Viernes, 10 de septiembre de 2010

Hemos de abordar en esta nota un asunto esencial para el derecho: la conciencia, dado que frente a los que sostienen que la conciencia nos ha sido inculcada por la educaci?n, externamente, creemos que ella forma parte del bagaje espiritual del hombre, lo que requiere ciertas explicaciones.

?

Bien se ha dicho que, en cierto modo, la dotaci?n b?sica del ser humano est? compuesta de cuerpo y alma, de cuerpo y esp?ritu; que a trav?s de la persona, la materia se eleva al ?mbito espiritual, y gracias a esta uni?n compatibiliza ambas cosas entre s?; que la unidad de la creaci?n se manifiesta precisamente en la uni?n de ambas cosas en el ser humano, lo que le confiere una funci?n muy destacada en la gran sinfon?a global de la creaci?n.

?

Igualmente se ha ense?ado, que el esp?ritu o alma no se puede radicar ni en el coraz?n, ni en el cerebro, etc., sino que penetra en la persona entera: en rigor, todo el cuerpo est? presente en las actividades espirituales, a la vez que sus ?rganos muestran que el cuerpo est? animado por el esp?ritu.

?

La conciencia forma parte del alma y en su funcionamiento es algo vivo. Y parafraseando a Tom?s de Aquino podemos decir que la promulgaci?n de la ley natural ?cuyos principios fundamentan la moral y el derecho? se realiza por la inserci?n de la misma en la conciencia. Esta inserci?n no hay que considerarla como algo extr?nseco a la conciencia y sobre a?adido, sino que ?sta, al ser creada por Dios, lleva en s? lo necesario para conocer por s? misma sus preceptos. La promulgaci?n de la ley natural? no se hace sino de los principios m?s generales conocidos por s? mismos, de los cuales va sacando la raz?n las distintas consecuencias; por tanto, esta promulgaci?n exige:

?

a) ?que estos principios m?s universales de la ley, en los cuales virtualmente est?n contenidos los dem?s,? puedan ser conocidos por el hombre una vez llegado al uso de la raz?n, y

b) ?que el hombre est? dotado ?como lo est? de la facultad de raciocinar, mediante la cual va sacando las conclusiones pr?cticas que de estos principios se deducen y que son aplicados a las diversas circunstancias de la vida.

?

La ley natural, entonces, se halla inserta en la conciencia de los hombres, en sus principios m?s generales, por lo que todo hombre dotado de raz?n es capaz de conocer esos principios universales, los que no pueden ser borrados de su conciencia, pero cabe que el hombre los malogre o niegue transitoriamente, si la pasi?n le impide a la raz?n aplicarlos al caso particular.

?

Ahora bien, frente a la aseveraci?n de que la ley moral es universal, nos parece estar viendo ?-dice Olgiati?-, en un rinc?n, a un pensador erudito e inteligente que se nos acerca con sonrisa mefistof?lica, nos da unas palmadas en la espalda y nos susurra: ?Amigo, ?crees que la norma ?tica puede considerarse como absoluta?. En cada pa?s que visitas encuentras una moral. Recuerda a los antrop?fagos, quienes, quiz? para honrar a una divinidad, te devorar?an devotamente?...

?

Mas ya los antiguos defensores de la filosof?a del ser conoc?an bien la objeci?n, y nos basta con poner de manifiesto el equ?voco sobre el que se asienta, a saber: confunde la realidad con el conocimiento de la realidad; sustituye el orden ontol?gico por el orden psicol?gico: una cosa son la aritm?tica y la geometr?a y otra cosa todos los errores matem?ticos que los estudiantes, y a veces incluso los profesores, han cometido; una cosa es la Am?rica que exist?a antes de 1492 y otra el conocimiento del nuevo continente gracias al descubrimiento de Crist?bal Col?n. De igual modo, no es l?cito sustituir las normas de la ?tica que son mucho m?s absolutas que cualquier ley matem?tica, en cuanto se reducen al ente y a sus principios, por su conocimiento en los diversos tiempos, lugares y circunstancias.?El conocimiento est? influido por la pasi?n y la ignorancia. El hombre no es pura raz?n. Pero, lo mismo que los desprop?sitos matem?ticos no dicen nada contra su valor, los errores individuales o sociales nada atestiguan contra lo absoluto de las normas ?ticas.

?

Cabe, entonces, que los principios ?ticos sean malogrados por el hombre transitoriamente, si ?reiteramos? la pasi?n le impide a la raz?n aplicarlos al caso particular, como tambi?n que las conclusiones pr?cticas que de esos principios se deducen pueden quedar un d?a atrofiadas de la conciencia por torpeza mental ?an?logamente a lo que acontece en el orden especulativo? o por la perversidad de las costumbres.

?

Para concluir, ante el interrogante de si existen personas sin conciencia, ha respondido S. S. Benedicto XVI: "Me atrevo a decir que es imposible que un ser humano mate a cualquier otro y no sepa que eso est? mal; de alg?n modo lo sabe. Es imposible que una persona que vea a otra en extrema necesidad no sienta que deber?a hacer algo. En el hombre existe una llamada primigenia, una sensibilidad primigenia para lo bueno y lo malo"; y Juan Pablo Magno dec?a que hab?a "una conciencia que, cuando desaprueba, castiga y atormenta con los remordimientos"...

JORGE H. SARMIENTO GARC?A


Publicado por mario.web @ 5:33
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios