Viernes, 10 de septiembre de 2010
Las condiciones actuales de vida hacen indispensable una formaci?n muy aquilatada de ni?os y j?venes si queremos tener futuro. Los medios de comunicaci?n acosan diariamente al ciudadano con un alud de informaciones de todo orden. Con frecuencia, los tema
Autor: Alfonso L?pez Quint?s* catedr?tico em?rito de filosof?a en la Univ. Complutense de Madrid. | Fuente: educaweb?
es.catholic.net?
C?mo lograr una Formaci?n Integral
C?mo lograr una Formaci?n Integral


Con frecuencia, los temas decisivos de la vida humana son tratados de forma fr?vola y tendenciosa.

Resulta extremadamente dif?cil para ni?os y j?venes reaccionar con la debida lucidez ante esta avalancha de ideas contrastadas e incluso a veces opuestas. La ?nica v?a de soluci?n es dotar a ni?os y j?venes de un elevado poder de discernimiento y fortalecer su voluntad mediante la propuesta de un ideal de vida entusiasmante.

A ello tienden en el fondo, expresa o t?citamente, los diversos planes de estudio que se est?n elaborando en distintos lugares y pa?ses. La Ley General de Ordenaci?n del Sistema Educativo (LOGSE) propone como meta ?ltima de la ense?anza lograr la "formaci?n integral de los alumnos". Para ello se?ala seis objetivos o metas parciales (aprender a pensar con rigor, razonar de modo persuasivo y fundamentado, convivir de forma grata y fecunda, tomar decisiones l?cidas, comportarse de modo adecuado a las exigencias del propio ser personal) y siete temas transversales (Educaci?n moral y c?vica, Educaci?n para la paz, Educaci?n para la igualdad de oportunidades entre los sexos, Educaci?n ambiental, Educaci?n sexual, Educaci?n del consumidor y Educaci?n vial). Estos temas ?seg?n la Ley? han de ser tratados a trav?s de todas las ?reas de forma tal que, al mismo tiempo que se los expone, se vayan consiguiendo los objetivos antedichos: pensar con rigor, razonar de forma coherente, etc. Al hacerlo, cada profesor ejerce funci?n de aut?ntico tutor.

Esta exigencia de la ley es causa actualmente de perplejidad y preocupaci?n por parte de numerosos profesores, que se sienten seguros en el campo de su ?rea pero se ven perdidos a la hora de realizar tareas que siempre han sido consideradas como competencia de la ?tica, la Teor?a de los valores, la Pedagog?a, la Formaci?n humana... A requerimiento de diversos grupos de profesores, apliqu? a esta cuesti?n los resultados de las investigaciones que hube de realizar para configurar la Escuela de Pensamiento y Creatividad y se me abri? una v?a extraordinariamente fecunda para dar cumplimiento a la Ley sin causar la menor distorsi?n a los profesores. ?stos no necesitan preocuparse de "ense?ar" directamente valores y creatividad a los alumnos. Pueden permanecer tranquilos dentro del per?metro de su ?rea, pero han de poner sumo empe?o en subrayar ciertas cuestiones de la misma que tienen gran incidencia en la formaci?n integral de los j?venes. Esta incidencia se descubre cuando se analiza a fondo lo que es e implica el proceso formativo.

I. El proceso formativo y sus cinco fases


El proceso formativo debe realizarse, a mi entender, en cinco fases. A lo largo de ellas se van alumbrando los valores y se descubre en qu? consiste ser creativo. La creatividad y los valores no son objeto de ense?anza, como pueden serlo la mayor parte de los contenidos propios de las diferentes ?reas: matem?ticas, ciencias, historia, geograf?a... Los valores se alumbran, nos apelan, piden ser realizados. La creatividad es un modo de actividad singularmente fecunda que tiene lugar cuando respondemos a la apelaci?n de los valores de forma activa y damos lugar a algo nuevo lleno de sentido. Recorramos en esquema las cinco fases y descubriremos una idea decisiva: formarse significa entusiasmarse con la unidad, comprender que fundar modos elevados de unidad con las realidades de nuestro entorno constituye el ideal de nuestra vida. Bien comprendida y asimilada esta idea primordial, disponemos de una clave decisiva para orientar fecundamente la ense?anza y otorgar a la vida profesional todo su relieve.

