurre es que est? mal visto decirlo.

Parece que si nos lamentamos mucho

nos convertimos en llorones o en profetas

de calamidades. Pero tampoco debemos

cerrar los ojos por crudo que sea el panorama.

Hoy d?a los medios de comunicaci?n nos ofrecen,

continuamente, im?genes impresionantes

sobre los desastres y atrocidades que ocurren

por todo el mundo.

Generalmente se fijan intensamente

en un punto del globo. Pero pronto se olvidan

de ese foco de atenci?n para pasar a otro.

A veces podemos pensar que cuando las malas noticias

sobre determinada zona dejan de salir en televisi?n,

es porque ha desaparecido los problemas.

Pero la cruda realidad sigue igual: que nadie piense

que ya no hay sufrimiento en el mundo,

que todo es vida y dulzura.

Por una parte corremos el riesgo

de acostumbrarnos a todos estos males,

como quien se acostumbra a ver pel?culas de terror.

Por otra, aunque nuestra sensibilidad y buenos deseos

puedan mover nuestros corazones a solidarizarnos

y prestar nuestra ayuda, podemos desmoralizarnos

al ver lo mal que se distribuyen nuestras ayudas.

O podemos, quiz?, experimentar una enorme

impotencia al ver que lo poco que sirven

nuestros peque?os esfuerzos ante la desastrosa

actitud de tantos pol?ticos incompetentes o corruptos.

As?, por ejemplo, nos preguntamos.

?Por qu? se hacen algunas guerras:

por oscuros intereses ego?stas?

?Por qu? se gasta tanto en armas

y tan poco en ayuda humanitaria?

Son muchas las miserias y fracasos

que est? viviendo la humanidad, en el siglo XXI.

Hay un mont?n de situaciones insostenibles

de injusticia y de crueldad.

Ciertamente no se ve nada f?cil la salida.

?Ser?n los dolores de parto que dec?a San Pablo,

esperando el nacimiento de una nueva humanidad?

Parece mentira que despu?s de dos mil a?os

de cristianismo tengamos tan marginada la aplicaci?n

de la doctrina de Jes?s. Y sin embargo,

?l es el ?nico camino. No hay otro.

Con raz?n dec?a alguien que el mandamiento

?nuevo? de Jes?s se llama as?,

porque est? casi sin estrenar.

?Qu? distinto ser?a el mundo si tuvi?ramos

presente el mensaje de amor de Jes?s!

Ante el panorama tan desastroso

que se est? viviendo en numerosos rincones

de la tierra resulta f?cil comprender la importancia

que tiene tomar en serio la religi?n cristiana.

Ella nos hace posible la esperanza.

?

M?ximo ?lvarez Rodr?guez


Publicado por mario.web @ 5:05
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