Viernes, 10 de septiembre de 2010

En el taller m?s extra?o y sublime conocido, se reunieron los grandes arquitectos, los afamados carpinteros y los mejores obreros celestiales que deb?an fabricar al padre perfecto:

-"Debe ser fuerte", coment? uno.

-"Tambi?n, debe ser dulce", coment? otro experto.

-"Debe tener firmeza y mansedumbre: tiene que saber dar buenos consejos".

-"Debe ser justo en momentos decisivos, alegre y comprensivo en los momentos tiernos".

-"?Como es posible -interrog? un obrero.- poner tal cantidad de cosas en un solo cuerpo"?

-"Es f?cil", contest? el ingeniero. "S?lo tenemos que crear un hombre con la fuerza del hierro y que tenga coraz?n de caramelo".

Todos rieron ante la ocurrencia y se escuch? una voz, era el Maestro, due?o del taller del cielo:

-"Veo que al fin comienzan", coment? sonriendo ?"No es f?cil la tarea, es cierto, pero no es imposible si ponen inter?s y amor en ello". Y tomando en sus manos un pu?ado de tierra, comenz? a darle forma.

-"?Tierra? -pregunt? sorprendido uno de los arquitectos- ?Pens? que lo fabricar?amos de m?rmol, o marfil o piedras preciosas!.

-"Este material es necesario para que sea humilde -le contest? el Maestro- Y extendiendo su mano sac? de las estrellas oro y lo a?adi? a la masa.

-"Esto es para que en las pruebas brille y se mantenga firme". Agreg? a todo aquello, amor, sabidur?a, le dio forma, le sopl? de su aliento y cobr? vida, pero... faltaba algo, pues en su pecho le quedaba un hueco.

-"?Y qu? pondr?s ah??" -pregunt? uno de los obreros-. Y abriendo su propio pecho, y ante los ojos asombrados de aquellos arquitectos, sac? su coraz?n y le arranc? un pedazo y lo puso en el centro de aquel hueco. Dos l?grimas salieron de sus ojos mientras volv?a a su lugar su coraz?n ensangrentado.

-?Por qu? has hecho tal cosa?" -le interrog? un ?ngel obrero- y a?n sangrando, le contest? el Maestro:

-"Esto har? que me busque en momentos de angustia, que sea justo y recto, que perdone y corrija con paciencia, y sobre todo, que est? dispuesto a?n al sacrificio por los suyos y que dirija a sus hijos con su ejemplo, por que al final de su largo trabajo, cuando haya terminado su tarea de padre all? en la tierra, regresar? hasta m?. Y satisfecho por su buena labor, yo le dar? un lugar aqu? en mi reino. Le extender? mi mano, descansar? en mi pecho y tendr? Vida Eterna. Pues yo tambi?n soy Padre y por ?l, por su bien, para otorgarle vida, me arranqu? del coraz?n un pedazo de amor y lo puse en su pecho. Para que a m? regrese, guiado por la sangre que derram? por ?l en una cruz, para darle perd?n, para mostrarle que aunque es duro ser padre, cuando extiendes tus brazos y perdonas, la recompensa es vida, gozo y amor eterno.

Autor Desconocido


Publicado por mario.web @ 5:10
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