Primera fase del proceso formativo


El punto de partida del proceso formativo es mirar alrededor, contemplar hondamente todas las realidades y percatarse de que no todas tienen el mismo rango. Unas son meros objetos, realidades cerradas en s?, delimitables, pesables, asibles, situables en un lugar determinado del espacio y en un momento determinado del tiempo. Un bol?grafo, por ejemplo, presenta estas condiciones; es un objeto. Otras realidades tambi?n son delimitables, asibles, etc. por tener una vertiente material, pero son m?s que objetos. Tienen iniciativa y desarrollan cierta actividad en distintos ?rdenes. Una persona no queda circunscrita por sus dimensiones corp?reas, abarca cierto campo en diversos aspectos: est?tico, ?tico, profesional, religioso... Es m?s bien un "campo de realidad" que un objeto. Suelo denominarla "?mbito de realidad" o, sencillamente, "?mbito".

Pero no s?lo las personas ostentan este car?cter ambital. Toda realidad que ofrece al hombre ciertas posibilidades y es capaz de recibir las que el hombre le ofrece ha de ser considerada tambi?n como "?mbito". Un piano, en cuanto mueble, es un objeto. Visto como instrumento, es un "?mbito", porque ofrece al pianista la posibilidad de sonar y es capaz de recibir las posibilidades que aqu?l le otorga en orden a configurar diversas formas musicales. Lo mismo cabe decir de un barco o un avi?n. Cuando el principito, en el relato hom?nimo de Saint-Exup?ry, vio un avi?n abatido sobre el desierto, pregunt?: "?Qu? es esta cosa? El piloto lo corrigi? inmediatamente: "Esto no es una cosa. Esto vuela. Esto es un avi?n, es mi avi?n""(1). Llamarle "cosa" significaba rebajarlo de rango, no verlo como un ?mbito de realidad, capaz de entreverarse con el piloto y dar lugar a esa maravilla de la t?cnica que es un avi?n en acto de volar.

El arte de vivir con autenticidad consiste en aprender a ver las realidades del entorno no s?lo como objetos sino tambi?n como ?mbitos posibles. Muchas realidades de nuestro entorno se nos aparecen en principio como meros objetos. Pero, si las asumimos en un proyecto creativo, las elevamos a condici?n de ?mbitos. El bol?grafo con que estoy escribiendo es un objeto: algo mensurable, delimitable, pesable... Si lo utilizo para escribir una obra, lo hago part?cipe de una actividad personal entra?able, lo "ambitalizo" con ello en cierta medida y lo doto de un valor proporcional a la calidad de mi escrito. Por eso admiramos la pluma con que Goethe escribi? el Fausto y que se conserva en su casa-museo de Frankfurt.

Todo ?mbito es una realidad abierta, relacional, colaboradora. Est? de por s? predispuesta a colaborar en experiencias reversibles, experiencias de doble direcci?n. Con ello pasamos a la segunda fase del proceso formativo.

