Viernes, 10 de septiembre de 2010

Bendecir? al Se?or con toda mi alma; bendecir? con todo mi ser su santo nombre. Bendecir? al Se?or con toda mi alma; no olvidar? ninguno de sus beneficios. ?l es quien perdona todas mis maldades, quien sana todas mis enfermedades, quien libra mi vida del sepulcro, quien me colma de amor y ternura, quien me satisface con todo lo mejor y me rejuvenece como un ?guila [Salmo 103,1 - 5]

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El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz, que les brill? a los que habitaban en una regi?n de sombras de muerte. Hemos sido constituidos en Pueblo de Dios, y el Padre misericordioso se alegra de haber encontrado a su hijo, el que por muchos a?os y siglos hab?a vagado lejos de la casa paterna, pues Dios no quiere la salvaci?n s?lo para unos cuantos elegidos. ?l nos ama a todos y quiere que todos los hombres se salven. ?l ha enviado a su Iglesia a proclamar su Evangelio hasta el ?ltimo rinc?n de la tierra; quiere que todos lleguemos a ser hijos suyos. Esa es la misericordia que Dios nos ha manifestado por medio de su Hijo que baj? del cielo para conducirnos a ?l. ?l carg? sobre s? nuestras miserias e hizo suyos nuestros delitos. ?l retorna junto con toda la humanidad pecadora, pero arrepentida, para ser recibida como es recibido el Hijo en la casa paterna.

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El Se?or juzga con verdadera justicia a los que sufren violencia. Dio a conocer sus caminos y sus hechos a Mois?s y al pueblo de Israel [Salmo 103,6 - 7]

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En Cristo Jes?s, Dios ha venido para recibirnos a nosotros, pecadores, y a sentarnos a su mesa. Dios jam?s nos ha abandonado, ni se ha olvidado de nosotros. A pesar de que la humanidad ha vivido lejos del Se?or, ?l nos sigue amando, y no se queda esper?ndonos en su casa para que retornemos a ?l. ?l ha salido a buscarnos y no ha descansado hasta encontrarnos para ofrecernos su perd?n. A quienes lo aceptamos como nuestro Dios y Se?or nos lleva sobre sus hombros, lleno de alegr?a, de regreso a la Casa Paterna.

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El Se?or es tierno y compasivo; es paciente y todo amor. No nos reprende en todo tiempo ni su rencor es eterno; no nos ha dado el pago que merecen nuestras maldades y pecados; tan inmenso es su amor por los que lo honran como inmenso es el cielo sobre la tierra [Salmo 103,8 - 11]

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En Cristo Jes?s hemos conocido el rostro amoroso y misericordioso de Dios. El Se?or no se ha quedado en promesas de salvaci?n; ?l ha cumplido su palabra y nos llama para que creyendo en Jes?s, hagamos nuestros su amor y su vida. Dios sabe que somos fr?giles, inclinados al pecado. Tal vez muchas veces la codicia, la lascivia y la sensualidad nos llev? por caminos de rebeld?a a Dios. Pero el Se?or, cuando ve que volvemos a ?l con el coraz?n arrepentido, se nos muestra como un Padre lleno de amor y de ternura para con nosotros.

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El Se?or es, con los que lo honran, tan tierno como un padre con sus hijos; pues ?l sabe de qu? estamos hechos: sabe bien que somos polvo [Salmo 103,13 - 14]

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El Se?or no s?lo nos perdona nuestros pecados conforme a su infinita misericordia sino que va m?s all?: aplasta con sus pies nuestras iniquidades y arroja a lo hondo del mar nuestros delitos [Miqueas 7,18 - 20]. ?l quiere que perdonados y reconciliados con ?l, caminemos como santos, pues ?l, nuestro Dios, es Santo, y para eso nos envi? a su propio Hijo, el cual carg? sobre s? nuestras iniquidades y clav? en la cruz el documento que nos condenaba. ?l quiere que todos nos amemos y nos perdonemos del mismo modo que nos ama y perdona.

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El amor del Se?or es eterno para aquellos que lo honran; su justicia es infinita por todas las generaciones, para los que cumplen con su alianza y no se olvidan de obedecer sus mandatos. ?El Se?or ha puesto su trono en el cielo, y su reino domina sobre todo. Bendigan al Se?or, ?ngeles poderosos. Ustedes, que cumplen sus ?rdenes, que est?n atentos a obedecerlo [Salmo 103,17 - 20]

Quien crea en Jes?s y lo acepte en su vida habr? hecho la voluntad de Dios, que no nos ha dado otro nombre bajo el cual podamos salvarnos. Tal vez en otro tiempo fuimos irreflexivos, rebeldes, descarriados, esclavos de toda clase de malas inclinaciones y placeres, llenos de maldad y de envidia; ?ramos despreciados y nos odi?bamos unos a otros. Pero a pesar de todo eso Dios nos salv?, no por alguna obra buena nuestra, sino s?lo por su gran misericordia ??

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???Se?or m?o, Jesucristo, reconozco que he guardado resentimientos y que no he perdonado. Perd?name, Se?or, y ay?dame a reconciliarme con quienes me han ofendido o perjudicado. Ens??ame a pedir perd?n a quienes yo haya ofendido. Sana Se?or, mi coraz?n y el de mis hermanos!!!


Publicado por mario.web @ 6:32
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