Segunda fase


En la vida realizamos a menudo acciones que van de nosotros a las realidades del entorno y all? terminan. Doy un empuj?n a un libro y ?ste se desplaza. No hay reacci?n por su parte a mi iniciativa. Yo he tenido todo el protagonismo. He realizado una acci?n coactiva. He mandado, y el libro ha obedecido mi mandato ciegamente. Mejor dicho: no ha habido ni mandato ni obediencia, sino un impulso f?sico y una reacci?n mec?nica. Me he movido en el plano de los objetos y en el de la fuerza muscular. Pero hay otras acciones que van dirigidas a una inteligencia y una voluntad libre. Te invito a dar un paseo por el parque. T? respondes que s?, pero matizas que te parece mejor por la calle. Tu respuesta es activa, asumes mi propuesta porque entrev?s en ella un valor y lo haces tomando iniciativa. Mi acci?n de invitarte ejerci? un influjo sobre ti, pero no fue una acci?n coactiva sino suscitadora de actividad por tu parte, inspiradora de una actitud de colaboraci?n. De esta forma yo influ? sobre ti y t? sobre m?. Este intercambio de influjos da lugar a un di?logo, un encuentro, por fugaz que sea.Ya estamos preparados para comprender el encuentro en su g?nesis y hacemos cargo por propia cuenta de la raz?n profunda por la cual las disciplinas que estudian el enigma del ser humano subrayan actualmente que "el hombre es un ser de encuentro". Vivimos como personas, nos desarrollamos y perfeccionamos como tales en medida directamente proporcional a la calidad y cantidad de los encuentros que fundamos con las diversas realidades de nuestro entorno. El encuentro presenta esta fecundidad porque significa una forma de uni?n muy elevada. ?ste es el punto decisivo del proceso de nuestra formaci?n personal. Hemos de descubrir la grandeza de la unidad. El ser humano se caracteriza por su capacidad de distanciarse de las realidades del entorno para crear modos distintos de unirse con ellas. Si me agarro fuertemente a la mesa, mi modo de uni?n es intenso, pero pobre. Levanto la mano y no queda nada. Mi uni?n no era creativa. Toco la superficie de un piano y sucede lo mismo. Pero levanto la consola, introduzco mis dedos en el teclado y toco una pieza. El modo de uni?n que adquiero con el piano, con la partitura, con la obra y su autor es alt?simo. Puedo estar m?s intimamente unido con un compositor lejano a m? en tiempo y espacio que con el ayudante que roza mi hombro al pasar las hojas de la partitura. ?Es fant?stico! Las experiencias reversibles nos permiten fundar modos de unidad de una sorprendente riqueza. Cuando entre t? y yo fundamos un campo de juego en el cual entreveramos nuestros ?mbitos de vida, con sus correspondientes posibilidades, sucede algo decisivo: se superan las escisiones expresadas en los esquemas aqu?-all?, dentro-fuera... En el plano objetivo, ambos estamos, por ser corp?reos, el uno fuera del otro. En el plano "l?dico", el del intercambio creador o encuentro, t? no est?s fuera de m? ni yo fuera de ti; contribuimos los dos a fundar un campo de juego en el cual se borran los l?mites que nos alejan y entramos a participar de una misma actividad creativa. Esta forma de superar los l?mites mediante la uni?n en una tarea conjunta nos abre la posibilidad de vincular los modos aut?nticos de solidaridad con las formas mas exigentes de independencia.

Tercera fase


El lenguaje es el veh?culo expresivo del encuentro. Al descubrir la importancia de los ?mbitos y el encuentro, resalta el papel decisivo que juega el lenguaje en la vida humana. La funci?n primera y primaria del lenguaje no es servirnos de medio para comunicarnos. Es el medio en el cual podemos crear relaciones de encuentro y convivencia, o bien destruirlas. El lenguaje es bifronte, como todo lo humano, nos permite crear formas excelsas de unidad pero tambi?n nos depara recursos para destruir toda posibilidad de uni?n. ?cu?l de las dos funciones, la constructiva o la destructiva, es la aut?ntica? Si aceptamos que el hombre es un ser de encuentro, debemos concluir que lenguaje aut?ntico es el que est? inspirado por el amor y constituye el lugar en el cual se crean relaciones de encuentro.

El que se expresa con af?n de crear unidad se cuida de expresar cada realidad con los t?rminos adecuados a su rango. Nunca utilizar?, por ejemplo, el verbo tener para expresar una realidad personal. No procede decir que "tenemos cuerpo", sino que "somos corp?reos". Hay una distancia abismal entre ambas expresiones. Tampoco es adecuado afirmar que un poema es un objeto. Si lo fuera, no podr?amos establecer con ?l una relaci?n de encuentro. Hagamos la experiencia siguientey veremos la importancia de utilizar bien el lenguaje y considerar los poemas no como objetos sino como ?mbitos. Este cambio de t?rminos implica que tomamos el poema como un campo de juego y de encuentro, no como algo que podamos poseer y dominar desde fuera. Aprendo el poema de memoria, para prescindir de todo intermediario y entrar en relaci?n de presencia inmediata y directa con ?l. Lo repito una y otra vez, alterando el ritmo, el fraseo, la modulaci?n, hasta que mi sensibilidad me advierte que se halla bien declamado y toda su potencia expresiva queda al descubierto. Entonces siento que el poema deja de serme externo y extra?o para hac?rseme ?ntimo, sin dejar de ser distinto. Se convierte en una voz interior. Al declamarlo, vuelvo a crearlo conforme a mi propia sensibilidad. Yano obedezco al texto impreso del que he tomado el poema. Sigo los dictados de mi inspiraci?n po?tica. En este momento, mi uni?n con el poema es alt?sima y fecund?sima. Les invito a hacer esta experiencia por s? mismos una y otra vez, porque les revelar? qu? tipos de uni?n somos capaces. de crear con las realidades del entorno si las tomamos en toda su riqueza.

Cuarta fase


El ideal de la vida humana consiste en crear las formas m?s valiosas de unidad o encuentro que sea posible. Todo cuanto nos permita realizar ese ideal encierra para nosotros valor. Al asumir los diferentes valores de modo activo y comprometido, actuamos de manera creativa. Vemos interconexos los conceptos de encuentro, lenguaje dicho con amor, ideal, valor y creatividad. Son los conceptos nucleares del proceso formativo.

Los seres humanos tenemos que ir configurando la vida en cada instante mediante el impulso que recibimos del ideal, que es una idea motriz porque encarna el valor m?s alto, el que sirve de clave de b?veda a todo el edificio de nuestra existencia. Todo pende en nuestra existencia del ideal que asumamos como propio. Si tendemos por principio hacia el ideal de la unidad y solidaridad, nuestra actitud ser? fundamentalmente generosa, y nos orientamos por la v?a del encuentro y la creatividad. Si optamos por el ideal del dominio, la posesi?n y el disfrute, nuestra actitud b?sica ser? de ego?smo y nos encaminaremos por la v?a de la fascinaci?n o v?rtigo, que nos produce primero euforia para sumirnos pronto en la decepci?n, la tristeza, la angustia, la desesperaci?n y la destrucci?n.

Quinta fase


Si nos encaminamos hacia el ideal de la unidad, ganamos un modo relacional de contemplar las realidades de nuestro entorno y adquirimos una visi?n nueva, fecund?sima, de lo que es la vida humana y sus posibilidades. Al entregarme a las experiencias de encuentro, voy descubriendo cada d?a con m?s nitidez la importancia de la relaci?n para mi vida y aprendo a ver todas las realidades como "nudos de relaciones", no como objetos opacos y cerrados.

Con ello mi visi?n de la realidad se torna inmensamente prometedora, porque las realidades, vistas as?, son posibles compa?eros de encuentro. Para educar en creatividad y valores se necesita aprender a ver, pensar y sentir de modo relacional. Este trozo de pan es un objeto, pero un objeto que ha sido elaborado a base de frutos de la tierra, por ejemplo, el trigo. El trigo ?es acaso producto de un proceso fabril? De ning?n modo. Nadie produce trigo, en sentido de fabricarlo. El trigo es fruto de una m?ltiple confluencia: El agricultor recibe de sus mayores unas semillas y el arte de trabajar la tierra; deposita las semillas en la madre tierra y espera confiado; espera que a su tiempo venga la lluvia, empape la tierra y ponga en relaci?n las sustancias nutritivas y las semillas; y que el sol dore la mies... Al ver un grano de trigo en la palma de la mano, no estoy ante un objeto cerrado en s?; contemplo una realidad que me remite a muchas otras desde su misma g?nesis. Es una realidad "relacional", es todo un ?mbito de realidad lleno de vibraci?n. De ah? su poderoso simbolismo, su capacidad de expresar el sentimiento de amistad del padre de familla que invita a alguien a comer en su casa, y toma el pan, lo parte, lo reparte y lo comparte. Algo semejante puede decirse del vino.

Esta forma relacional de ver las realidades significa un desarrollo notable de la inteligencia, que se habit?a as? a pensar de forma comprehensiva, penetrante y elevada. Para unir estas tres condiciones de la inteligencia y no pensar de forma descompensada, viendo, por ejemplo, a lo lejos y dejando de lado los pormenores, se requiere prestar atenci?n a las diferentes realidades y captar sus mutuas vinculaciones. De esta forma, se atiende a lo concreto inmediato y no se queda uno preso en ?l, sino que se llega a todas sus derivaciones: se da al pensamiento amplitud, penetraci?n y largo alcance.

Este es el camino real para aprender a pensar con rigor, razonar de modo l?gico y coherente, tomar decisiones l?cidas: tres de los objetivos marcados por la Nueva Ley de Educaci?n. Para desarrollar la inteligencia no basta realizar ejercicios de l?gica, mediante una u otra t?cnica. Se requiere tener una idea adecuada de la realidad y sus distintos modos, ya que pensar con rigor significa hacer justicia a lo real, ajustarse a las condiciones de la realidad.Pero quedan otros objetivos de la Ley: convivir de forma grata y fecunda, y comportarse de modo adecuado a las exigencias del propio ser personal. Estos objetivos exigen la puesta en forma de la capacidad creadora. Aqu? tiene una aplicaci?n decisiva el descubrimiento que se realiza a lo largo del proceso formativo, a saber: que pensar con rigor y vivir creativamente se exigen ycomplementan. Si pienso con rigor, pongo las bases del encuentro, y ?ste es el lugar nato de la creatividad. Al ser creativo y fundar toda serie de encuentros, que son campos de iluminaci?n, nos preparamos para pensar con mayor rigor todav?a. Puedo estar hablando de forma tenaz y elocuente da la necesidad de convivir, ser tolerantes, comportarse de forma digna, y no conseguir despertar en los alumnos el menor entusiasmo por esta forma de vida.

La verdadera persuasi?n se consigue al mostrar la raz?n profunda de aquello que se proclama. Si un joven advierte que su desarrollo personal y el sentido de su vida penden de la creaci?n de relaciones de encuentro, tiene una clave de orientaci?n decisiva y la traducir? muy posiblemente en una pauta certera de conducta. De ah? que no debamos los educadores ocuparnos demasiado en dar consejos, que f?cilmente son interpretados como signo de paternalismo y af?n dominador de las conductas. Hemos de aplicar todas nuestras energ?as al descubrimiento de claves de orientaci?n que penetren en la realidad y sean, por tanto, l?cidas y fecundas. La clave por excelencia viene dada por la idea relacional de la realidad. Es, en verdad, impresionante pensar que todas las realidades del universo est?n constituidas por relaciones y son un testimonio vivo de la importancia de la unidad, pero ninguna lo sabe excepto el hombre.

Nosotros s? sabemos que al fundar unidad alcanzamos la cima de nuestro desarrollo personal, nos ponemos en verdad y nos convertimos en portavoces de los dem?s seres. En cada acto creador de unidad el universo llega a la cima de un movimiento que engendr? todos los seres y los ha llevado por v?as lent?simas hasta el estado actual. Esta conciencia de la propia dignidad y responsabilidad es la mejor preparaci?n, la ?nica verdaderamente eficaz, para abordar los grandes temas de la convivencia humana: tolerancia, paz, justicia, salud, igualdad de derechos... No basta insistir en estas cuestiones y llegar a un consenso de m?nimos sobre ellas a fin de garantizar la convivencia. Una fundamentaci?n s?lida de la vida social requiere una ?tica de m?ximos, entendiendo por tal el ahondamiento en lo m?s profundo y nuclear de la realidad: la importancia de la categor?a de relac??n y la fecundidadde los modos m?s altos de unidad.Al asumir estas ideas, se hace posible realizar la gran tarea del momento actual: fundar un Humanismo de la unidad y la solidaridad.

Al recibir, en 1962, el premio al mejor humanista europeo, Romano Guardini pronunci? en Bruselas una conferencia sobre la tarea actual de Europa. Su conclusi?n vino a ser la siguiente: "Europa supo crear a lo largo de varios siglos una impresionante cultura del dominio. Su tarea actual consiste en configurar una cultura del servicio(2).Para llevar a cabo esta configuraci?n, debemos cambiar el ideal, como se viene postulando desde la primera Gran Guerra. El ideal del dominio ha de ser cambiado por el ideal de la ayuda solidaria. Toda la labor de la ense?anza ha de ir dirigida a poner las bases que hagan posible esta colosal tarea.


Publicado por mario.web @ 6:38
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